Adelanto electoral

Rivera quiere elecciones en otoño

  • Ciudadanos espera que su ruptura con el PSOE se transforme en unas elecciones andaluzas que coincida con el caliente otoño catalán

Juan Marín y Albert Rivera, en un acto celebrado el pasado miércoles en Córdoba. Juan Marín y Albert Rivera, en un acto celebrado el pasado miércoles en Córdoba.

Juan Marín y Albert Rivera, en un acto celebrado el pasado miércoles en Córdoba. / Juan Ayala (Córdoba)

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Dos mujeres y dos hombres. Por primera vez en la historia autonómica, dos mujeres competirán en unas elecciones autonómicas por el voto de la izquierda. La socialista Susana Díaz y la anticapitalista Teresa Rodríguez se disputarán esos 65 escaños que en Andalucía suelen ser de izquierdas, mientras que al otro lado del espectro compiten el popular Juanma Moreno y el naranja Juan Marín, aunque quienes, realmente, se la juegan son Pablo Casado y Albert Rivera. Para una cata a ciegas. A ver quién distingue al Rivera del Casado.

Ésa es la batalla en la que ahora anda metida en Andalucía, son unas elecciones autonómicas en las que casi no hay dudas de que Susana Díaz podrá revalidar el Gobierno y en las que la pugna se dirime en la derecha, entre Rivera y Casado. El discurso del líder de Ciudadanos este sábado en Málaga ha dejado claro cuál es el marco que le conviene a Rivera: las elecciones andaluzas como, después, las municipales decidirán el futuro de España, y en el relato español, ganan los naranjas. Cuanto más duro sea este otoño catalán, mejor le irá a Ciudadanos en Andalucía.

Las elecciones andaluzas serán una pugna entre Albert Rivera y Pablo Casado, a ver quién lo distinguiría en una cata a ciegas  

Pablo Casado sostiene que a Ciudadanos no le iba a pasar en Andalucía como a Izquierda Unida, que fue expulsada del Gobierno para provocar unas elecciones anticipadas.

No ha hecho falta, Ciudadanos se ha ido solo, con un argumento poco creíble. Han tardado tres años y medio en darse cuenta de que el PSOE ni iba a suprimir los aforamientos de los parlamentarios ni iba a limitar los mandatos. Ni iba a renovar, por ejemplo, el consejo de administración de Canal Sur, donde hay dos partidos, Ciudadanos y Podemos, que no están representados.

Juan Marín, el candidato a la Junta, hubiese preferido otra causa de ruptura, otra bajada del IRPF, pero Madrid optó por la regeneración democrática.

Cuánto más grave sea lo que suceda en Cataluña, mejor navegará Ciudadanos en las elecciones andaluzas, en este asunto la credibilidad es de ellos   

Pero, sobre todo, lo que Rivera tiene es prisa. Se le ha notado en Málaga. Quiere urnas, las necesita en Andalucía y en toda España, tiene que aprovechar el momento bajo del PP y de Pablo Casado. Necesita que Juan Marín, en quien tampoco ha confiado, alcance al popular Juanma Moreno, que lo deje ko.

El próximo 11 de septiembre comienza el ciclo melancólico de los independentistas catalanes. A la Diada le seguirá el 20 de septiembre, la fecha en la que la Guardia Civil entró en la sede de la Consejería de Economía, y a esta efemérides, la del 1 de octubre, y a ella, la del 3 de octubre, la noche del discurso del Rey. Y el 27, cuando se proclamó una república que no sirvió para arriar la bandera española. Cuanto más grave sea lo que ocurra a partir de ahora en Cataluña, mejor le vendrá a Ciudadanos. Los cronistas barceloneses han señalado que la retirada de lazos amarillos por parte de Rivera y de Inés Arrimadas no es más que el inicio de la campaña electoral de las elecciones andaluzas.

Verán, si ésta u otra campaña se centra, por la gravedad de los hechos o porque Ciudadanos lo consiga, en el asunto nacional, en el peligro de secesión catalana, Rivera será quien gane a Casado, Marín alcanzará a Juanma Moreno, porque la credibilidad en este tema la llevan los naranjas. Piensen cómo se comportó el electorado españolista con Xavi García Albiol frente a Inés Arrimadas.

Como un regalo

Para el PSOE de Susana Díaz, todo esto es un regalo. La presidente andaluza no ha podido convocar, hasta ahora, unas elecciones que le convienen porque no encontraba argumentos creíbles. Ciudadanos se lo ha regalado sin coste alguno, aunque la credibilidad de la ruptura sea tan baja que la oposición, con cierta razón, ha calificado todo esto de teatrillo. Sí, como ha explicado Teresa Rodríguez, hay un poco de pelea cantada al estilo Pimpinela. Por eso, vete, olvida mi cara, olvida mi casa y pega la vuelta. Esto no ha sido lo de Antonio Maíllo y Susana Díaz en diciembre de 2014, aquello sí que fue el inicio de una gran enemistad.

Claro, que a favor del PSOE hay que recordar que este adelanto, si se consuma, no es de más de cuatro meses, las elecciones tocaban en marzo y se celebrará a finales de noviembre o principios de diciembre.

El asunto catalán tampoco le viene mal a Susana Díaz. Ella está en el sector más españolista del PSOE, el PSC no le votó en las primarias y no participa del nuevo entendimiento entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Se sitúa en el ala derechista de los socialistas.

Y tampoco le viene mal que Ciudadanos vaya igualándose con el PP en Andalucía. Los aliados viven una simbiosis perfecta, no compiten por el mismo electorado –los elementos comunes no son amplios- y tienen claro que seguirán gobernando juntos después de las elecciones. A pesar de las críticas de Rivera y de su alusión a que él tiene la misma edad que años lleva gobernando el PSOE en el sur, no le oirán decir que no repetirá la alianza con Susana Díaz. Seguirá, pero Juan Marín querrá entrar en el Gobierno. En las pasadas elecciones, Ciudadanos descartó participar en gobiernos si no era para dirigirlos, pero esa estrategia ha cambiado, Rivera intentará entrar en cuantas instituciones sea posible.

Susana Díaz decide

La palabra, ahora, es de Susana Díaz. Sus colaboradores más cercanos desconocen si la presidenta convocará elecciones el 25 de noviembre o esperará a que llegue el año 2019. Se puede permitir las dos opciones, cuenta con unos Presupuestos hasta finales de diciembre y podría esperar hasta entonces para disolver el Parlamento y fijar la fecha el 28 de febrero. ¿De qué dependerá? De sus expectativas electorales y del clima que ahora encuentre en el Parlamento. Tal como ha publicado Jorge Muñoz en estas mismas páginas, no habrá sentencia del caso de los ERE hasta verano de 2019; por tanto, no hay un problema judicial por esa parte.

Sí se va a aprobar la comisión de investigación de la Faffe, la extinta fundación de la Consejería de Empleo cuyo gerente utilizó la tarjeta pública para divertirse en un burdel. No es difícil ganar si se apuesta a que la Cámara será disuelta antes de que los comparecientes comiencen a declarar por un asunto tan bochornoso.

Susana Díaz ha hablado este sábado para declarar que ella no está en adelantos electorales ni rupturas, sino en los problemas de los andaluces. Se hará rogar, a Ciudadanos le va a costar algunos últimos esfuerzos si quiere que haya urnas el 25 de noviembre.

 

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