Una nueva muestra de profesionalidad de nuestros agricultores
Anuario de Agricultura & Alimentación 2025
Esta campaña ha sido estable, pero también exigente para el campo almeriense que ha demostrado una vez más que supera con nota el curso
Finalizamos una nueva campaña en la que si miramos más allá de las grandes cifras encontraremos una demostración de la capacidad que tienen nuestros agricultores para sacar adelante los cultivos incluso en momentos complicados, pues no debemos olvidar que los costes siguen apretando el bolsillo y algunas plagas ponen muy difícil el trabajo diario. Pero una vez más, el campo ha respondido.
Sacar adelante una campaña tan larga como lo es la hortícola supone un enorme reto y esfuerzo para las miles de familias que cultivan estas más de 30.000 hectáreas que dan de comer a millones de personas durante todo el año.
Siempre desde ASAJA hemos señalado que la estabilidad en las cotizaciones era el escenario ideal para nuestro sector, acostumbrado a padecer momentos, en ocasiones demasiado largos, de hundimiento de los precios al agricultor. Pues bien, esta campaña 24-25 se ha caracterizado por una tendencia más estable, lo cual ha permitido que todos los productos acabaran la cosecha mejorando los niveles del año anterior y mejorando sus producciones, lo cual es, sin lugar a dudas, una buena noticia que debemos mencionar.
En materia de producto pocos cambios respecto al ejercicio anterior, el pimiento sigue siendo el líder y tomate vuelve a oscilar a la baja. Mantenemos la apuesta por sandía y vuelve a incrementarse la presencia de melón, como aspectos más destacados.
Especialmente diferente ha sido esta primavera, y eso que la meteorología no ha acompañado durante los cuajes de melón o sandía, mejorando tanto en valor como producción, lo cual, ha supuesto un alivio, especialmente para aquellos que se arriesgan a estos cultivos, que han tenido años verdaderamente nefastos.
Pero no debemos dejarnos llevar por una falsa sensación de euforia: producir es cada vez más difícil, y costoso. Seguimos manteniendo serias amenazas como es la competencia desleal que ejercen Terceros Países, la debilidad de los mecanismos de control de la llegada de nuevas plagas que ponen en jaque a muchos de nuestros cultivos, o la incidencia de fenómenos como la sequía o las DANAs que pueden en un instante dar al traste con el esfuerzo de toda una vida. Por no mencionar otros factores que pueden cambiar el curso del sector como pueden ser decisiones políticas, vetos, nuevos acuerdos comerciales etc. No podemos vivir ajenos a todo lo que ocurre más allá de nuestra explotación, nos guste o no.
Un sector que sólo en este rincón de la península es capaz de general 3.891 millones de euros sólo en el eslabón de la producción tienen mucho que decir, y sus necesidades e intereses deber ser tomados en consideración. Esto no ha sido fruto de la casualidad, sino del compromiso diario de miles de hombres y mujeres que, pese a las dificultades, han sabido y podido sacar adelante sus cosechas.
Y en este punto no puedo dejar de lado otra cuestión trascendental para nuestro sector: el acceso al agua. Y a estas alturas cuando pensábamos que teníamos controlado este asunto, volvemos a ver cómo seguimos necesitando que gran parte de las necesidades deben ser aún resueltas, especialmente en el Levante. Por ello debemos seguir reivindicando infraestructuras que permitan acompañar el crecimiento del sector, el acceso al agua no debe ser un factor limitante o un motivo más de preocupación, pues llevamos años haciendo los deberes en este sentido; sin embargo, existen comarcas que viven en la incertidumbre o tienen dificultades y esto debe ser atajado de forma prioritaria. Si no, resultará complicado que el agricultor pueda acometer nuevas inversiones que le permitan ser más competitivo.
Pero voy más allá, a pesar de todo sí quiero dejar pinceladas de que la apuesta por la innovación está cada vez más presente en nuestro campo, y viene de la mano de aquellos que van a tomar el rumbo de nuestra agricultura los próximos años: nuestros jóvenes. El agricultor almeriense siempre ha sido inquieto en este sentido. Desde los orígenes del cultivo bajo plástico la innovación ha estado presente, y ahora se abre un abanico de soluciones que pueden contribuir a mejorar los rendimientos y la propia competitividad de las explotaciones, dicha inversión está siendo acogida gracias además a que los dos últimos ejercicios agrícolas han mejorado bastante la tendencia y han permitido al agricultor aliviar sus números. Pues sin rentabilidad no es posible la inversión.
Esta campaña ha sido estable y podría considerarse positiva, pero también exigente para el campo almeriense que ha demostrado una vez más que supera con nota el final de curso.
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