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Sin árboles no hay vida en la dehesa

  • La Sierra Norte de Sevilla está muy afectada por la sequía predominante hasta ahora

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Sin árboles no hay vida en la dehesa

Para muchos vecinos de los municipios de la Sierra Norte de Sevilla -Cazalla de la Sierra, El Pedroso, Las Navas de la Concepción, San Nicolás del Puerto, Constantina, El Real de la Jara, La Puebla de los Infantes, Guadalcanal, Almadén de la Plata y Alanís- el 28 de febrero, a pesar de la gran alegría causada por las lluvias caídas estos días, no es recordado precisamente como el día de nuestra comunidad autónoma, sino más bien como un día de quebranto debido a la trágica nevada que padecieron sus términos en 2013.

Ese día, miles de árboles, sobre todo encinas y alcornoques, padecieron las abominables consecuencias de una gran nevada que originó la rotura de ramas y la caída por completo de muchos de ellos, dejando un paisaje lúgubre, lleno de caos y muerte centenaria.

En la zona se recuerdan los daños de la nevada de 2013, que cayó sobre el campo seco

Cabe recordar que ese día se registraron más de 30 centímetros de nieve en las zonas más afectadas, lo que, unido a un factor trascendental como fue la ausencia de viento, originó que la misma se acumulara en las copas de los árboles y diera lugar a este citado desastre medioambiental.

Tras ese nefasto día, los propietarios de las fincas afectadas demostraron una vez más que son los verdaderos artífices de la dehesa, siendo los responsables únicos del mantenimiento y conservación de las mismas.

Fue un momento triste en el que la Administración no supo responder y se desvinculó por completo de su sierra. Quizás no se reivindicó lo suficiente, tenemos constancia de que el CAAE y Corsevilla mantuvieron una reunión en el Ayuntamiento de Cazalla de la Sierra con distintos alcaldes, con el delegado de Gobierno y con el delegado de Agricultura. También se hicieron gestiones para que el consejero de Agricultura visitase la zona, pero todo fue en vano. La pregunta es : ¿no creen que un desastre medioambiental que afecta a un parque natural y a su actividad ganadera, donde el mundo rural se aferra a lo poco que le queda, debería tener una respuesta inmediata por parte de la Administración?

La respuesta en este caso fue inexistente, y fueron los ganaderos y agricultores los que hicieron un esfuerzo extra, muchos de ellos a través de solicitudes de préstamos bancarios, para poder retirar toda esa materia vegetal que la nevada dejó y poder repoblar las zonas afectadas, creando con ello, paisaje, vida y esperanza para las generaciones futuras. Además, tuvieron la presión de hacerlo a marcha forzada, puesto que el verano estaba llamando a la puerta y sabían el peligro de todo aquello de cara a posibles incendios forestales, haciendo una vez más una labor de sostenimiento hacia la dehesa.

Estas acciones son dignas de felicitación ya que, a pesar de la pérdida económica que sufrieron como consecuencia de este cataclismo, emprendieron distintas medidas con gran tenacidad para recuperar las zonas afectadas.

A día de hoy siguen cayendo ramas y cuartos de árboles, todos ellos con heridas producidas por la nevada, y se une además otro factor negativo que en la actualidad padece la dehesa, como viene siendo habitual en estos últimos meses debido a la ausencia de precipitaciones.

La sequía se refleja en la cantidad de agua embalsada. A fecha de 19 de febrero de 2018, el agua embalsada en la cuenca del Guadalquivir se situaba en el 32,93%, siendo el 48,41% en los embalses de la provincia de Sevilla. El campo, a pesar de las lluvias actuales, padece una dura y constante sequía que favorece la entrada de otras enfermedades, y que da lugar a la gran cantidad de encinas y alcornoques que yacen secos en la sierra sevillana.

Esto afecta directamente a la actividad de la zona, viéndose claramente reflejado en la actual montanera, siendo ésta de peor calidad que en años anteriores, y reflejándose también en la ausencia de hierba y de agua natural, suponiendo esto un gasto extra en pienso y forraje que por su alta demanda, han incrementado su precio y se prevé que las futuras cosechas de forraje, sean escasas incrementando esto también su valor.

La situación en las zonas rurales comienza a ser insostenible, y esto debería preocuparnos a todos, ya que si superponemos la capa del mapa de Red Natura y el mapa de pastos y zonas pastorables se ve claramente como coinciden en más de un 90%. Esto demuestra la gran importancia que tiene la ganadería extensiva para la conservación de las zonas verdes no sólo de Andalucía, sino de toda España. Si la ganadería extensiva desapareciese, dichas zonas correrían la misma suerte que el resto del territorio. Es por ello la gran importancia de esta actividad, no sólo para asentar a la población rural, sino para la producción de paisaje, de calidad de vida y de cultura.

Por todo ello, hacemos un llamamiento público a la Administración para que dé respuesta inmediata a la actual sequía, ayude merecidamente a la conservación del paisaje y preste la atención que merecen las zonas rurales, puesto que sin árboles no hay vida, ni en el campo, ni en la ciudad.

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