Andalucía

El PP coloca jefes de gabinetes en departamentos de Ciudadanos

  • La apuesta de San Telmo por Juan Marín es tan fuerte que el partido naranja parece monotorizado

Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno, en el Parlamento andaluz.

Es un derrumbe en directo, como el agua que se escapa entre las manos. Las evidencias del deterioro de Ciudadanos están siendo  canónicas. Inés Arrimadas pinchó el pasado domingo en palacio de congresos de Sevilla, demasiados huecos en un ambiente de forzada euforia. En las provincias, dirigentes locales naranjas guardan cola ante las puertas del PP, que intenta retener la avalancha, al menos, hasta las elecciones, y en el Gobierno andaluz, la Consejería de Presidencia, dirigida por el PP, pone jefes de gabinetes a la consejera de Empleo, Rocío Blanco, y a la presidenta de la Cámara de Cuentas, Carmen Núñez.

La malagueña Rocío Blanco ha tenido dos jefes de gabinete, pero el último se marchó hace unos días por razones personales. Blanco es consejera a propuesta de Ciudadanos, es uno de los cinco departamentos que los naranjas tienen en el Gobierno andaluz, aunque antes había colaborado con el PP de Málaga en temas relacionados con la Seguridad Social. Puede estar tan cerca de Ciudadanos como del PP, pero su cargo se debe al primero.

Su nueva jefa será Tania Barcelona, es una militante del PP de Cádiz que ha venido trabajando en la Consejería de Presidencia desde el palacio de San Telmo y que antes había sido jefa de gabinete de la Zona Franca gaditana. Durante los gobiernos de Mariano Rajoy. También del PP de Cádiz es Amparo Alarcón. Como la anterior, trabajaba en Presidencia, pero hace ya tiempo fue nombrada jefa de gabinete de la presidenta de la Cámara de Cuentas, Carmen Núñez. Esta economista, independiente, fue propuesta para el cargo por Ciudadanos, al que le correspondía la dirección de esta institución en el reparto que se hizo dentro de la administración andaluza.

El enfado de una parte de Ciudadanos es máxima, porque no llegan a comprender cómo se acepta que sea el PP y la Consejería de Presidencia, la que dirige Elías Bendodo, los que 'exportan' cargos de dirección a departamentos naranjas. Esta facción culpa al vicepresidente, Juan Marín, de falta de celo a la hora de defender las cuotas del partido dentro del Gobierno. Llega a tanto la sorpresa  que algunos miembros del Gobierno de la parte popular también han expresado una moderada preocupación por la falta de liderazgo del vicepresidente del Gobierno andaluz.

La misión de Juan Marín es muy compleja, como la de Inés Arrimadas. De modo natural, el PP se ha venido comiendo a Ciudadanos, le quitó miles de votos en las elecciones madrileñas y sus cargos intentan pasarse de partido. En el seno del Gobierno andaluz hay un acuerdo de no agresión para no aceptar traspaso entre ambas formaciones, pero la situación se está volviendo muy complicada. Ante la magnitud del reto, Marín se está construyendo un partido de leales, pero ha dejado muy enfadada a la otra facción del partido. Esta misma semana se ha producido el relevo en el Parlamento. Teresa Pardo es la nueva portavoz y al anterior, Sergio Romero, lo han enviado a una vicepresidencia tercera de la Mesa de la Cámara. 

El acto de Inés Arrimadas en Sevilla, el domingo pasado, no alcanzó el lleno. La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, había sido apartada de los intervinientes en el cartel, aunque es una de las dirigentes más populares entre la menguada militancia naranja. Blanco, Javier Imbroda y Marín son los consejeros de Ciuadanos que, además, militan en el partido, porque Rocío Blanco y Rogelio Velasco son independientes. Los críticos, y algunas personas cercanas a Marín, ven con recelo el poder que en asuntos del partido está teniendo la delegada de Turismo en Sevilla, Rosa Hernández, que viene de formar parte del PP de esta provincia.

La misión de Juan Marín es complicada pero sencilla: obtener tres o cuatro escaños en las provincias con mayor número de escaños, que son Sevilla, Málaga y Cádiz. Es muy probable que la suma de PP y los naranjas alcance los 55 escaños, pero todo ese avance se deberá a los populares, cuyo presidente, Juanma Moreno, están muy bien valorado por la opinión pública andaluza. Visto así, tampoco es imposible, pero el ejemplo de Madrid muestra que es lo que le ocurre a un partido cuando casi todos sus votantes escogen otras siglas, similares, por utilidad. En Andalucía puede pasar lo mismo, Moreno se afianza como líder de la derecha desde el centro. Ante esto, hay que preguntarse si Ciudadanos está ofreciendo un perfil más moderado y progresista que la del presidente.

Ciudadanos tiene menos de un año para intentar ganar esos tres o cuatro escaños que le permitirían seguir en el Gobierno andaluz. Pero la estrategia de Marín de quedarse sólo con los más leales para intentar el milagro puede derivar en una ruptura interna en el grupo parlamentario y dentro del propio Gobierno. Eso sí sería definitivo, el argumento impecable para adelantar las elecciones.  

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