La Voz Invitada de Isidoro García Chicón

Sin digitalización no se entiende el campo andaluz

  • ES Andalucía exige un más políticas que promuevan el uso de nuevas tecnologías

Dron sobrevolando los cultivos. Dron sobrevolando los cultivos.

Dron sobrevolando los cultivos.

Actualmente la digitalización y la robotización, son indispensables para que Andalucía llegue a ser una región pionera y aumente exponencialmente el nivel económico en los distintos modelos de negocio y sectores, gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías.

No cabe duda de que estas tecnologías emergentes ofrecen nuevas oportunidades en todos los sectores y cuentan con una velocidad de implantación cada vez mayor, por lo que debemos actuar con anticipación para adaptarnos a estos cambios.

En este sentido, podemos decir que por un lado la robotización y automatización están más vinculadas a los procesos productivos de mejora de la eficiencia, el ahorro, el aprovechamiento de materias primas o de recursos, y, por otro lado, la digitalización está muy relacionada con la experiencia del consumidor (big data, trazabilidad, blockchain, internet of things, etc.), en la que se establece algún tipo de relación y retroalimentación de la información.

El sector agroalimentario andaluz es uno de los principales motores de la economía de nuestra región. Aporta más de la cuarta parte de la producción agraria nacional. En 2018 se logró un valor de la Producción de la Rama de Actividad Agraria a precios básicos de 13.230 millones de euros y cuenta con una agroindustria con una clara vocación exportadora, alcanzando más del 24% de las exportaciones agroalimentarias nacionales. Nuestra región, obtuvo el pasado año su segundo mayor valor histórico de ventas al exterior, superando los 10.6 millones de euros.

Este potente tejido agroalimentario andaluz cuenta con un marcado componente de economía social formado por organizaciones y empresas que compiten en el mercado con el resto de fórmulas empresariales de manera eficaz, innovadora y ganando mercados exteriores.

Barreras

Pero esta competitividad debe venir apoyada por una apuesta decidida para vencer ciertas barreras en la implantación de la digitalización y la robotización de nuestras explotaciones. Unas explotaciones que cuentan con menos capacidad de inversión por su tamaño medio y por su dimensión económica que otras regiones. Es decir, a pesar de que Andalucía tiene el mayor número de explotaciones agrarias de nuestro país, su superficie media nos coloca en el décimo lugar por comunidades autónomas y en el decimocuarto puesto en dimensión económica.

Desde ES Andalucía, exigimos a las administraciones un mayor esfuerzo en políticas que promuevan la inversión, formación, transferencia y divulgación del uso de nuevas tecnologías aplicadas tanto en nuestras explotaciones como en las industrias de nuestra región, que también se caracterizan por su pequeño tamaño medio, así como la creación de unas infraestructuras mínimas que permitan, no solo el desarrollo de estas tecnologías, sino también el retorno de nuevos profesionales al medio rural y la creación de empleo de mayor cualificación. En este sentido, es importante contar con las cooperativas como instrumentos claves para el desarrollo y transferencia de las nuevas tecnologías que pueden permeabilizar a gran parte del sector agrícola y ganadero de nuestra región.

Isidoro García Chicón. Isidoro García Chicón.

Isidoro García Chicón.

De este modo, la cooperativa debe constituirse como un importante instrumento para superar la barrera económica de inversión en nuevas tecnologías, a través del impulso y el fomento de unidades de infraestructuras digitales y de robotización, que sirva de correa de transmisión a las explotaciones de sus asociados y materialice así, una transformación real del ámbito rural andaluz.

Precisamente, mi cooperativa está participando en un grupo operativo de innovación que está diseñando una aplicación con base tecnológica para identificar en campo los árboles que producen almendra amarga, y el desarrollo de un prototipo de tecnología de visión artificial para detectar estos frutos, de manera que permita su retirada inmediata antes de los procesos de transformación.

Por ello, necesitamos que desde las instituciones públicas se sensibilice y conciencie a la sociedad. Así como facilitar el establecimiento de diferentes estrategias para la implementación real y efectiva de las nuevas tecnologías en el sector agroalimentario de manera que contribuya a posicionar a Andalucía en los puestos de referencia a nivel global. Haciendo a nuestra región proveedora de know-how y de bienes y servicios tecnológicos a otras regiones nacionales e internacionales.

Fondos

En este sentido, vemos positivas las acciones como la de la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad que a principios de 2020 presentará un calendario de convocatorias de fondos europeos para subvenciones a la I+D+i en Andalucía con más de 90 millones de euros y una intensidad de ayuda entre el 25% y el 75% de apoyo a la inversión.

De este modo, alcanzaremos una mayor profesionalización del sector que repercutirá en la revalorización de nuestra agricultura y ganadería, que se traducirá en más empoderamiento del medio rural potenciando valores como: la calidad de vida, la conciliación, la integración o la igualdad, aumentar la economía circular y un mejor aprovechamiento de los recursos y la sostenibilidad.

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