Completando dibujo | Exposición en la galería Birimbao

Indagaciones sobre el color

  • Paco Lara Barranco presenta en Birimbao una exposición que gira en torno al color, el tacto y la geometría

Tres de las obras de Paco Lara Barranco. Tres de las obras de Paco Lara Barranco.

Tres de las obras de Paco Lara Barranco.

Durante siglos la pintura se esforzó en ocultar su materia. El valor de las figuras (en la fábula, el retrato, paisaje o bodegón) hacía que el pigmento fuera sólo un vehículo mudo o un velo para ocultar el proceso de elaboración del cuadro.

Este peso de la figura en perjuicio de la materia pictórica llegó a ser tan fuerte que un señor deseoso de que lo retratara Goya, temía, sin embargo, que el aragonés dejara a la vista la pincelada. Courbet empezó a acabar con este pudoroso disimulo de la materia, el impresionismo dejó a la vista la pincelada y a finales del XIX Maurice Denis escribió que la pintura no era un caballo de guerra o una mujer desnuda sino una superficie plana cubierta de colores.

Desde entonces, de Picasso a Gerhard Richter y de Matisse a David Hockney, el pigmento, la materia, cobra nuevo valor: aparece con vigor recordándonos que somos carne sensible al color y a la textura, y no sólo inteligencias capaces de poner nombre a un rostro o reconocer un objeto.

En esa línea de investigación se sitúa esta muestra de Paco Lara-Barranco (Torredonjimeno, Jaén, 1964). Aborda tres cuestiones: el color, el tacto y la geometría. Propone diversos monocromos no exentos de peculiaridad. Primero, porque en ellos reúne los colores complementarios: un campo verde se encuadra con dos bandas rojas, el color básico complementario, o un campo amarillo aparece cruzado arriba y abajo por bandas violetas.

Obra de las obras de la exposición en la galería Birimbao. Obra de las obras de la exposición en la galería Birimbao.

Obra de las obras de la exposición en la galería Birimbao.

Hay algo más: el color complementario no sólo aparece en las citadas bandas, sino se trasluce a través del campo de color más extenso. Es pues un pensado ejercicio de color que se hace además con la pintura muy densa, tanto que su textura es una tentación para la yema de los dedos.

Esta sensualidad al concebir la pintura convive con una exacta geometría: viene ésta dada por la propia cuadrícula del lienzo pero también por elementos constructivos como se aprecia en un gran cuadro colgado en la trastienda no debe dejar de contemplarse.

Volviendo a la sala, una pieza situada al fondo quizá pueda ser síntesis de la muestra. Reúne con cierta audacia los tres colores básicos: azul, amarillo y magenta. Su misma sencillez recuerda la importancia del color. La experiencia del color, si es fuerte, escapa a la palabra, pero al fin y a la postre no es sino un rasgo natural que en nosotros se hace consciencia.

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