Andalucía

Nuevas críticas ante la llegada de otro submarino nuclear a Gibraltar

  • Los ecologistas advierten de los riesgos para la zona por la presencia de un navío estadounidense

El submarino británico de la Royal Navy "HMS Ambush", de propulsión nuclear, en el puerto de Gibraltar en 2016. El submarino británico de la Royal Navy "HMS Ambush", de propulsión nuclear, en el puerto de Gibraltar en 2016.

El submarino británico de la Royal Navy "HMS Ambush", de propulsión nuclear, en el puerto de Gibraltar en 2016. / andrés carrasco

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El Ministerio de Defensa británico informó ayer de la llegada del submarino estadounidense USS John Warner a la base de la Royal Navy de Gibraltar en el marco de una "visita programada" que ha vuelto a levantar las consabidas críticas por parte de la asociación Verdemar Ecologistas en Acción. En un comunicado difundido por la Oficina de Información de Gibraltar, atribuido al Ministerio de Defensa británico, se indica que el submarino de ataque, de la clase Virginia, está diseñado "para un amplio espectro de misiones tanto en alta mar como litorales".

La clase Virginia "fue concebida como una alternativa menos costosa a la clase de submarinos de ataque Seawolf de la Guerra Fría, y sirven de reemplazo para los de la clase Los Ángeles, de la que 20 unidades ya han sido retiradas. Sin embargo, Verdemar Ecologistas en Acción replicó las autoridades subrayando el inicio de una "semana de preocupación" con la presencia de este submarino, del que, según indica la organización, el almirante norteamericano Johnathan Greenert señala que es "el buque de guerra más mortífero y de más alta tecnología que tenemos en nuestro inventario".

Verdemar informó de que el navío está equipado "con doce estalaciones de misiles de crucero Tomahawk de alta precisión y con cuatro depósitos para torpedos pesados MK 48". Por ello, los ecologistas lamentan que el puerto de Gibraltar siga albergando "bombas flotantes", al tiempo que incidieron en que "un paso de más de 100.000 buques en el peligro por colisión, seguridad -riesgo de amenaza por atentado-, fuga radioactiva, hace que el Estrecho se ponga bajo una nueva amenaza". Desde Verdemar añaden que "la presencia de varias grúas en el atraque hace que se levanten las sospechas sobre las intenciones de su presencia en el Estrecho", y advierten que "no existe plan de emergencia alguno ante un accidente nuclear", de forma que "ni los ciudadanos ni las administraciones españolas sabrían qué hacer ante una emergencia de la envergadura de un accidente en el submarino".

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