Crisis socialista

Las tres gotas que rebosan el vaso del PSOE andaluz

  • Todos los sectores y provincias están a la espera de que se fije el congreso federal para renovar a la dirección de Susana Díaz, que se resiste al relevo 

Reunión del comité director del PSOE de Andalucía. Reunión del comité director del PSOE de Andalucía.

Reunión del comité director del PSOE de Andalucía. / Julio Muñoz/EFE

Tres de 73. Ésta es la relación de poderes con la que la dirección del PSOE de Sevilla restó importancia a las dimisiones de tres miembros de su ejecutiva. En efecto, tres de 73 cargos, pero a las 24 horas la secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, enviaba una carta a toda la militancia en la que llamaba a la unidad y al apoyo a Pedro Sánchez. Nunca tres personas, de tan poca importancia según sus dirigentes, tuvieron tanto eco y es que el socialismo andaluz ha entrado en modo congreso y, como el ex dirigente Mario Jiménez se ha encargado de recordar, es una de las pocas veces en que el que la secretaria general llega al cónclave sin ser el presidente del Gobierno andaluz.

Hay silencios reveladores. Hace unos meses, y ante las dimisiones de estos ex alcaldes hispalenses o ante las declaraciones de los regidores de Sevilla o de Torremolinos, los secretarios provinciales del PSOE habrían salido en tropel a defender la continuidad de Susana Díaz como secretaria general. Ahora, sólo ha tenido el apoyo expreso de la de Sevilla, Verónica Pérez, y un comentario forzado del malagueño Ruiz Espejo. Poco más. Los secretarios provinciales, como mucho, dirán: éste no es el momento.

El PSOE andaluz no está acostumbrado a quedarse sin poder, siempre lo ha tenido en Andalucía y la conmemoración de la llegada de Juanma Moreno a la Presidencia de la Junta ha terminado por negar a Susana Díaz, que creía que el pacto entre PP, Ciudadanos y Vox era un asunto de seis meses. Incluso ahora hay susanistas que siguen creyendo que el líder de Ciudadanos, Juan Marín, saldrá del Gobierno de la Junta para apoyar una moción de censura junto al PSOE y a Unidas Podemos. Algo tan probable como el triunfo del luteranismo en las cofradías andaluzas.

Lo que ha cambiado no es el primer año de Juanma Moreno, sino que Pedro Sánchez tiene Gobierno

De esto se han dado cuenta quienes apoyaron a Pedro Sánchez desde el principio -un no escaso 30% de la militancia andaluza- como los susanistas que, una vez perdida la Junta, creen que la ex presidenta ya tenía que haber dado el paso al lado para favorecer otro liderazgo. Lejos de eso fue Díaz quien apartó a cercanos colaboradores, como Mario Jiménez, Miguel Ángel Vázquez, María Márquez y Ángeles Férriz. Pedro Sánchez le ofreció una estancia de oro para apartarse, la presidencia del Senado, pero Susana Díaz la rechazó porque creyó que su viejo contrincante no se mantendría en el Gobierno.

Porque ésa es la gota que ha provocado el temporal en el PSOE andaluz, no que Juanma Moreno haya logrado cumplir el año en San Telmo, sino que Pedro Sánchez tiene Gobierno, pisa fuerte y es el secretario general. Él es quien ha nombrado ministros a los que las direcciones de Sevilla y Cádiz no querían en los puestos de sus listas, quien ha elegido a Francisco Salazar -hombre de Francisco Toscano- adjunto al gabinete de Iván Redondo, quien ha facilitado la elección de María Gámez como directora de la Guardia Civil y quien no ha hecho un solo gesto al susanismo.

Antes estas dos convicciones -Moreno en San Telmo y Sánchez en Moncloa-, todos los sectores socialistas y en todas las provincias han comenzado a tomar posiciones. Es lo que han hecho los críticos de Sevilla, aliados de otros en Cádiz, Málaga y Jaén, pero que no son sanchistas de primera hornada. El alcalde de Las Cabezas, Francisco Toajas, fue de los pocos que apoyaron al nuevo secretario general en Sevilla, y el viernes pasado tomaba distancias con esos críticos. No son pedristas de pata negra. El partido ha entrado en ebullición. En Jaén otros sanchistas que se opusieron a Susana Díaz y a su secretario provincia, Francisco Reyes, tratan de desacreditar a la parlamentaria Ángeles Férriz, ahora que ésta se sitúa entre los críticos, al revelar mensajes pasados de ella contra Sánchez.

Como un ex dirigente explica, "las primarias han puesto esto muy barato" y es posible que sean varios los que se lancen a competir contra Susana Díaz cuando llegue el congreso, pero finalmente, entiende, que las candidaturas opositoras confluirán en una. El momento de verdad llegará cuando Pedro Sánchez convoque el congreso federal; tres meses después, llegará el andaluz. El presidente del Gobierno fijará el cónclave cuando tenga asegurado los apoyos para sus primeros presupuestos, y para eso debe resolver la parte más dura del nudo catalán que se llama Quim Torra. 

Las alternativas para la candidatura de la Junta son sólo tres: María Jesús Montero, Espadas o Carmen Calvo

A partir de ese momento se fijarán los candidatos, pero de cara a la sucesión de Susana Díaz como candidata a la Junta sólo hay tres nombres que generan consenso: el alcalde de Sevilla, Juan Espadas; la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la vicepresidenta Carmen Calvo. Los tres cuentan con experiencia institucional sobrada para enfrentarse dentro de tres años a Juanma Moreno, pero son precisamente estas responsabilidades de gobiernos la que complican que, antes de aspirar a la Junta, puedan ser secretarios generales. Hay una opción, y es que primero se elija a un secretario general y, cuando llegue 2021, al candidato a la Presidencia entre estos tres nombres. 

Esta opción causa temor. Al PSOE andaluz nunca le han funcionado las bicefalias, uno de ambos siempre ha terminado por revolverse contra el otro, pero también es cierto que uno de los contendientes era el presidente de la Junta. Chaves y Carlos Sanjuán, Griñán y Chaves y Rodríguez de la Borbolla y Escuredo.

Una persona cercana a Moncloa sostiene que el elegido debe ser de la agrupación sevillana. Y no es de Sevilla, con lo que apunta a Espadas o a Montero. El problema de la ministra de Hacienda es similar al que tendría Carmen Calvo, que tendrían que compatibilizar la secretaría general de la federación andaluza con el puesto en el Gobierno. Impensable. Espadas sí tiene el calendario más adecuado, aunque tendría que señalar ya a alguien para la alcaldía de Sevilla. Si la vía preferida fuese la de elegir primero a un secretario general que no fuese candidato a la Junta, la nómina se ampliaría a otros nombres. 

Lo que han aprendido los posibles candidatos es que ninguno dará el paso hasta que el congreso regional tenga fecha, nadie va a quemarse de modo gratuito, porque si Susana Díaz mantiene la candidatura, la batalla será muy dura y no estará garantizada su victoria.

 

    

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