Bienal

Un martes con dos damas

  • Isabel Bayón interpreta 'Caprichos del tiempo', el primer espectáculo que la bailaora presenta en Sevilla tras el Nacional de Danza Carmen Linares dialoga con el jazz en el Teatro Central

Dos damas del flamenco, la bailaora Isabel Bayón y la cantaora Carmen Linares, visitan hoy la Bienal. La primera, que no pudo estar en la edición de 2012 por problemas de salud, presenta ahora Caprichos del tiempo, el que será su primer espectáculo en solitario en Sevilla desde que el Ministerio de Cultura le concediera, el pasado noviembre, el Premio Nacional de Danza; la segunda, una voz habituada a explorar otros territorios sonoros más allá de lo jondo sin perder la esencia en ese intercambio, dialoga con el trío formado por los músicos Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino di Geraldo.

Muy esperado es el regreso de Bayón, a la que se pudo ver brevemente como parte del homenaje a Matilde Coral que se organizó en diciembre en el Lope de Vega, el mismo escenario sobre el que despliega hoy (20:30, entradas agotadas) sus Caprichos del tiempo. Una producción que recibió el Premio de la Crítica en el Festival de Jerez y en la que la bailaora continúa apostando por la sencillez y la emoción, quizás porque sospecha que su movimiento elegante y versátil -el jurado del Nacional de Danza celebró su interés por el "flamenco de raíz", pero también su "valentía" para lenguajes más arriesgados- ya es un reclamo de peso que no precisa de adornos innecesarios. "Es un espectáculo íntimo donde fundamentalmente habrá cante, baile y toque, donde se va a ver flamenco", desvela Bayón, que ha incorporado "alguna cosa nueva" al montaje estrenado en Jerez.

Bayón, que estará arropada por las guitarras de Jesús Torres y Juan Requena y las voces de la última Lámpara Minera, David Lagos, y Miguel Ángel Soto Londro, cumple este 2014 nada menos que 40 años de profesión. Una fecha oportuna, como hace con Caprichos del tiempo, para reflexionar sobre la soledad de la independencia, sobre las dudas del creador que avanza lejos de las modas y los dictados del momento. El espectáculo reivindica a quienes se apartaron de la senda más convencional y se ganaron un hueco en la historia con esa búsqueda interna. La bailaora defiende en la obra "aquello que se hace con calidad y se convierte en atemporal", y para ello recuerda a artistas como Mario Maya, Antonio el Bailarín, Sabicas, Paco de Lucía o Manuel Vallejo, "gente que se ha quedado como colgada en el tiempo, que es a lo que aspira todo artista".

Entretanto, Carmen Linares, que también ha agotado las localidades, promete para esta noche, a las 23:00 en el Central, un ejercicio de libertad y respeto entre ella y el trío formado por Pardo, Benavent y Di Geraldo, un equipo que se amplía con la presencia del guitarrista Salvador Gutiérrez y el bailaor Pepe Torres. Cu4tro será, anticipa la cantaora, "un encuentro entre artistas que se admiran" con un programa "muy variado" por el que sonarán fandangos, tanguillos o granaínas, entre otros palos, y en el que Linares vuelve a recurrir a la poesía con Milonga del forastero, el texto de Borges que grabó en su disco Un ramito de locura.

Fue en un festival benéfico en el que "prendió la chispa" de Cu4atro, una propuesta que ya antes de desembarcar en Sevilla se ha visto en Roma y en Madrid. "Estábamos en el camerino y Jorge habló de hacer una taranta que le había enseñado Camarón. Él hizo la taranta y yo una cartagenera. Nos gustó, y todo lo demás vino de manera natural", asegura Linares, que cree que "cuando te reúnes con músicos que se mueven más allá del flamenco pero que conocen ese código no hay ningún problema. Ha habido una conexión estupenda; hay un diálogo en el que nadie corta a nadie, estamos juntos pero en libertad".

Pardo, que acompañó ayer a la jiennense en la presentación del concierto, destaca sin embargo las diferencias de cada uno de los convocados al concierto. "Cada uno es, somos, de nuestro padre y nuestra madre, venimos con una personalidad muy definida, Pero esas perspectivas distintas son, para mí, lo más enriquecedor del concierto". El músico se atreve con una definición más atrevida -inspirada en Arrabal- para Cu4tro, y habla de una "ceremonia de la confusión donde habrá de todo y las cosas se confunden". Porque la etiqueta de flamenco y jazz, añade, sería "muy reduccionista. Cualquiera que tenga un poco de cultura musical identificará a Jimi Hendrix o Bach", advierte este saxofonista e intérprete de flauta, un referente en el cruce entre disciplinas desde sus colaboraciones con Paco de Lucía y Camarón de la Isla. Resulta difícil, en todo caso, evitar las catalogaciones: con el trío, Pardo ya se ha acostumbrado a que el oído perciba como jazz una interpretación "plagada de toques de flamenco al cien por cien. Pasa algo curioso cuando un saxofón toca una soleá, a la gente ya le suena como jazz. El cerebro no reflexiona, lo asocia a eso. E igual si un cantaor aborda algo más jazzístico: la imagen del cante es muy potente, contra eso se puede hacer poco".

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