La Voz Invitada de Andrés García Lorca

Fruit Attraction y la chumbera

  • El autor ve este cultivo como una alternativa y lamenta que se catalogue como especie invasora

Chumbera en el campo. Chumbera en el campo.

Chumbera en el campo.

Tal vez sorprenda el título, pero es una alegoría al desarrollo de parte de nuestro modelo de producción agrícola y su convivencia con modelos de subsistencia, una idea que, el conocido novelista Antonio Muñoz Molina, expresó para reconocer la realidad de España en una mesa de análisis que compartimos hace ya años y en la que significaba que estábamos “entre el esparto y el metacrilato”.

Sirva esta alegoría como reconocimiento de una realidad de aquellas plantaciones, que constituyeron en otras épocas los modelos productivos de subsistencia, como fueron los higos, los chumbos o determinadas verduras como las collejas, berros o borrajas.

De otro lado está ésta importante feria internacional, que se erige como escaparate del desarrollo tecnológico y productivo, donde Andalucía marca pautas de innovación y de calidad en sus producciones hortofrutícolas.

Desde sus inicios, nunca he faltado a la cita de la feria “Fruit Attraction” por el interés que me suscitaba conocer los avances que se producían en las tecnologías de producción, manipulado y logística hortofrutícola, así como las variedades de productos que se ofrecían al mercado internacional.

Este año la feria ha sido virtual y no presencial, perdiendo con ello parte de su encanto, como era el comprobar las características organolépticas de algunos productos, el funcionamiento de ciertos equipos y sobre todo, los contactos personales e intercambios de experiencias.

El pasado año, en una de mis visita, me sorprendieron con una bandeja de chumbos de colores diferentes para que probara, eran una auténtica delicia y un espectáculo para los sentidos.

Lo presentaba una empresa siciliana, por lo que no pude evitar el reconocimiento del ingenio italiano y lamentar la realidad de nuestro modelo, incapaz de no solo sublimar un producto sino de recuperar una producción, que se estaba extinguiendo por la presencia de la plaga de cochinilla (Dactylopius) y la inacción por recuperarla y ponerla en valor.

“La chumbera necesita más de 500 litros por metro cuadrado para desarrollarse”

La chumbera –Opuntia ficus indica- es una planta mesoamericana que llegó a España en torno al siglo XVI y se expandió por el dominio del clima Mediterráneo y forma parte de su acerbo simbólico, identificándose con las zonas áridas, lo que es un error conceptual, pues es una planta de ambientes semiáridos.

Esta realidad científica ha estado clara por la sabiduría popular; de hecho, cuando en los años cincuenta del pasado siglo, se pensó que podía ser un cultivo que permitiera aprovechamientos polivalentes, los técnicos de INC trataron de plantar grandes extensiones en el Sureste peninsular, siendo los Campos de Níjar en Almería una de las zonas de actuación.

Necesidades hídricas

Durante el desarrollo de su experimento, los viejos del lugar advirtieron de su fracaso, ya que, según su experiencia, la chumbera crece “donde suena el almirez y se le ve el culo a la mujer”; sintetizando con ello las condiciones agroambientales necesarias para este cultivo.

Esta interpretación obedecía al hecho de que, el sonido del almirez es alrededor de los cortijos y éstos suplían las necesidades hídricas de las plantas, con las aguas usadas que las arrojaban en su entorno, pues esta planta necesita más de 500 litros por metro cuadrado para desarrollarse y las precipitaciones medias de la zona son inferiores a los 300 litros.

En otro orden, las mujeres hacían sus necesidades fisiológicas protegidas de las vistas por el macizo de pencas, lo que suponía un aporte orgánico. La realidad confirma esta afirmación procedente de la evidencia empírica, solo basta con observar los cortijos abandonados y el estado de las chumberas.

Ahora bien, la chumbera como cultivo, podría ofrecer y de hecho lo fue, una alternativa de producción para determinadas áreas de Andalucía controlando su expansión, el problema es que tras quinientos años de presencia en nuestra tierra ha sido declarada en 2013 especie exótica invasora y ello impide cualquier desarrollo.

La chumbera llegó a España en el siglo XVI

En el caso de otras plantaciones como es la higuera -Ficus carica- es otro cultivo que exige atención, su fruto es un alimento que se viene consumiendo desde hace mas de 11.000 años y cuyo árbol tuvo en Roma la consideración de sagrado; pero su fruto se encuentra más representado en los mercados.

En las zonas áridas se ubicaba donde se pudiese almacenar agua de escorrentía, lo que obligaba a corregir las laderas o a ocupar cañadas abancalando con balates y pedrizas, espacios que hoy tienen limitaciones pero que se presentan como óptimos para esa actividad.

Estimo que es posible reconsiderar la aportación de estos modelos productivos, que fueron de subsistencia, como generadores de productos dirigidos al mercado actual y con garantías de futuro.

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