las claves

Negociaciones frustrantes en Andalucía

  • Previsión. En el difícil escenario político tras el 2-D es probable que la casilla final sea idéntica a la inicial: un Gobierno de PP y Cs con el apoyo de Vox que acabe con la hegemonía del PSOE

Negociaciones frustrantes en Andalucía Negociaciones frustrantes  en Andalucía

Negociaciones frustrantes en Andalucía / julio muñoz / efe

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Quien con niños se acuesta, mojado se levanta. El dicho podría aplicarse a lo que se vive en Andalucía desde las elecciones. Ninguno de los dirigentes de los tres partidos nacionales que aspiran a culminar una negociación del cambio tiene experiencia de Gobierno. Es más, ni Casado, ni Rivera ni mucho menos Abascal cuentan con excesivo bagaje político. En todos los casos han conseguido llegar a las alturas por rechazo a sus contrincantes más que por sus propios méritos. Y se nota.

Cuando estaban a punto de conseguir algo histórico, poner fin a sucesivos gobiernos socialistas, los únicos que ha conocido la Andalucía democrática, su falta de recursos para llevar a buen puerto la negociación está provocando el descrédito de sus siglas, incluso si consiguen un acuerdo y Moreno se convierte en presidente de un Ejecutivo de coalición con Ciudadanos. El mal está hecho: en estas tres semanas han demostrado todos que su mirada está clavada en las elecciones de mayo, y el temor de PP y Cs a que un pacto con la extrema derecha les pase factura impregna todas las negociaciones.

Susana Díaz no renuncia al control del PSOE-A y Sánchez piensa en Montero para relevarla

En el caso de Vox, el asunto es aún más grave: Abascal no ha dado una sola muestra de defender una política social o económica para Andalucía, empecinado en la derogación de la Ley contra la Violencia de Género que, cuando le advirtieron que legalmente no era posible, intentó entonces rebajarla en su aplicación. Las propuestas que presentó al inicio se recogían en un folio: devolución de las competencias de Sanidad y Educación al Gobierno central -tampoco lo puede hacer un Ejecutivo autonómico, aparte de que casa mal con el espíritu de los votantes de Vox que esas dos competencias las administre Pedro Sánchez-, desaparición de Canal Sur -tampoco es viable- y todo lo relacionado con la violencia machista. Ni una referencia a políticas sociales, ni a infraestructuras, ni a políticas de empleo... La falta de madurez de Vox se advertía no sólo en su desconocimiento del funcionamiento de las leyes, sino que incluso en la primera reunión con el PP demostraron que no se conocían entre ellos, lo que demostraba que el partido se había creado deprisa y corriendo. Uno de los que sentaron a la mesa se dirigió a su compañero de partido equivocando el nombre.

la inquietud de rivera

De los tres partidos en liza, a Cs es al que más incómodo se ve por estar obligado a aceptar la ayuda de Vox. Rivera está preocupado, pero tampoco le ha gustado que su hombre en Andalucía, Juan Marín, llamado a ser vicepresidente, se reuniera con los dirigentes de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, porque sabe perfectamente el rechazo de sus votantes a todo lo que tenga que ver con Podemos. De hecho, en las elecciones de junio de 2016 perdió votos respecto a las de diciembre de 2015 por su intento de llegar a un acuerdo con el PSOE que pasaba por la necesidad de que Podemos prestara su colaboración para la investidura.

Por otra parte, un reto de Rivera para las elecciones de mayo, además de sumar parlamentarios regionales y concejales y formar parte de gobiernos municipales y autonómicos, es lograr que Manuel Valls logre la Alcaldía de Barcelona. El ex primer ministro galo no pierde ocasión para expresar su profundo rechazo a Vox... igual que hacen los dirigentes de ALDE, el grupo liberal del Parlamento Europeo al que pertenece Cs.

Todo político dispuesto a dar opinión sobre el futuro Gobierno andaluz confiesa su convicción de que finalmente será Moreno presidente, con Marín de vicepresidente y un reparto de consejerías que está casi concretado, y que contarán con el apoyo de Vox en la investidura. Pero, ese respaldo tendría que trasladarlo Vox a la presidenta del Parlamento andaluz en la ronda de conversaciones que mantenga Marta Bosquet la semana próxima con todos los grupos de la Cámara, pues de no hacerlo, tendría que proponer como candidata a Susana Díaz, que sumaría más votos, con Adelante Andalucía, que los que tendría Moreno con los del PP y Ciudadanos.

¿cederá Vox al final?

Susana Díaz tendría que someterse entonces a la sesión de investidura, en la que no tendría la mayoría suficiente y sería Moreno el nuevo candidato, pero todo cambiaría el calendario previsto... y desde luego tendría un coste en votos para Vox, que si bien está en un momento dulce, con una posición de bloqueo a un Gobierno de centroderecha podría cortar de cuajo el chorro de votos que acumula en las últimas semanas. Es la razón de que todos los partidos estén convencidos de que finalmente Vox cambiará su posición actual. Pero en política nada es seguro. Nunca.

Las negociaciones entre PP y Ciudadanos se hicieron a cara descubierta, en torno a una mesa, reunidos en la sede del parlamento andaluz dirigentes nacionales y andaluces de los dos partidos, aunque no participaron Casado ni Rivera, permanentemente informados sobre cada punto de la negociación. No fue difícil redactar el documento en el que se plasmó el programa del futuro gobierno de coalición.

Concretado ese programa de algo menos de cien puntos, correspondió a Teodoro García, secretario general del PP, hablar con su homólogo de Vox, Javier Ortega Smith. Ante la exigencia de éste de introducir variaciones, le explicó que por ley no eran posibles, aunque sí le garantizó que se tomarían medidas para asegurar que la aplicación de la Ley contra la Violencia de Género se aplicaría en igualdad de condiciones para todas las víctimas, mujeres, hombres, hijos, abuelos o cualquier persona agredida. Ttambién garantizó medidas para que Canal Sur cumpliera los requisitos de una televisión y radio públicas con una información veraz. Vox no cejó en su empeño en modificar la Ley de Violencia de Género, amenazando con la retirada del apoyo a Moreno.

Hubo una nueva conversación entre García y Ortega, telefónica, para tratar de acercar posiciones, pero desde el PP insisten en que Vox no da su brazo a torcer. Esperan que lo hagan antes del día 16, que es la fecha fijada por la Mesa del parlamento para que se celebre la sesión de investidura del candidato o candidata a la presidencia del gobierno andaluz.

En ese escenario complicado, aunque lo más probable es que la casilla final sea idéntica a la de inicio, Gobierno PP-Cs con el apoyo de Vox, se vive una situación tensa en el PSOE-A: Susana Díaz no renuncia al control de su partido en Andalucía, potenciarse desde la oposición y volver a ser candidata en cuatro años. Sánchez, cuya animadversión a Díaz es creciente, tiene otros planes: que ella se quede en minoría en unas primarias y que la candidata futura del PSOE en las próximas elecciones sea la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

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