Andalucía

El virus que descompuso el cambio

  • Juanma Moreno acude este martes al debate del estado de la comunidad con un Presupuesto de guerra, asentado en el cargo y con sus aliados de la derecha muy revueltos

Juanma Moreno solicitará permiso a un juez para confinamientos de ciudades. Juanma Moreno solicitará permiso a un juez para confinamientos de ciudades.

Juanma Moreno solicitará permiso a un juez para confinamientos de ciudades. / María José López/EP

"Juanma Moreno es un Manolo Chaves, no quiere problemas, si hay que negociar con el Gobierno de la nación, se negocia, lo que quiere es que no haya líos". Quien así se expresa es un dirigente socialista, en activo, buen observador de la política andaluza, que le reconoce al presidente de la Junta su voluntad de negociación con todos los sectores y su distanciamiento, sin estridencia, de las estrategias que marca el PP nacional. ¿Consolidado? Ya veremos, responde, esta situación, la de la pandemia, es muy inestable.

Un ejemplo de ello es lo sucedido esta semana con el acuerdo alcanzado con el Gobierno central para que retire el recurso de inconstitucionalidad sobre el decreto de simplificación administrativa de la Junta. Juanma Moreno ha sacado los tres artículos que molestaban al Ejecutivo de Pedro Sánchez; uno de ellos, la licencia para que las emisoras de radio irregulares emitiesen publicidad institucional. Moreno huye del conflicto. Ni con los suyos ni con los contrincantes.

El presidente andaluz comparece el martes en su segundo debate del estado de la comunidad. El marco político con el que llegó el Gobierno del cambio, en el que las prioridades iban a ser la creación de empleo y la bajada masiva de impuestos se ha venido abajo. La Junta, como las otras comunidades, prepara un Presupuesto de guerra, con una expansión del gasto que le llevará a incurrir en un déficit del 2,2%. La cifra total de gasto rondará los 40.000 millones de euros para sostener, básicamente, la sanidad y la educación. Cero bajada de impuestos, unas cuentas de corte socialdemócrata, las podía haber firmado el PSOE.

Gastar, gastar y gastar

El consejero de Economía, Rogelio Velasco, de Ciudadanos, un economista liberal con pavor a la expansión de lo público, sorprendía esta semana en una entrevista en Canal Sur. "Lo que hay que hacer en estos momentos es gastar, gastar y gastar, porque no nos puede ocurrir lo de 2008, gastar en lo que resulte interesante", dijo Velasco. A su compañero el consejero de Hacienda, Juan Bravo, le debieron estallar los oídos, pero, en realidad, es lo que va a hacer: gastar. Con criterio, pero gastar.

Del primer Gobierno de Juanma Moreno, Juan Bravo es el consejero que más resalta. A diferencia de Rogelio Velasco, que es un buen técnico, Bravo añade un perfil político. Pablo Casado lo ha metido en su dirección nacional, y no hay que descartar que un día regrese a la política española. El mayor éxito de este Gobierno fue acabar el año 2019 con unas cuentas con superávit. De incumplir las tres reglas de contención fiscal, Andalucía se convirtió en la única comunidad que las cumplió todas en 2019. Eso daba un margen magnífico para conseguir los objetivos de empleo e impuestos que Juanma Moreno pretendía, pero la pandemia del Covid ha alterado todos esos planes.

En 2022, cuando se celebrarán las elecciones autonómicas, el Gobierno andaluz aún arrastrará algo de déficit y apenas podrá cumplir esa promesa de la bajada masiva de impuestos. Pero no parece que eso sea lo que vaya a decidir una elección.

Buena parte de los esfuerzos del nuevo Gobierno del cambio se han destinado a la propaganda y a la estrategia política. El consejero de Presidencia y portavoz, Elías Bendodo, marca ese paso; a veces con tanta locuacidad que patina. Cegar cualquier posibilidad de renacimiento del PSOE andaluz ha sido su objetivo, de ahí que dedicase el año 2019 a enterrar ese pasado bajo una losa cerrada con siete llaves. En el PP sostienen que prefieren que Susana Díaz siga siendo la candidata del PSOE, aunque tampoco es que conozcan el perfil del sucesor si lo hubiese. No obstante, es cierto que las opciones de que la ex presidenta logre gobernar de nuevo se basan más en las malas expectativas de Ciudadanos que en las propias.

Bendodo se ha ganado el puesto como referente político de este Gobierno. También lo es en el PP andaluz, donde su secretaria general, Dolores López, está situada en un segundo plano.

Y es que ése es uno de los problemas del actual Gobierno de Moreno: la debilidad de los naranjas. Es posible que Vox adelante a Ciudadanos, y lo único que haría sería cambiar a un socio por otro. O contar con los tres. Los estrategas del PP andaluz están muy preocupados por este posible hundimiento que viene agravado por la división entre los consejeros naranjas del Ejecutivo y del propio grupo parlamentario.

Salud responde no responde

El mayor problema al que se enfrenta el Gobierno andaluz es al de la Atención Primaria, en cuyos centros se ha descargado el peso de la lucha contra la pandemia. La Consejería de Salud invirtió 1.200 millones de euros más este año y ha dejado agotada la bolsa de trabajo del SAS, pero aún así hay graves problemas de demoras en los centros de Salud. Salud Responde, la vía telefónica de las citas, no responde, comunica, en muchos distritos andaluces.

La saturación de estos centros puede terminar pasando factura al Gobierno de Moreno. Fue ese el talón de Aquiles de la gestión de Susana Díaz al frente de la Junta.

En contra de lo esperado, la vuelta a las aulas ha transcurrido con una normalidad sujeta a los vaivenes de los contagios, pero que está funcionando. Educación tiene contratados ahora a 109.000 docentes, un 6,8% más, en lo que supone un récord en la administración andaluza.

 

     

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