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Los secretos pueden ser contados

  • Joaquín León presenta su film 'I have a secret', que llevará a la pantalla los secretos más íntimos de las personas sin que la identidad de éstas sea revelada

¿Para qué sirven los secretos? Según los estudios psicológicos, los secretos nacen "cuando el niño a parte de darlo todo con su familia, sus amigos y su entorno se da cuenta de que se puede guardar algo para sí", cuenta Elena Fernández, la coordinadora del proyecto, I have a secret, que se presentó ayer por la tarde en el Baluarte de la Candelaria dentro de las actividades programadas en el Festival de Alcances.

Hace año y medio el director de cine Joaquín León tiene una idea, contar a través de imágenes los secretos de personas anónimas, "sin haberle dado mucha difusión, comenzamos a recibir secretos que estaban contados de una forma muy visual, eran historias muy humanas con mucho sentimiento, hasta el punto de pensar, ¿por qué para esa gente es un secreto?"

Además la singularidad de este film no sólo reside en su inédita temática, sino en que existe un interesante proceso de retroalimentación, "actualmente la gente que escribe los secretos son los emisores del mensaje y nosotros somos los receptores, en cambio, cuando la película sea proyectada ellos serán los receptores y nosotros los emisores" explica Elena.

"Al principio creíamos que las cornamentas iban a ser los temas más comunes, pero nos equivocamos, porque realmente esas confidencias se pueden contar a un amigo y los secretos que estamos recibiendo son aquellos que el individuo quiere llevar a la tumba", razona León.

No todos los secretos que se reciben van a ser rodados, el equipo hace una selección de aquellos que se puedan adaptar mejor al lenguaje visual, "las anécdotas que nos llegan no son como aquellas que aparecen en cualquier blog, nos llegan historias perfectamente contadas cuya adaptación a imágenes es perfecta", comenta Fernández.

Para participar en este proyecto basta con contar una confidencia en la web, www.ihaveasecret.es, "se trata de un experimento antropológico en la red que no sabemos muy bien a dónde nos llevará". El anonimato está asegurado simplemente se pide la localidad, el sexo y la edad que pueden completarse voluntariamente y que se solicitan para situar el relato en el contexto de la película, "se pretende que sean historias entrelazadas ente sí, de tal manera que tengan una estructura narrativa", vaticina Joaquín.

En un principio se pensó instalar buzones fijos para enviar las historias, pero la privacidad no era la misma, "la red permite que la gente cuente su secreto y se libere, de este modo sentimos que estamos aportando algo bueno socialmente hablando".

De este modo, los secreto sirven para dar un vuelco al corazón de los espectadores, sin que éstos sepan quién les está contando la historia.

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