Andalucía

"No pactes con Podemos, Pedro"

  • El dirigente socialista quiere apurar estas dos semanas para forzar un acuerdo Sánchez está determinado a intentar ser presidente, ahora, el 26-J o después. El líder del PSOE y Susana Díaz comparten mesa en Sevilla, pero casi nada más.

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ANTES de situarnos en el albero de la Feria de Sevilla, donde Pedro Sánchez asistió el miércoles a la recepción de la Cadena Ser, hay que sentarse unos minutos a la sombra del patio de San Basilio, 50, calle situada en el barrio homónimo cordobés, el más cordobés de todas las córdobas, la romana de Séneca, la mora de Abderramán, la católica del cura Castillejo y la folclorista de Julio Romero. Es viernes, y las flores de las macetas colgantes han reventado; a Pedro Sánchez le acompaña la alcaldesa, Isabel Ambrosio, y el presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán. Hay rojas, violetas, rosas y malvas, a pesar de que será en mayo cuando Córdoba celebre su fiesta de los Patios. "Volveré en mayo, cuando sea presidente del Gobierno", declara Sánchez.

Espere, un momento. ¿Mayo? ¿Cómo que mayo si las elecciones generales serán el 26 de junio? Sí, en mayo, y es que el secretario general del PSOE aún cree que tiene margen para intentar un acuerdo de Gobierno en el Congreso que le lleve a ser presidente sin necesidad de esta suerte de doble vuelta. La tenacidad de Pedro Sánchez se parece también a la terquedad. Queda una semana para que el Rey vuelva a realizar una ronda con los líderes (25 y 26 de abril) y otra más (2 de mayo) para que se convoquen las elecciones si no hay acuerdo, y el líder socialistas parece dispuestos a agotar todas las posibilidades.

Pedro Sánchez estuvo el miércoles en la Feria de Sevilla. El PSOE andaluz había preparado, de acuerdo con Ferraz, tres actos con militantes en Córdoba, Granada y Málaga el viernes y ayer, sábado, pero su dirección no sabía que quería ir a la Feria. Fue una sorpresa casi del día anterior, Ferraz avisó al secretario general de Presidencia, Máximo Díaz Cano, y éste al secretario de Organización, Juan Cornejo: el plan pasaba por ser recibido por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, e ir a la caseta de la Ser, de la UGT y del PSOE. Pero Espadas tenía a esa hora, a las dos de la tarde, una recepción en la caseta municipal, de tal modo que no hizo de cicerone, y Sánchez esperó y esperó en la Ser. Y volvió a esperar hasta que llegó la presidenta Susana Díaz con el regidor hispalense, algunos consejeros y consejeras y los secretarios generales de Jaén, Sevilla y Córdoba. Fotos, sonrisas de plástico, la presidente le mostró a su hijo, se sentó a su lado, pero poco más. Compartieron mesa, aunque su conversación dio para un tuit o un haiku, nada más. Que ambos líderes se llevan mal es de todos conocido, eso es importante, pero no novedoso.

Pedro conversa apoyado en una reja, se le acerca una señora, después otra, la primera le coge la mano: "Pedro, no pactes con los de Podemos". Sánchez quiere gobernar ahora, pero también está en campaña electoral por si acaso, charla, conversa, posa para los selfies, la caseta es agradable y después de unos primeros minutos de tensión, se relaja aunque hay un tanto de malestar por esa soledad escenificada.

"Si yo tuviera ese cuerpo, no me paraba nadie", se oye a un dirigente socialista. Es verdad, Pedro es guapo, a Rajoy le detienen a los alcaldes, le dimiten los ministros por tener sociedades opacas en Panamá y la Valencia popular es un cenagal, pero el PSOE no repunta en las encuestas. Está estancado. A eso es lo que se refiere el socialista con la ventaja estética de su secretario general.

Antes de que se le acercase la señora, una churrera de la Feria le dice lo mismo: nada del Coleta. Y otra persona más. "¿Y qué hago?". "Ganar las elecciones", le responde. Si después del 20 de diciembre, la gente le pedía al socialista que no pactase con el PP de Mariano Rajoy, a quien no quieren ahora sus electores es a Podemos y a su líder, Pablo Iglesias, que se ha esforzado por enemistarse con el electorado menos cool de la izquierda: son jubilados, abuelos, amas de casas, trabajadoras de mantel y obreros de palaustre que no saben quién es Gramsci pero sí Felipe González, y que ya han tenido triple ración de altivez en sus vidas como para aguantar a un soberbio más.

Pero hay otro problema: a Sánchez no le basta con Podemos, necesitaría a los independentistas y el comité federal no va a pasar por ahí. Los socialistas se colocaron un cinturón de castidad cuando también se impusieron que el pacto no podía pasar por el PP. ¿Nunca y bajo ningún concepto? Ya veremos, la gran coalición no cuenta con adeptos en el PSOE, pero sí hay dirigentes que sostienen que si vuelven a perder, habría que dejar gobernar dos años al PP.

A pesar de todo esto, el candidato socialista va a apurar estas dos semanas. Y hasta ase diría que volverá a intentarlo después del 26 de junio si el resultado vuelve a ser similar al del 20 de diciembre. Pero el PSOE celebrará su congreso si los datos son malos, el liderazgo socialista se decidirá en las urnas.

A pesar de los intentos, la posibilidad de un acuerdo se esfuma con la más que posible incorporación de IU a las listas de Podemos. Su líder, Alberto Garzón, que ayer estuvo en Córdoba, apostó claramente por la convergencia. No es casual que vuelva a ser Córdoba, Julio Anguita está apadrinando esta fusión de las izquierdas, él que fue quien creó IU. El resultado del referéndum interno de Podemos, que se conocerá mañana, y la posibilidad de sumar a los votantes de IU a las cifras de Pablo Iglesias lo alejarán definitivamente del acuerdo. Pablo Iglesias y Alberto Garzón intentarán adelantar a los socialistas, pero es posible que Podemos haya perdido a buena parte del voto indignado, no de izquierdas, que estuvo con ellos el 20 de diciembre. La altanería de Iglesias sólo podrá ser aliviada en aquellos territorios donde Podemos se ha entregado a los confederados que compiten con los nacionalistas.

marqués perales

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