Andalucía

El pedrismo se atasca en el listón

  • Los 'susanistas' podrán mantener el liderazgo en todas las provincias debido a la falta de nombres de referencia en esta oposición y al requisito de tener que reunir un 20% de avales

Casi desde que Manuel Chaves dejase la presidencia de la Junta en 2009, el PSOE andaluz y el propio Gobierno autonómico han vivido instalados en las mudanzas, cuando no en las tribulaciones. Tres presidentes, otros tantos secretarios generales, unas elecciones autonómicas perdidas, dos socios de gobierno y casi otro relevo que se frustró con el fracaso de Susana Díaz en las primarias contra Pedro Sánchez en 2017. Sostiene Susana Díaz, de modo habitual, que jamás entra en la vida orgánica de su partido, mientras que sus críticos contestan: "Claro, no entra porque nunca ha salido". Horas después de que perdiese esas primarias, la secretaria general del PSOE andaluz actuó con rapidez para blindarse en Andalucía, convocó un congreso exprés, que se celebró a finales de julio, y dejó a los partidarios de Pedro Sánchez sin iniciativa, bien porque no encontraron un candidato idóneo, bien porque el secretario general no les animó a dar el paso. La batalla se iría a producir en otro nivel: en los congresos provinciales, que se celebrarán a mediados de octubre. Pero a los pedristas les ha ocurrido otra vez lo mismo.

No han encontrado, salvo excepciones, buenos candidatos y la dirección andaluza no ha querido modernizar unos estatutos que exige a los candidatos presentar avales equivalentes al 20% de la militancia. Si tal como se prevé los candidatos susanistas ganan los ocho congresos provinciales, Susana Díaz contará con dos años de absoluta tranquilidad, interna, para preparar sus elecciones autonómicas de 2019.

La presidenta de la Junta tiene todos estos meses para pensar en Andalucía, y sólo en eso. En Andalucía y en su Gobierno. Seguirá tomando posiciones sobre algunos aspectos de la política nacional, caso de Cataluña, pero en los mentideros madrileños, si es que aún puede llamase así a esa suerte de promiscua cama del poder centralista, la andaluza ha dejado de contar. La derrota interna fue tan amplia que pasará mucho tiempo sin que se le tome en consideración. Mariano Rajoy agotará toda la legislatura, de tal modo que Díaz deberá concurrir a unas elecciones antes que Pedro Sánchez. El secretario general cuenta con su tercera oportunidad, y bien sabe el lector cuánto es capaz de exprimir el líder socialista las ventajas del destino. No habrá lucha, por tanto. Pero tampoco en Andalucía.

El principal problema con el que se han encontrado los pedristas es el listón del 20% de los avales. Es casi una cifra imposible de superar. Hay que recoger las firmas cara a cara en una comunidad donde Díaz es la presidenta de la Junta y los secretarios provinciales son, en su mayoría, los presidentes de las diputaciones. Un ejemplo paradigmático es Cádiz. Es aquí donde los pedristas son más fuertes, son mayoría en la capital y obtuvieron un magnífico 40% de los votos en las primarias, pero quien iba a ser el candidato con más opciones, José María Román, alcalde de Chiclana, ha decidido no presentarse. Román tendría que enfrentarse a la secretaria general, Irene García, que es a su vez la presidenta de la Diputación. Luchar contra dos presidentas es demasiado, y el alcalde no ha querido presentarse si no contaba con opciones reales. En su lugar, en el de los partidarios de Sánchez, se presentará Jesús Ruiz, un veterinario de San Fernando, leal a Sánchez, pero con muchas menos posibilidades.

Y así se ha producido en casi todas las provincias. En ellas se presentarán, al menos, dos candidatos, el oficial, de Susana Díaz, y el pedrista, pero deben conseguir un 20% de avales antes del 16 de septiembre para presentarse a unas elecciones primarias que se celebrarían el 1 de octubre. La fecha no puede ser menos idónea, el día en que está convocado el referéndum de independencia en Cataluña.

Si no hay dos candidatos con avales, el único que lo obtuviese será refrendado en un congreso provincial de mediados de octubre.

Tras Cádiz, Málaga es la otra provincia donde los pedristas son más fuertes. Sin embargo, Ignacio López, miembro de la Ejecutiva federal, dio un paso atrás, por lo que el pedrista en liza es Rafael Fuentes, ex portavoz en el Ayuntamiento de Málaga. La alcaldesa de Benaoján, Soraya García, también quiere reunir los avales, aunque el candidato susanista, José Luis Ruiz Espejo, ya lleva casi un mes en campaña. En Córdoba, el candidato oficial será el presidente de la Diputación, Antonio Ruiz, ya que Juan Pablo Durán, presidente del Parlamento, ha dejado el cargo orgánico. En Huelva, en Jaén y en Granada, los candidatos susanistas también son los presidentes de las diputaciones, y los pedristas apenas son conocidos, a excepción de la última provincia, donde se presenta José María Rueda, el líder del partido en la capital. Una de las situaciones más complicadas se da en Almería, donde compite un susanista, José Luis Sánchez Teruel, con un pedrista, Antonio López Olmo, sin descartar que Juan Carlos Pérez Navas.

En casi todos los territorios los pedristas intentaron, si éxito, que los comités provinciales asumieran las nuevas reglas de las primarias, el modo en que se convocarán a partir de ahora. Bastará que cada aspirante reúna un 3% de avales y con ello se podrán presentar a una elección , de donde los dos con mejor resultado pasarán a una segunda vuelta. Así figura ya en los nuevos estatutos federales del PSOE, aunque federaciones como la andaluza consiguieron una cláusula de mantenimiento para estos congresos. Serán los últimos.

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