ARTE

Jesús Reina, la pasión de coleccionar

  • El Cicus prorroga hasta el 19 de marzo la exposición 'Queridos', donde conviven obras pioneras de Rogelio López Cuenca y Pilar Albarracín con trabajos recientes de Miki Leal o María José Gallardo

Jesús Reina junto a la fotografía 'Relicario' de Pilar Albarracín. Jesús Reina junto a la fotografía 'Relicario' de Pilar Albarracín.

Jesús Reina junto a la fotografía 'Relicario' de Pilar Albarracín. / José Ángel García

Jesús Reina, crítico de arte, profesor de inglés, activista cultural, comisario y traductor, comenzó a coleccionar arte contemporáneo a finales de los años 80, y cada obra que atesora tiene detrás una historia personal que permite hablar de esas piezas como verdaderos documentos afectivos. Actualmente son más de 300 los trabajos que integran su colección, repartidos por su hogar y las casas de algunos amigos, de los cuales el Cicus de la Universidad de Sevilla exhibe hasta el 19 de marzo una potente selección que ha comisariado el historiador del Arte y director de Patrimonio Luis Martínez Montiel. La exposición lleva por título Queridos y pone el foco en cómo las relaciones que Reina ha establecido con los artistas y los galeristas han determinado, mucho más que la inversión especulativa, su gusto y criterio. "Si cualquier colección es fruto de la paciencia, la persistencia y el deseo a partes iguales, la de arte contemporáneo de Jesús Reina es, además, el resultado de años de compartir complicidades con los artistas", destaca Martínez Montiel en el catálogo.

'Zaum Lui' (1989) de Rogelio López Cuenca. 'Zaum Lui' (1989) de Rogelio López Cuenca.

'Zaum Lui' (1989) de Rogelio López Cuenca.

Un posible punto de partida de la colección lo marca su amistad desde los días del colectivo malagueño Agustín Parejo School (1982-1994) con Rogelio López Cuenca, "un artista esencial para mí, formado en filología, con el que tengo gran complicidad. Es brillante, inteligente, un prototipo como Beuys de profesor, gestor, poeta y escritor con un mundo amplio de intereses", revela Jesús Reina. Con López Cuenca -del que vemos dos obras tempranas que establecen una lectura crítica del poder a través del lenguaje-, Jesús Palomino y Guillermo Pérez Villalta se inició una pasión coleccionista que el tiempo y las vivencias han convertido "en una suerte de adicción", dice con humor.

Jesús Reina estudió Filología angloamericana y amplió estudios sobre arte contemporáneo en Inglaterra y Estados Unidos. Procede de una familia de La Puebla de Cazalla y sus hermanos son notables intelectuales en cuyas bibliotecas encontró siempre numerosos estímulos: el historiador Antonio Reina y el filólogo y Premio Nacional de Traducción Jesús Reina Palazón.

También su curiosidad y aprecio por el arte contemporáneo deben mucho a la estrecha relación con los principales galeristas establecidos en Sevilla, como Juana de Aizpuru, que solía contar con él de traductor cuando visitaban Sevilla sus artistas internacionales, como Dokoupil, del que Montiel ha seleccionado un espléndido trabajo en técnica mixta, y Rafael Ortiz, a quien conoció cuando todavía estaba en la galería Melchor y por quien entrarían en su colección obras aquí expuestas de Zush, Campano, Miki Leal o Rubén Guerrero.

El haber estudiado en el extranjero, y diversas estancias en Alemania y Norteamérica, le permitieron tener acceso precoz a museos de arte contemporáneo cuando en España aún no había abierto sus puertas el Reina Sofía y admirar la labor de comisarios como Harald Szeemann.

'Santa María Fosfénica' (2005) de Federico Guzmán. 'Santa María Fosfénica' (2005) de Federico Guzmán.

'Santa María Fosfénica' (2005) de Federico Guzmán.

En la selección de fondos que acoge el Cicus conviven sin estridencias obras adquiridas en galerías, otras regaladas por los propios artistas y algunas intercambiadas. "No es necesario tener una gran holgura económica para tener una buena colección, el deseo es el principal motor", defiende.

"El deseo y no la holgura económica es el principal motor para tener una buena colección"

Esa pulsión explica, por ejemplo, su interés temprano por la obra de Chema Cobo, al que conoció en los años 80 cuando estuvo destinado como profesor en Tarifa. "Fue antes de que se marchara becado a los Estados Unidos, y pude disfrutar de su erudición, su inmensa biblioteca... Chema Cobo es un artista esencial, con una trayectoria internacional apabullante. Me encantaría adquirir algún día una obra suya de mayor envergadura".

Muy bien representados están en la planta alta de la sede de Madre de Dios los artistas de la generación posterior que eclosiona en Sevilla en los años 80: Rafael Agredano, Curro González, Patricio Cabrera, Federico Guzmán...

'I like Fluxus but Fluxus doesn't like me' (2008) de Curro González. 'I like Fluxus but Fluxus doesn't like me' (2008) de Curro González.

'I like Fluxus but Fluxus doesn't like me' (2008) de Curro González. / Claudia Ihrek

De 1994 es la fotografía Relicario de Pilar Albarracín, que le gusta mucho. "Me parece una mujer muy valiente, es para mí un referente. Se fue a Madrid con una mano delante y otra detrás, y tiene hoy una carrera internacional admirable -ha llegado a exponer en la Bienal de Venecia, en París, en la Tabacalera en Madrid- sin perder nunca su esencia".

El excelente montaje de Queridos no sigue una línea cronológica pero traza algunos itinerarios sentimentales, como la amistad con Juan del Junco y los MP Rosado, "a los que conocí muy al principio de su carrera, cuando trabajaba en el centro de arte de Unicef en la calle San Isidoro y les organicé exposiciones a ellos y a otros artistas como Manolo Bautista, que me siguen interesando mucho".

'Este terreno no está en venta' (2019) de María José Gallardo. 'Este terreno no está en venta' (2019) de María José Gallardo.

'Este terreno no está en venta' (2019) de María José Gallardo.

Su colección es, insiste, "un proyecto muy personal, ecléctico y apasionado, sostenido en el tiempo, un resumen de mi existencia. A veces tardo nueve meses o un año en pagar una obra a plazos pero nunca me desanimo". Aunque domina la pintura, cuenta con una notable aportación de fotografía, obra gráfica, dibujo, vídeos e instalaciones. Y sigue comprando y apoyando el trabajo de las nuevas galerías, como Alarcón Criado o como Espacio Olvera, donde adquirió el año pasado un trozo de lienzo de María José Gallardo que se vendía por metros y del que ella le cortó un fragmento mayor de lo previsto porque, como le dijo un día Fede Guzmán, "no va a estar en mejores manos que las tuyas".

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