Industria naval

Navantia respira aliviada tras asegurarse las corbetas

  • Los trabajadores de la factoría isleña suspenden las movilizaciones al corroborar que se retoma el contrato

  • Moncloa desautoriza a la ministra Robles al ordenar el envío de las bombas láser

El ministro Borrell, ayer, durante una firma con su homólogo de Catar, en el Palacio de Viana. El ministro Borrell, ayer, durante una firma con su homólogo de Catar, en el Palacio de Viana.

El ministro Borrell, ayer, durante una firma con su homólogo de Catar, en el Palacio de Viana. / efe

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La tensión vivida a lo largo de la última semana en la factoría de Navantia-San Fernando dio paso por fin al alivio tras confirmarse que el contrato de las cinco corbetas -1.800 millones de euros y 6.000 empleos- para Arabia Saudí seguía adelante sin ningún problema una vez que el Gobierno había autorizado el envío de las 400 bombas de precisión láser vendidas por Defensa a este país.

A primera hora de la mañana lo confirmaba el comité de empresa. "Nos llegan noticias positivas. Arabia vuelve a convocarnos -a Navantia y a la SEPI- para seguir trabajando en las corbetas. Se retoman los viajes que había programados y que se habían cancelado. Volvemos al trabajo, el programa sigue su curso", afirmaba satisfecho Jesús Peralta, presidente del comité.

Previamente, la asamblea de trabajadores había optado por suspender todas las movilizaciones que tenía previsto llevar a cabo, entre ellas, la simbólica marcha hasta el Ayuntamiento de San Fernando que se había convocado para la misma mañana de ayer.

Esas buenas noticias, que se esperaban desde principios de la semana, se confirmaron poco después al trascender avances en las gestiones por parte de Arabia con la carta de crédito vinculada al contrato de las corbetas, lo que corroboraba sin ningún tipo de dudas la construcción de las corbetas, que es vital para la factoría de San Fernando. La noticia fue acogida con entusiasmo por los trabajadores isleños. Era, de hecho, un gesto que iba incluso más allá de lo que esperaban en un primer momento. "Ya sí que hay confirmación absoluta", afirmaban desde la plantilla. De hecho, según el calendario previsto inicialmente, no está prevista la firma de dicha carta de crédito hasta finales de octubre, con lo que los plazos para la puesta en marcha de los trabajos podrían incluso llegar a adelantarse una vez superada la tormenta desatada durante la última semana.

El mensaje que trasladaron ayer los trabajadores fue tajante: todo vuelve a la normalidad. Lo ocurrido a lo largo de la última semana es una pesadilla que queda atrás. Eso sí, tienen muy claro que el contrato para la construcción de las cinco corbetas que durante tanto tiempo se ha estado esperando y que garantiza la carga de trabajo de la factoría isleña para los próximos años ha corrido un peligro real en estos últimos días. Ha estado a punto de perderse por la decisión del Gobierno de frenar la venta de 400 bombas de precisión a Arabia, de la que finalmente ha reculado para no poner en riesgo las corbetas.

Están plenamente convencidos: "Nos consta que si el viernes no nos hubiésemos movilizado, si la plantilla no se hubiese echado a la calle hubiese cortado la carretera, el contrato se habría cancelado el mismo sábado", afirmó ayer Peralta al hacer balance de lo ocurrido en esta semana y mostrar su "orgullo" por la respuesta de los trabajadores de la factoría isleña. "Han respondido al cien por cien y unánimemente a este conflicto", insistió. La diplomacia española -admite- "ha hecho su trabajo". Pero si no hubiese sido por la contundencia de las movilizaciones emprendidas, que en dos ocasiones han cortado el tráfico de la CA-33 en señal de protesta, "no se habría movido".

La calma ha vuelto a la factoría isleña una vez que se ha confirmado que las corbetas siguen adelante. Eso sí, desde el comité de empresa se aseguró que no habrá contemplaciones si vuelve a ponerse en juego la carga de trabajo y el futuro de los astilleros. Las movilizaciones se han suspendido. Pero es "un paréntesis". "Seguiremos alerta ante cualquier agresión", advirtió Peralta durante la comparecencia que llevó a cabo a las puertas de la factoría tras la asamblea de trabajadores.

Sobre el bloqueo de la venta de las polémicas bombas a Arabia Saudí, el ministro de Exteriores español, Josep Borrell, confirmó este jueves que el Gobierno enviará a Arabia Saudí las 400 bombas láser del Ejército vendidas en virtud de un contrato en 2015, y señaló que se trata un "armamento de precisión", guiado por láser, que "no produce efectos colaterales en el sentido de que da en el blanco que se quiere con una precisión extraordinaria".

En declaraciones a Onda Cero, recogidas por Europa Press, señaló que el Gobierno ha decidido entregar las bombas para "honrar un contrato que viene de 2015, del anterior Gobierno, y en el que no se ha detectado ninguna irregularidad que permitiese no ponerlo en práctica".

El ministro detalló que el contrato para la venta de las bombas ha pasado tres veces por la JIMDDU, la comisión interministerial que autoriza las ventas de armamento y, tras una semana de "intenso trabajo" y de contactos por parte de varios ministerios, el Ejecutivo no ha "encontrado ninguna razón para no cumplirlo".

En cuanto a si el Gobierno ha recibido garantías de que no se usarán contra población civil, ha respondido que se trata de armamento "de precisión", destinado a objetivos militares de "alta resistencia y alta precisión" mientras que son las bombas menos sofisticadas las que pueden producir de manera más frecuente y más probable "dramas humanitarios".

En ese sentido ha explicado la nota emitida el pasado agosto por su Ministerio -días después de un bombardeo en Yemen en el que murieron niños- según la cual se van a revisar los criterios con los que se conceden las autorizaciones de exportación de armas "para poder hacer un trazado y garantizar cuál va a ser su uso".

A su modo de ver, lo que sucedió en este caso fue que el Ministerio de Defensa ha estado revisando todos los contratos, teniendo en cuenta también lo que sucede en escenarios bélicos como Yemen, y en ese concreto "alguna circunstancia debió de llamarle la atención", por ejemplo el hecho de que no sea una venta de una empresa de armamento, sino de stock del Ejército español, y por eso "lo puso en análisis".

Con todo, no ha querido "polemizar" con su colega de Defensa, Margarita Robles, ni valorar si ha quedado desautorizada por la gestión de ese asunto.

A este respecto, el PP anunció ayer que pedirá que la ministra de Defensa, Margarita Robles, explique en el Congreso la decisión final de exportar a Arabia Saudí las 400 bombas de precisión después de que hace una semana anunciara su Departamento que ese contrato iba a ser rescindido para evitar que el armamento fuera usado en la guerra de Yemen.

El portavoz de Defensa del PP, Ricardo Tarno, anunció a Europa Press que su grupo parlamentario pedirá explicaciones sobre este asunto tanto a la ministra de Defensa como al de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien este jueves ya tiene previsto comparecer en el Congreso, aunque para hablar sobre Nicaragua y la frontera de Ceuta y Marruecos.

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