medio ambiente

De Garoña a El Cabril

  • El almacén de residuos nucleares de Hornachuelos recibirá sólo un "pequeño porcentaje" de los desechos de la central burgalesa

  • Enresa desarrollará "al máximo la política de reciclaje"

Exterior de las celdas donde se almacenan los residuos, en Sierra Albarrana. Exterior de las celdas donde se almacenan los residuos, en Sierra Albarrana.

Exterior de las celdas donde se almacenan los residuos, en Sierra Albarrana.

Comentarios 1

El almacén de residuos nucleares de El Cabril, en el término municipal de Hornachuelos (Córdoba), recibirá sólo un "pequeño porcentaje" de residuos procedentes del desmantelamiento de la central nuclear de Garoña, ubicada en Burgos. Así lo explicó ayer la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), gestora del único almacén de este tipo en España, que incidió en que su práctica consiste en "desarrollar al máximo la política de reciclaje". "La mayor parte de los residuos generados durante los desmantelamientos de centrales nucleares son residuos convencionales, con excepción de los residuos radiactivos y los residuos tóxicos y peligrosos", aclaró Enresa.

El resto de materiales será sometido a estas prácticas bien en el propio emplazamiento o bien en el exterior por gestores autorizados. En el desmantelamiento de la central nuclear Vandellós I, por ejemplo, la reutilización y reciclaje de materiales superó la cifra del 90%. Por tanto, Enresa incidió en que los residuos radiactivos son un "pequeño porcentaje" de todos los generados durante los desmantelamientos.

La reutilización de materiales alcanzó el 90% en el caso de la central de Vandellós I

Según su tipología, serán enviados al almacén temporal individualizado de la central (ATI), en el caso de residuos de alta actividad, o al centro de almacenamiento de El Cabril, en el caso de los residuos radiactivos de baja y media actividad o de muy baja actividad. En todo caso, Enresa aclaró que la mayor parte de los residuos radiactivos generados en estos procesos son residuos de muy baja actividad, por lo que su destino final será obligatoriamente el almacenamiento de las celdas de la instalación que El Cabril tiene para este tipo de materiales.

Sobre este asunto, el diputado del PSOE por Córdoba, Antonio Hurtado, preguntó ayer al Gobierno qué cantidad de residuos llegarán a El Cabril procedentes de Santa María de Garoña ante el anunciado cierre definitivo de las instalaciones. El diputado socialista interroga sobre el tipo de residuos que llegarán y si "en todo caso son de baja intensidad", a lo que añade "si El Cabril tiene capacidad suficiente para los residuos que se puedan tener previsto destinar a este almacén".

Igualmente, pregunta si "supone este cierre de la central nuclear algún cambio respecto a las previsiones de sellado de El Cabril, tras el colmatado de las celdas actuales", y "cuál es el calendario de las actuaciones previstas en el almacén nuclear", entre otras cuestiones referidas al "desmantelamiento" de la central nuclear.

La última estimación del Gobierno central, hecha pública el pasado abril, es que El Cabril cese en su actividad en torno al año 2040. El nuevo cálculo supone, como mínimo, una década más de actividad de lo que la propia directora de la instalación, Eva Noguero, calculó en mayo del año pasado durante una visita de medios de comunicación al almacén. Entonces, dijo que, con la capacidad actual, El Cabril tendría vida útil hasta los años 2027 ó 2028, y aseguró que Enresa no tenía previsto "hacer nada" respecto al programa para duplicar la capacidad de almacenamiento hace ya varios años. La respuesta del Ejecutivo, por tanto, implicaría alargar la vida de esta polémica instalación.

Desde su apertura el 1 de enero de 1986, la instalación ha recibido un total de 41.931 metros cúbicos; las basuras de baja y media tratadas ocupan 20 de las 28 estructuras de almacenamiento disponibles, mientras que las de muy baja se depositan en la primera estructura específica para este tipo de materiales, que entró en funcionamiento en 2008.

Ahora tendrá que aguardar que culmine el complejo proceso de desmantelamiento de Garoña, una operación en la que España cuenta con antecedentes exitosos a través de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa).

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios