Málaga

Las dudas iniciales del rescate de Julen

  • La estrechez del pozo hizo que la Guardia Civil dudara de que el niño estuviera ahí l Las contradicciones entre el dueño de la finca y el pocero no contribuyen a la resolución del caso

A la izquierda, la abogada, los padres de Julen y el dueño de la finca junto a su pareja A la izquierda, la abogada, los padres de Julen y el dueño de la finca junto a su pareja

A la izquierda, la abogada, los padres de Julen y el dueño de la finca junto a su pareja / Daniel Pérez / Efe

La caída del pequeño Julen estuvo desde el minuto uno cargado de incógnitas. Los investigadores de la Guardia Civil se resistían a creer que un niño de 2 años y medio pudiera haberse precipitado por un pozo de apenas 21 centímetros de diámetro. De ahí que los agentes agotaran todas las vías para confirmar la versión de los padres.

Los agentes llegaron a contactar con un responsable de McDonald’s, donde trabajaba la madre del niño, para contrastar si ésta efectivamente le había llamado poco antes de producirse el accidente para excusarse por no ir a trabajar al “encontrarse mal”, según informó El Mundo, que ayer publicó el sumario del caso que investiga el Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga. Los agentes tomaron declaración al jefe del turno de mañana del restaurante de comida rápida, que reconoció haber hablado con la progenitora de Julen, pero 13 minutos antes de la hora que ella había precisado. El rotativo añade que los efectivos llevaron a soltar un perro rastreador en otra zona de la finca ante la posibilidad de que el niño no estuviera en la prospección.

La Guardia Civil soltó un perro rastreador en otra zona de la finca para buscar a Julen

Después llegaron las contradicciones entre David Serrano, el dueño de la finca de Totalán en la que Julen murió, y Antonio Sánchez, el empresario al que éste el encargó la realización del sondeo. Ambos han cruzado todo este tiempo acusaciones sobre el estado del pozo. Así, el propietario de la parcela defiende que el pozo “no estaba tapado” y para justificarlo argumenta que “cuando el sondista acaba el trabajo” queda una “montaña de tierra alrededor”. “Tenía 30 y tantos metros tapados. Es la tierra que se había caído cuando se movió el volcán de tierra con la máquina. Por lo tanto, no podía estar tapado”, indicó su abogado en una de las últimas comparecencias ante los medios.

Sobre esa obra, insistió en que se realizó una zanja “para hacer un muro de contención y no una casa”. A este respecto, el letrado volvió a señalar al pocero, que “tenía que haberle entregado la documentación”. “David Se puso en manos del profesional para que lo gestionara todo”, explicó su abogado. Otro de los letrados había añadido antes que éste es “un señor completamente ignorante, que carece de estudios y que se encomendó al profesional, al que le dijo que lo ignoraba todo”. Sin embargo, el pocero ha mantenido que “está todo al revés” y que él “no lo hizo así”. Según su versión, él lo “dejó todo bien” y no “entiende lo que ha pasado”. “Dejé allí 6.000 kilos de tierra que lo han tirado por el lateral”, afirmó.

Por su parte, en las declaraciones del sumario se recoge que tanto los padres como el dueño de la finca reconocen que sabían que en los terrenos donde organizaron una paella familiar, que comenzó a las 13:00, había un pozo sin tapar. Ambos oyeron a su hijo llorar unos 30 segundos.

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