Elecciones municipales

Kichi miró a Ocasio Cortez

  • La joven y sorprendente congresista demócrata neoyorquina inspiró al equipo de comunicación para diseñar la original campaña del alcalde de Cádiz

Carteles que aparecieron a inicios de la campaña con caricaturas de Kichi Carteles que aparecieron a inicios de la campaña con caricaturas de Kichi

Carteles que aparecieron a inicios de la campaña con caricaturas de Kichi

Knock down the house es un documental de Netflix que narra la historia de un grupo de mujeres que intentan acceder al Congreso de los Estados Unidos. Todas fracasan menos una. Alexandria Ocasio Cortez, conocida como AOC, 29 años, ganó el escaño por el distrito 14 de Nueva York. El documental es un máster de comunicación política. ¿Dónde fracasaron las demás y dónde Ocasio logró derrotar en las primarias al todopoderoso líder demócrata Joseph Cowley?

Al equipo de comunicación del alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', la figura de Ocasio les conmueve. Es una mujer joven sin experiencia, sin apenas dinero, sin respaldo del partido, que ha derrotado a un engranaje complicadísimo compuesto por decenas de asesores que se han formado en la mejores universidades en ciencia política. Pero Ocasio Cortez ha derrotado a décadas de método. Lo pasado no vale. Los clientes (votantes) buscan otra cosa.

José Vicente Barcia, jefe de gabinete del alcalde de Cádiz y experto en comunicación política, reconoce que “hemos estudiado y hemos sacado para nuestra campaña ideas de Ocasio Cortez, aunque no todo es extrapolable porque nuestra campaña tiene una carga identitaria muy potente. Reforzamos la conexión del alcalde con valores muy queridos de la ciudad como el carnaval o el fútbol. Pero sí, en la campaña de Ocasio hay fundamentos muy útiles que tienen que ver con una escala mucho más humana. No hay fingimiento, no hay impostura porque es una campaña construida desde abajo. Nuestros mensajes no afirman, sino que preguntan y ese feedback con la ciudadanía es el que nos sirve para generar una empatía. No es un monólogo imperativo, es un diálogo”.

Barcia explica que la de Kichi, una campaña que ha logrado impacto nacional por su singularidad y que asegura que no habrá costado “más de unos pocos miles de euros”, se ha diseñado “de manera colectiva. A ver, hay cartelería, no mucha, y hay mitines. Esos elementos tradicionales están presentes, pero no son la base. Es la ciudadanía, en contacto con activistas quienes aportan las herramientas y la creatividad de los colectivos. Esa sí es la base”.

Esto puede sonar a chino, pero tiene su traducción. En los primeros días de la campaña aparecieron por toda la ciudad una serie de caricaturas del alcalde como si fuera un cromo de una colección infantil: con mochila, en los barrios, en el mercado o con una camiseta del Cádiz. “No hay ningún encargo, surge de manera espontánea como una idea de diseñadores de la ciudad. Es una construcción colectiva del candidato a través de una imagen que se ha ido trabajando previamente. El personaje no lo inventamos, claro, porque Kichi por sí mismo es un filón. Porque él es así, genera simpatía, pero dejamos que crezca solo y entonces las caricaturas son una respuesta a un trabajo realizado que lo que consigue es que sea un mensaje que nosotros contribuimos a difundir y que trasciende de los canales de la propaganda para situarse en los de la información. Es noticia”.

Asegura que tenían claro desde el primer momento cuál sería la campaña que no harían. “El PSOE de Cádiz, lo digo como ejemplo, ha querido innovar tirando de big data. Hacen llamadas telefónicas robotizadas en las que habla el candidato o envían whattshapp prefabricados. Todo eso es artificial. Muy moderno, pero antiguo. Esas campañas son a la política lo que la comida de avión a a la gastronomía, con una apariencia quizá apetecible a la vista, pero sin sabor”.

Otra clave fue el uso del diminutivo, Kichi, que aparecerá en las papeletas de voto. “Toda campaña electoral hasta ahora tenía un elemento estático, el proyecto, y otro cinético, el coyuntural. Así ha sido la fórmula desde la Transición. Eso ya no es así. Tú buscas la legitimación de tus propuestas de manera constante a través de medios digitales y creas la figura. Kichi ha tenido una legislatura en la que se ha gobernado mientras atacaban desde todos lados. ¿Qué es lo que se trabaja? Un hecho evidente: políticos profesionales atacan a uno de los nuestros. Y uno de los nuestros se llama Kichi. Al hacer este movimiento los otros candidatos también quisieron poner Juancho o Fran en su papeleta, pero ya era tarde. Hay que actuar primero”.

De lo que ya no van a hablar en el equipo de campaña es de la utilización de los desencuentros con Pablo Iglesias. “Caemos de pie como los gatos”, dicen desde la candidatura. “Eso no es así- rebate Barcias-. Desde lo local formamos parte de un proyecto colectivo”. Lo cierto es que una vez más Kichi salta los códigos de la propaganda electoral para entrar en un noticiario más global porque Pablo Iglesias dijo que iba a venir y desde Cádiz se le dijo que no.

Aquí hay versiones diferentes, pero lo que queda es que Pablo Iglesias, con una imagen rehabilitada en los debates, pero que no suma, fue rechazado por Kichi, cuyo índice de simpatía en Cádiz, incluso entre los que no le van a votar, es muy alto. Podemos Madrid sugirió a Cádiz si Pablo Iglesias viajaba a Cádiz para apoyar la candidatura de su emblema de ayuntamiento del cambio. Hay quien tira de ironía en el círculo de Kichi: "Lo que quería Madrid es que Kichi apoyara la imagen de Pablo Iglesias, no al contrario". Por supuesto, el propio Kichi salió con cierta elegancia cuando se le hizo esta pregunta: “No daba tiempo a organizar un acto como el que merece Pablo”.

Nadie lo dijo, pero la construcción estaba ahí. El Kichi que vive en La Viña frente al Pablo Iglesias que vive en Galapagar. No está buscado, no se ha lanzado ningún mensaje. La imagen está dentro de la cabeza del elector. No es necesario un bombardeo intrusivo. De una manera u otra el candidato ha entrado en casa. Así lo hizo Ocasio. De repente, todop Nueva York conocía a Ocasio Cortez. Y, de repente, a casi todo el Nueva York le caía bien Ocasio Cortez.

Diferentes sondeos locales se pueden resumir así: si uno pregunta en Cádiz por la gestión Municipal de Kichi, la mitad de la población la calificara de insignificante. Si uno pregunta qué opinión le merece Kichi, la respuesta, abrumadoramente, será "un buen tipo". 

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