Hispatec: este es el año de la Inteligencia Artificial en agricultura

Anuario de Agricultura & alimentación 2025

Margaret Professional Assistant permite consultar datos o planificar tareas usando lenguaje natural

La agricultura necesita una IA creada a su medida que ataje las necesidades específicas del sector.
La agricultura necesita una IA creada a su medida que ataje las necesidades específicas del sector.

29 de septiembre 2025 - 21:01

2025 quedará marcado como el año en que la Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una realidad cotidiana en el mundo agrícola. El impacto de la Inteligencia Artificial no se limita ya a un único ámbito de la producción, sino que atraviesa de forma transversal la cadena de valor agrícola. La Inteligencia Artificial se ha convertido en una herramienta con capacidad de aportar eficiencia y precisión en cada etapa del proceso. Este cambio no es anecdótico, ni marginal, sino estructural. La manera en que concebimos la agricultura está cambiando y lo está haciendo a una velocidad mayor de lo que se esperaba.

Durante décadas, las empresas hortofrutícolas almerienses han perfeccionado un sistema productivo extraordinario, combinando el conocimiento agronómico con la disciplina operativa. Este modelo, basado en la experiencia, el esfuerzo humano, la alineación con los clientes y una logística impecable ha permitido competir con éxito en los mercados más exigentes. Sin embargo, el volumen y la complejidad de datos que se generan hoy en día superan la capacidad humana para interpretarlos con agilidad. Y es precisamente en ese punto donde la IA empieza a marcar la diferencia. No hablamos sólo de automatizar tareas, sino de dotar a las organizaciones de una nueva forma de pensar: basada en patrones, correlaciones y predicciones que antes eran invisibles.

Es fácil entender que esta nueva manera de gestionar requiere una transformación cultural, donde la dirección estratégica abrace el dato como activo clave y los equipos operativos lo integren en su día a día. Tal y como dijo nuestro Director de Producto y Estrategia, Gonzalo Martín, en el evento que realizamos el pasado 20 de mayo para más de 180 personas: “no se trata de elegir entre computación de carbono (humanos) y de silicio (IA), sino de personas siendo mucho más productivas gracias a la inteligencia artificial”.

Pero es muy relevante destacar que la digitalización previa ha sido clave. Porque para que la IA funcione, necesita datos. Y no cualquier dato, sino datos de calidad, estructurados y relevantes para el contexto agrícola. Esto es importante subrayarlo: el sector no puede simplemente importar modelos de Inteligencia Artificial de otras industrias. Un algoritmo entrenado para predecir la demanda de zapatillas o para detectar anomalías en una cadena logística de paquetería no sirve tal cual en una explotación de pimiento bajo plástico. Hace falta un conocimiento profundo del sector, de sus tiempos, sus incertidumbres y sus peculiaridades con modelos que hayan sido entrenados con datos reales y que comprendan, por ejemplo, el impacto de una ola de calor en la fenología de la planta o cuál es la manera óptima de planificar la confección de cinco líneas de producción diferentes entre ellas.

En este escenario de cambio, y tras décadas de experiencia en digitalización de los procesos agrícolas, aparecen soluciones como Margaret Professional Assistant. Margaret PA está basado en Inteligencia Artificial Generativa y no se trata sólo de una interfaz más amable, sino de un nuevo paradigma: poder consultar datos, generar informes, detectar incidencias o planificar tareas simplemente hablando o escribiendo en lenguaje natural. Y hacerlo desde una finca, un almacén o una oficina comercial en cualquier idioma, sin necesidad de saber navegar por sistemas complejos ni entender estructuras de bases de datos. La accesibilidad a la información se democratiza, haciendo que más perfiles dentro de la organización puedan tomar decisiones informadas sin depender de terceros. Y lo hace con conocimiento específico del sector hortofrutícola, lo cual es clave para evitar las llamadas alucinaciones de la IA, interpretaciones erróneas o respuestas genéricas sin utilidad práctica.

En definitiva, 2025 está siendo el año en que la inteligencia artificial ha encontrado su sitio en el campo. En la agricultura, una IA de uso genérico no dará resultados útiles ni de valor. La agricultura necesita una IA hecha a su medida, entrenada estrictamente con nuestra lógica agronómica y productiva y que contribuya a construir una horticultura más resiliente, competitiva y preparada para el futuro.

stats