Alcances

Tres periodistas discuten si la crisis del sector supone también el fin de un oficio

  • Larraya, Espada y Juliá coinciden en que las nuevas tecnologías son la 'reencarnación' de la imprenta

Tres leyendas del periodismo patrio, José Miguel Larraya, Arcadi Espada y Pablo Juliá, se sientan en la misma mesa para hablar de periodismo. Y hablar de periodismo en estos días es decir lo mismo que hablar de la agonía del periodismo. Hay poca gente porque, me temo, que a la gente, en realidad, le importa un rábano el periodismo. Son el colofón al miniciclo de cine y periodismo con el que Alcances nos ha ilustrado sobre el periodismo dirigido, el periodismo de la voz del amo. El periodismo también es eso.

En la comida, Larraya, Espada y Juliá, parecen haberse repartido los papeles como en las tertulias sobre famosos de la tele. En ellos están las tres posturas posibles. Para Larraya, el periodismo, más allá de la crisis de la industria, siempre será periodismo. Y ahora no se hace periodismo distinto, ni mejor ni peor, que hace cincuenta años.

A Espada, lúcido provocador en estas ocasiones, le parece que vivimos "una edad de oro". Las nuevas tecnologías invitan a ello. Al tiempo, recuerda a los periodistas que ya no son hegemónicos en la agitación social. Y deja una frase para enmarcar. "Antes opinaba uno y los demás escuchaban; ahora opinan todos y nadie escucha".

A Juliá le tocó el discurso pesimista. Para el gran fotógrafo, director del Centro Andaluz de la Fotografía, antes "una página de un periódico se hacía con una buena historia, una buena foto y un buen despiece. Ahora los periódicos meten diecisiete informaciones en la misma página, un infográfico y veinte fotitos. Se hacen periódicos que puedan leerse en cinco minutos. Periodismo se sigue haciendo, pero cada vez menos".

Las tres leyendas coincidieron en lo básico: las cosas están cambiando. Y mucho. "Pero eso ya pasó con la imprenta", machacó Espada.

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