Cine

El año de Antonio Banderas

  • Tras la inauguración de su Teatro del Soho y los reconocimientos por su trabajo en ‘Dolor y gloria’, el malagueño, que cumplirá 60 años en 2020, vive un momento de inflexión en su carrera

Antonio Banderas, el pasado mayo, en el Festival de Cannes, con el premio al mejor actor. Antonio Banderas, el pasado mayo, en el Festival de Cannes, con el premio al mejor actor.

Antonio Banderas, el pasado mayo, en el Festival de Cannes, con el premio al mejor actor. / Ian Langsdon / Efe (Cannes)

En una entrevista concedida a este periódico en 2011 con motivo del estreno de La piel que habito, la película de Pedro Almodóvar, Antonio Banderas afirmaba: “Todavía estoy a la mitad del camino, y espero meter algún gol”. Sucede, a veces, que los goles no siempre llegan por donde uno los espera: después de tres décadas de trabajo en Hollywood, ha sido una producción española, Dolor y gloria, también dirigida por Pedro Almodóvar, la que ha puesto al malagueño a las puertas del Oscar. Por si acaso, Banderas también ha decidido marcar este año su propio gol sin depender de decisiones ajenas: el pasado 15 de noviembre inauguraba su Teatro del Soho Caixabank, en una noche en la que ponía fin a veinte años de proyectos acabados en la papelera, berrinches, desencuentros, frustraciones e inversiones no siempre bien dirigidas. El éxito incontestable de A Chorus Line, con Banderas en el escenario a modo de sueño cumplido y con las entradas agotadas para todas las funciones, se traduce por ahora en bendición para un órdago en el que Antonio Banderas, ciertamente, se juega mucho; pero, si en gran medida este éxito era previsible, será a partir de enero, con la programación diseñada por Lluís Pasqual como director del teatro, cuando corresponda afinar las evaluaciones.

El actor malagueño, en el musical 'A Chorus Line'. El actor malagueño, en el musical 'A Chorus Line'.

El actor malagueño, en el musical 'A Chorus Line'. / Javier Salas / Teatro del Soho Caixabank

Precisamente, Málaga acogerá el 25 del mismo mes de enero la gala de los Premios Goya, en los que Banderas está nominado como aspirante al galardón al mejor actor (liga en la que compite con su paisano Antonio de la Torre, Karra Elejalde y Luis Tosar). Antes, el 5 de enero, se celebrará en los Los Ángeles la entrega de los Globos de Oro, en los que Banderas opta al premio al mejor actor protagonista en una película dramática por Dolor y gloria, título que también opta al galardón a la mejor película extranjera. Curiosamente, Banderas ha atesorado a lo largo de su trayectoria cinco nominaciones para cada uno de estos premios, hasta ahora sin éxito (en 2015, eso sí, recibió el Goya de Honor, lo que le permitió pronunciar uno de los mejores discursos en la historia de estos premios, en el que brindó una reivindicación de la cultura española como fuente de riqueza en un momento singularmente delicado para el país). Mientras tanto, los premios y nominaciones se suceden a ambos lados del charco: cuando conoció su nominación a los Goya, Banderas admitió que estaba viviendo “uno de los años más dulces” de su carrera, y desde luego cabría recordar este 2019 como el año de Antonio Banderas. Eso sí, si al final se hiciera con el Oscar, habría que devolver semejante honor al 2020.

Sólo el Sindicato de Actores de EEUU se ha resistido a premiar o nominar a Banderas

Antonio Banderas, en 'Dolor y gloria', de Pedro Almodóvar. Antonio Banderas, en 'Dolor y gloria', de Pedro Almodóvar.

Antonio Banderas, en 'Dolor y gloria', de Pedro Almodóvar. / M. H.

Respecto a las posibilidades de que Banderas se haga con la más alta distinción del mundo del cine, el paisaje es sumamente abierto y complejo. Las evidencias cosechadas hasta ahora invitan al optimismo, pero la cantidad de condicionantes, cinematográficos o de otra índole, que influyen en la decisión final favorable a un actor para el Oscar es tal que resulta imposible despejar incógnitas de antemano. La mecha quedó prendida en el pasado Festival de Cannes, celebrado en mayo, con una decisión por parte del jurado que de hecho puso boca abajo las previsiones más acomodaticias: en la que parecía ser la ocasión definitiva para que Pedro Almodóvar se llevara la Palma de Oro, lo que de hecho habría venido a corregir una anomalía notoria más allá de las conocidas reservas del certamen con el cine español, y además con una película tan redonda a tal efecto como Dolor y gloria, Antonio Banderas se llevó el premio al mejor actor y Almodóvar se fue de vacío.

De inmediato cundió el rumor de que el jurado (que entregó la Palma de Oro a Parásitos, la aclamada película del coreano Bong Joon-ho) había decidido conceder a Almodóvar un homenaje indirecto a través de Banderas, que interpreta en Dolor y gloria a un cineasta llamado Salvador Mayo, alter ego fácilmente reconocible del mismo director manchego. Igual criterio pareció mover al jurado de los Premios del Cine Europeo, que el pasado día 7 concedió el premio al mejor actor a Banderas; y, dado el éxito arrollador de Parásitos en todo el mundo, no sería descabellado, ni mucho menos, esperar resoluciones parecidas de cara a los Globos de Oro y, a falta de lo que certifiquen las nominaciones, los Oscar.

Otros reconocimientos recientes como el de los Governors Awards, el Hollywood Film Award, los premios de los críticos de Nueva York y Los Ángeles y la asignación de Banderas como mejor actor del año según la revista Time constituyen avales de peso para el Oscar. Tan sólo una de las antesalas más poderosas de los premios se le ha resistido al intérprete: el Sindicato de Actores anunció hace unos días unas candidaturas sin Antonio Banderas (y sin Jonathan Pryce, candidato al Globo de Oro por Los dos papas), en una decisión muy criticada.

De cualquier forma, la influencia del sindicato de cara a los Oscars parece haberse reducido en los últimos años y, en general, la crítica estadounidense no considera su no a Banderas un impedimento serio para que el malagueño se haga con el Oscar. Es revelador, por cierto, que la crítica estadounidense se haya inclinado a subrayar el carácter contenido de la interpretación de Antonio Banderas en Dolor y gloria: después de una tendencia acusada durante décadas a reconocer papeles histriónicos, excesivos o discapacitados, Hollywood prefiere visibilizar ahora otros estilos de actuación, y Banderas ofrece un modelo de libro a estas aspiraciones. Y tal vez aquí tenga el malagueño su mayor superpoder frente a un Joaquin Phoenix que parecía tenerlo todo ganado de antemano gracias a su Joker.

Con Oscar o sin él, el maduro Banderas cumplirá 60 años el próximo agosto y el 2020 será para él un año de inflexión. Fuentes de su entorno apuntan a que el intérprete aspira a consolidarse como actor dramático, lejos del arquetipo latin lover o aventurero, sin renunciar al teatro. Suyo es el reino.

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