Cine fantástico en Cádiz

“Hago trucos de cine; si les da por el cine poético entonces estoy jodido”

  • Pedro Rodríguez ‘Pedrati’, tres goyas por sus maquillajes, imparte en la escuela de cine de la UCA un curso sobre una especialidad en la que no hay más de cien profesionales en España

Pedrati en plena faena de transformación en su taller de Vallecas Pedrati en plena faena de transformación en su taller de Vallecas

Pedrati en plena faena de transformación en su taller de Vallecas

Algo sucedió a finales de los 70 cuando la televisión de las dos cadenas emitió el making off de El imperio contraataca. Un montón de chavales abrió mucho los ojos y dijo que quería hacer eso que hacían esos tipos tan guays en la segunda entrega de La guerra de las galaxias. Figúrense, convertir caras normales en monstruos.

Pedro Rodríguez ‘Pedrati’ fue uno de ellos y lo consiguió. No lo consiguieron muchos. Él es hoy mano derecha, en lo que se refiere a maquillaje, de Biaffra, el director artístico de las películas de Álex de la Iglesia. Y, a día de hoy, Biaffra, es primerísima división de su área.

Según ‘Pedrati’, tres goyas a sus espaldas por dos de sus colaboraciones con Alex de la Iglesia - Las brujas de Zugarramurdi y Balada triste de trompeta- y por Musarañas, en España no hay más de un centenar de personas que se dediquen al maquillaje de efectos especiales, al trabajo físico que Dick Smith, por ejemplo, convirtió en algo universal maquillando a Linda Blair, hoy popularmente conocida en fiestas y celebraciones familiares como la niña del exorcista.

‘Perati’ es más de Rick Baker, el maquillador que gracias a Un hombre lobo americano en Londres, de John Landis, hizo que su especialidad mereciera competir por los oscar.

Nuestro particular Rick Baker ha estado una semana impartiendo clases en la escuela de cine de la UCA y quedamos para tomar unas cervezas y unos pinchos (es de Bilbao) con este hijo de maestros criado en Zaragoza que tuvo muy claro lo que quería hacer. Y lo hizo.

“Somos hijos de una industria muy grande, como es Hollywood, pero nosotros somos muy pequeños. Somos una generación criada en los cines de género que hace trucos que funcionan en la pantalla. Cuesta un poco más, caro, pero el efecto, sobre todo si es un trabajo físico, no digital, ofrece mucha realidad. El trabajo no falta porque somos pocos, aunque hay que diversificar y en el taller trabajas para muchas cosas, por ejemplo, museos. Yo trabajo para el museo del ejército, por ejemplo. Pero lo que me gusta es el cine y si lo que hay es mucho cine poético y no es el de Guillermo del Toro, poesía de monstruos, estoy verdaderamente jodido”.

Fan de todo el cine B español fantástico y de terror de los 70 que, en cierto modo, entró en curva descendente con la ley de Pilar Miró y su apuesta por las películas de guerra civil con niño, ‘Pedrati’ ha asistido al resurgir del género. De hecho, se estrenó en el cine como industria (había trabajado gratis en cortos en Zaragoza), en una de las aventuras menos conocidas y más extravagantes de la historia de nuestro cine: Fantastic Factory.

Esta historia es perfecta: “Mi primera oportunidad de trabajar en la industria me vino de un amigo de Zaragoza para el que le había hecho cosas para sus cortos. El tío estaba currando nada menos que para Brian Yuzna”.

Yuzna es un héroe de la serie B, aunque sólo fuera porque había firmado Re-Animator, un clásico. Yuzna había montado una productora para hacer terror en España, Fantastic Factory, como Samuel Bronston en cutre. Hicieron unas pocas películas, algunas buenas. “Yo entré en el declive de la aventura. Era la última, Bajo aguas tranquilas. Yo me atrevía con todo, pero no sabía hacerlo todo. Me pedían una cosa y decía mañana lo tienes, pero me tenía que pasar las noches sin dormir para conseguirlo. La cuestión es que llevaba dos noches sin dormir preparando el maquillaje de un zombi. Llegó al rodaje que ni veo, maquillo a un tipo que tiene que salir del lodo y, cuando está en el barro y tiene que sacar la mano al tipo le da un ataque de ansiedad o yo qué sé. Rápidamente le quito el maquillaje y no hay más gente, así que me maquillo yo y me meto en el barro a la espera de la orde de salir de entre los muerto. Pero me quedo frito. No oigo la orden. Ahí estoy yo maquillado y dormido”.

Como éstas, hay decenas de historias que ‘Pedrati’, un tipo divertidísimo que ya se ha mezclado con el paisaje de Vallecas, donde tienecasa y taller, ha contado a lo alumnos de Cádiz, que a falta de El imperio contraataca, tienen a nuestro mejor hombre de los trucos.

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