En tres palabras

La tentación irresistible del show político… y periodístico

  • Entre la opción de desvelar el hallazgo de sobres con contratos privados y anunciar que se han encontrado cajas fuertes de un metro, el Gobierno andaluz optó por el espectáculo

Elías Bendodo, el pasado martes en San Telmo Elías Bendodo, el pasado martes en San Telmo

Elías Bendodo, el pasado martes en San Telmo

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Si encuentras unos sobres lacrados de la Junta que contienen contratos privados sin logotipo oficial acordando irregularmente no devolver ayudas ilegales, tienes ahí un asunto muy serio, pero que muy serio. Si anuncias que has descubierto cajas fuertes de un metro escondidas en su sótano con papeles de los ERE hurtados a la justicia, tienes un escandalazo muy ruidoso asegurado. Entre la opción A y la opción B, el Gobierno andaluz optó por la opción B: espectáculo.

El impacto inicial fue realmente espectacular: ¡cajas fuertes! ¡escondite en el sótano! ¡papeles secretos!... Pero cuando se divulgó la imagen en Canal Sur de tres armarios ignífugos de archivo, con indicaciones externas de ser un archivo con registro y llaves, se acabó el escándalo. Sólo duró unas horas. Arcadi Espada lo advertía en aquel libro sobre el Caso Raval que le valió el Premio Cerecedo: “cuando el acontecimiento se autodestruye porque ya no encuentra en la realidad nutrientes susceptibles de ser manipulados, el hecho va apareciendo en la superficie mediática”. No había cajas fuertes.

La opción A, la opción desdeñada por San Telmo, tenía suficiente entidad: un contrato privado sin logo para no devolver ayudas ilegales…. ¿no es eso suficiente escándalo? Incluso después de la sentencia de los ERE, que ha elevado el listón, algo así sigue siendo escandaloso. No era necesario trasladar el imaginario de que, como en Misión imposible, habías logrado abrir la caja fuerte secreta e impenetrable de los malos. Hay imágenes que en seguida hacen pensar en ficción más que en la realidad. Un error táctico.

Pero poner los focos en esas cajas para generar ruido es algo más que un error táctico. En definitiva, si se anuncia la localización de papeles delicados ocultos en cajas fuertes, y después se sabe que no eran cajas fuertes, de inmediato también se comenzará a dudar que fuesen papeles delicadísimos. Cuando se falsea una parte de la realidad, como advertía Fernando Vallespín en La mentira os hará libres, se fomenta el escepticismo sobre todo lo demás. ¿No será todo mentira?

Elías Bendodo, por supuesto, sabe lo que se hace. No padece el síndrome de Don Quijote, que le hace ver gigantes donde hay molinos, o ejércitos de Miramamolín donde hay un rebaño de ovejas, o cajas fuertes donde hay armarios. Y no es difícil adivinar el motivo para la opción B del ruido. Si te limitas a hablar de los contratos, efectivamente estarías desvelando un escándalo de hace 20 años, que señala a Chaves y Zarrías, ya amortizados. En cambio, si hablas de cajas fuertes escondidas hasta ahora, estás señalando al PSOE actual, enfatizando la idea de que el susanismo es solo el epítome del chavismo, el último eslabón. Y al PP le interesa ahora mantener a Susana Díaz asfixiada. Tiene su lógica, claro, pero algo así no puede hacerse exagerando la verdad hasta distorsionarla, o no sin riesgo de que la operación acabe volviéndose contra ti cuestionando tu credibilidad.

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El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado un Decreto Ley para agilizar las inversiones en la región. Este DL, coordinado desde Economía, se propone simplificar la tramitación administrativa de proyectos y su Declaración de Interés Estratégico para Andalucía. Para ello se crea una Unidad Aceleradora de proyectos estratégicos. Se trata de fomentar la inversión privada en la comunidad mediante un equipo ad hoc para que la administración cumpla los plazos de las licencias; y se modifica la LOTA (Ley de Ordenación del Territorio de Andalucía) para ampliar la seguridad jurídica de la inversión. Modificando la Ley de 2011, se amplían y clarifican las categorías de proyectos que pueden ser declarados de interés estratégico, se reducen los trámites, se simplifica la documentación y se eliminan trabas para la inversión además de ambigüedades. En lugar de tener que ir a cada ventanilla de cada departamento de la Junta con competencias, se centraliza todo el proceso en Economía. Reducir los costes también ayuda a la inversión…

¿Cree que usted esto es importante? Pues claro que sí. Pero, por supuesto, el martes 10 nadie prestaba atención a esto, sino al ruido de las cajas fuertes. Es un efecto colateral de levantar un escándalo: se tapa todo lo demás. Si apuestas por el ruido, puedes proyectar la idea de que no confías en tu gestión, sólo en el desastre de los rivales.

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En la entrega de los Premios Andalucía de Periodismo, Moreno Bonilla hizo un elogio de “las buenas informaciones” y enfatizó la necesidad de “trabajar contra las fake news [noticias falsas]”. ¿Era un reproche a su propio equipo por haber divulgado la fake de las cajas fuertes?

Más allá de la ironía, inevitable dos días después de que Canal Sur sacara las imágenes de los armarios que dejaban en evidencia el escándalo chusco de las cajas, Moreno Bonilla hizo un buen discurso, destacando que la sociedad “necesita verdades y certidumbres” con un elogio “a esos profesionales que asumen la responsabilidad de mantener a raya al sectarismo, y participan en la regeneración social”. Claro que a menudo los dirigentes hacen discursos espléndidos –es una buena profesión en el siglo XXI– pero desconectados de la realidad.

Moreno Bonilla, sin embargo, no suena enlatado cuando dice “nada es perfecto y el periodismo no siempre es inocente pero siempre es indicador de libertad y regenerador de la sociedad”. Y eso vale para Elías Bendodo, que en Málaga dejó una impronta razonable de respeto a la prensa por más que le resultara hostil. O, al menos, de juego limpio. A menudo la derecha, quizá por el lastre de una tradición liberticida en la historia, es más respetuosa con el periodismo que la izquierda, tal vez por creerse ésta con un plus de autoridad moral.

De hecho, hay un detalle que no debería pasar inadvertido: Canal Sur dio esas imágenes comprometedoras de las cajas que no eran cajas. ¿Alguien imagina esto en los años de hierro del PSOE? La RTVA tuvo un férreo control político. De ahí el escaso éxito de los dirigentes socialistas cuando ahora hacen críticas sobre la audiencia (¿de verdad ese es su mejor argumento para valorar una televisión pública?) o programas fallidos. Se ve que tienen poca memoria porque Canal Sur era uno de sus agujeros negros.

Moreno Bonilla también admitió que “no todo lo que se hace en periodismo, como en política, es legítimo”. Y es cierto, en la política y en el periodismo. Pero también enfatizó que “hay que mantener la fe en el periodismo como en la política, porque ambas están expuestas a riesgos similares y se refuerzan con rigor, principios, valores y generando credibilidad”. Los premios y los premiados, todos ellos, dignifican el oficio y a la sociedad. Política y periodismo deben exigirse mucho; deben exigírselo cada uno de ellos… y deberían colaborar conjuntamente contra la tentación ventajista del oportunismo sectario

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