Andalucía

Bravo reclama a Montero un calendario para volver a la senda de estabilidad

  • El consejero de Hacienda insiste en que la deuda "hay que pagarla" entre las llamadas a aumentar el gasto público para afrontar la crisis del Covid-19

El consejero de Hacienda, Juan Bravo. El consejero de Hacienda, Juan Bravo.

El consejero de Hacienda, Juan Bravo. / María José López/EP

El fantasma del economista británico John Keynes deambula por los pasillos de los departamentos de Hacienda de media Europa y la oficina de Juan Bravo, en Torretriana, no es una excepción. La otra pata económica del Gobierno andaluz, la de Rogelio Velasco, enarboló el martes una bandera keynesiana. "Gastar, gastar y gastar" para dar impulso a la economía en momentos de crisis. Velasco recordó también que, cuando la locomotora eche a andar, hay que controlar ese gasto, pagar la deuda y acumular remanentes para las futuras crisis. Esta es la parte de los postulados de Kenynes que prefiere Bravo. Al menos es a la que suele aludir en sus comparecencias públicas, en ruedas de prensa o comparecencias en comisión parlamentaria, como la de este miércoles, en la que ha reclamado a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que establezca ya un calendario para la vuelta a la senda de estabilidad, es decir, al control del gasto que impuso Europa en la pasada crisis. 

Bravo ha garantizado en todas sus intervenciones sobre el presupuesto de 2021 que no habrá recortes, que se blindarán las partidas de sanidad, educación y políticas sociales. Es algo en lo que hay consenso en todas las fuerzas con presencia en la Cámara andaluza. Pero en esas mismas intervenciones el consejero de Hacienda y Financiación Europea insiste -con más vigor, si cabe- que la deuda generada por el gasto público en el actual contexto "habrá que pagarla".

"Aquí no hemos tenido diez y hemos gastado nueve, hemos tenido diez y hemos gastado quince", ha espetado Bravo en respuesta al portavoz de Hacienda de Adelante Andalucía. Guzmán Ahumada. El diputado de la confluencia había advertido previamente al consejero de los riesgos de ir "por la senda del austericidio en vez de escuchar la música que viene de Europa". Con este símil musical Ahumada se posicionaba con quienes alertan de los perjuicios que pueden derivar de una vuelta al recorte del gasto antes de tiempo, como ocurrió durante la gran recesión de la pasada década. 

En el lado contrario se ha situado el portavoz de Vox, Rodrigo Alonso, que ha pedido a Bravo que sea "el guardián contra el gasto supérfluo", mientras que su homólogo en Ciudadanos, Carlos Hernández White ha coincidido con el consejero al recordar que los objetivos de estabilidad no han quedado suspendidos sine die, es decir, que la suspensión de las reglas fiscales decretada por Bruselas en respuesta a la crisis no durará siempre. "Está en el artículo 135 de la Constitución" ha insistido el titular de Hacienda. 

El debate macroeconómico y las teorías de John Keynes deambulan por los despachos económicos del Gobierno andaluz y lo hacen en los momentos previos a la presentación del proyecto de Presupuestos de 2021, en los que la Junta podrá contar con un déficit del 2,2% del PIB regional. Este porcentaje se ha cifrado en unos 3.300 millones y será asumido a medias entre el Gobierno andaluz y la Administración central, por lo que el déficit real del presupuesto autonómico será del 1,1%. El Ministerio de Hacienda se hará cargo del 1,1% restante con un nuevo fondo Covid, pero de menor cuantía que el puesto en marcha este año, razón por la cual Bravo ha mostrado su queja. 

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