Andalucía

Juan Bravo advierte: lo peor de las cuentas vendrá en 2021

  • El Gobierno central riega las arcas autonómicas para que no desfallezca el gasto sanitario y asumirá gran parte del déficit a la espera de las ayudas de Bruselas

  • Andalucía, que cerró 2019 con las tres reglas cumplidas, puede aspirar a repetir la operación en 2020 con algún desajuste

Juan Bravo advierte: lo peor de las cuentas vendrá en 2021 Juan Bravo advierte: lo peor de las cuentas vendrá en 2021

Juan Bravo advierte: lo peor de las cuentas vendrá en 2021 / EFE

Jugador de fútbol sala, el consejero de Hacienda, Juan Bravo, es brioso pero de regate corto. Su antecesor socialista en el cargo, Antonio Ramírez de Arellano, es todo lo contrario. A pesar de su insistencia, Ramírez de Arellano se marchó de la comparecencia de Bravo el miércoles pasado sin saber cuál es la factura que el Covid-19 dejará en las cuentas de la Junta.

Juan Bravo era portero, las para todas. Se mueve rápido, interactúa, agradece, corre para atrás, para delante, clava puñales, cura, vuelve a clavar, pero nos fuimos de su comparecencia en la comisión parlamentaria sin conocer el dato. La última cifra fue de 1.800 millones de euros, que la Junta podría cubrir con lo que le llegará del Gobierno central del fondo no reembolsable. Sin embargo, en entre parada y ataque, el consejero de Hacienda realizó la advertencia que, realmente, cuenta: no se líen, señorías, que el problema es qué haremos en 2021 y 2022. ¿Qué déficit nos quedará

Juan Bravo ha terminado de cerrar las cuentas de 2019 de un modo brillante. Ha cumplido con las tres reglas de contención, Andalucía es una de las pocas comunidades que lo ha logrado. Hubo superávit en el cierre, pequeño, de 32 millones de euros, y cumplió con la regla de gasto y con la de la deuda. Bravo se empeñó en aprobar un Presupuesto de la Junta de 2019 para sólo seis meses, y acertó: Andalucía ha pasado de ser la única comunidad que no cumplió ningún objetivo a alcanzar los tres. Bravo.

Pero con 2020 llegó la pandemia y el Presupuesto de la Junta ha saltado por los aires. La última cifra que Bravo aportó es que el gasto sanitario extraordinario iba por los 900 millones de euros, a los que habría que sumar otros tantos por otros conceptos. Demasiada indeterminación, las comunidades autónomas tienden al llanto ante el Gobierno central y no siempre muestran si queda algo en la cartera. La Generalitat es maestra en eso, la misma semana asegura que su factura es de 3.000 millones de euros y de 15.000 millones.

No obstante, y en beneficio de las comunidades, hay que subrayar que el gasto sanitario seguirá siendo muy alto porque, al de las hospitalizaciones le ha sustituido el del control de los brotes. El SAS, por ejemplo, contratará 3.209 nuevos sanitarios desde julio para atender a estos casos de Covid-19. Y es posible que la Consejería de Salud atiende a la llamada del Parlamento para que pague una gratificación extraordinaria a estos profesionales por el esfuerzo realizado durante la pandemia.

Y aun así, tal como ha anunciado Bravo, el problema no será cerrar este año, sino 2021 y 2022.

El Gobierno central ha actuado de modo muy diferente esta vez a cómo se empleó a raíz de la crisis económica de 2009. Como las administraciones encargadas del gasto sanitario son las comunidades, no ha dejado de regalas con dinero. Primero fueron las entregas de los adelantos a cuenta, que han supuesto 7.900 millones de euros más que el año pasado. Juan Bravo, como otros consejeros de Hacienda, se quejan de que es un dinero que ya les correspondía, pero no es del todo cierto: el Gobierno central podía haber reducido las entregas de acuerdo con la caída de la recaudación, hubiese sido lo ortodoxo, pero habría asfixiado a las comunidades ante la pandemia.

Y éste es el problema. La cuantía de las entregas a cuenta se calculan con la previsión de recaudación y se ajusta a los dos años cuando se conoce los ingresos reales que se obtuvieron. El Gobierno central ha mantenido la previsión de antes del Covid para no dañar el gasto sanitario, por lo que  en 2021 la liquidación será, sin duda, negativa, de ahí los temores de Juan Bravo por el déficit a partir de ese año

Las comunidades recibirán a lo largo de 2020 unas cantidades extraordinarias de un fondo no reembolsable por valor de 16.000 millones de euros. A Andalucía le corresponden 2.100 millones de euros, aunque la cifra total sólo se conocerá cuando se hayan pagado las cuatro partes en las que se divide: dos para gasto sanitario, uno más para educación y el último, para sortear la caída de recaudación. 

Este fondo se reparte de acuerdo con el criterio de población más el del impacto de la pandemia por comunidades, de ahí que Madrid y Cataluña vayan a recibir 1.000 millones de euros más que Andalucía, a pesar de estas menos habitada. El Gobierno de Juanma Moreno acepta cierto sesgo sanitario a la hora del reparto, pero no con tan importante desviación. Lo que se argumenta desde el Ejecutivo central es que los servicios de salud de Madrid y Cataluña serían inviables ante la enfermedad si no reciben estas cuantías tan altas.  

Pero a falta de conocer el coste final de la factura del Covid, Bravo también podría cerrar el ejercicio de 2020 con una buena cifra de déficit. El colchón establecido es muy pequeño, del 0,1%, la Junta podría incumplirlo por unas décimas, pero no mucho más. Todo lo que logre 

  

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