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Muere Sam Shepard, un 'cowboy' crepuscular en el teatro y el cine

  • Fue una de las voces más celebradas de la dramaturgia estadounidense y, como actor, candidato al Oscar por 'Elegidos para la gloria'

Sam Shepard, fotografiado en uno de sus últimos rodajes, el de 'Blackthorn', que filmó a las órdenes del español Mateo Gil. Sam Shepard, fotografiado en uno de sus últimos rodajes, el de 'Blackthorn', que filmó a las órdenes del español Mateo Gil.

Sam Shepard, fotografiado en uno de sus últimos rodajes, el de 'Blackthorn', que filmó a las órdenes del español Mateo Gil. / Charles Sykes / aP

El dramaturgo, guionista y actor Sam Shepard falleció el pasado jueves a los 73 años debido a las complicaciones causadas por la ELA que padecía, informó ayer un portavoz de su familia, y con él desaparece uno de los artistas contemporáneos más importantes de Estados Unidos. Su mirada dura y afilada, su presencia imponente como la de un cowboy crepuscular pero intrépido, y su alergia a la fama modelaron su figura. Autor e intérprete, y candidato al Oscar a Mejor Actor Secundario por su papel en Elegidos para la gloria, contaba con numerosos largometrajes en su carrera, escribió más de 40 obras de teatro, así como relatos, guiones y ensayos.

Nació en Fort Sheridan, en el estado de Illinois, el 5 de noviembre de 1943. Hijo de un piloto del ejército, su infancia estuvo marcada por los continuos cambios de residencia debido a la profesión de su padre. Abandonó sus estudios de Arquitectura para emprender una gira con una compañía de teatro parroquial que le llevó hasta Nueva York, donde pronto entró en contacto con las tendencias vanguardistas del East Village.

Entre sus muchos logros, Shepard ganó el Pulitzer y escribió el guión de 'París, Texas'

Durante esta etapa sobrevivió como camarero en la sala Village Gate, donde conoció a, entre otros, a Woody Allen y Nina Simone. En 1963, instalado ya en el bohemio barrio neoyorquino de Greenwich Village, estrenó Cowboys, su primera pieza teatral, y tres años después dejó su trabajo como camarero para dedicarse por entero a su actividad literaria.

Obras como La turista pronto serían estrenadas en el denominado Off Broadway, circuito de teatro alternativo. En 1971 se trasladó a Londres, donde residió durante un periodo de tres años, y donde su afición por la música le llevó a entablar amistad con los miembros de los Rolling Stones o The Who. Durante su etapa en la capital inglesa escribió The tooth of crime, una ópera rock que estrenó con gran éxito en 1972, y obras como Geography of a hoore dreamer.

De regreso a Estados Unidos, se instaló en California donde pronto comenzó a trabajar en el prestigioso Magic Theater de San Francisco, donde estrenará obras como El verdadero Oeste, Locos de amor o Buried Child, por la que recibió el Premio Pulitzer. Textos con los que Shepard fue considerado como una de las voces más originales de su generación, especialmente por su retrato del lado más oscuro de la familia estadounidense y los problemas de identidad de matrimonios, hermanos o amantes.

Aunque gran parte de su carrera la desarrolló como dramaturgo, Shepard hizo cine como actor, guionista y director. Su trayectoria como intérprete se inició en 1978 con Renato y Clara, bajo la dirección de su amigo Bob Dylan. Después vendrían títulos como Frances (1982), junto a la que más tarde se convertiría en su pareja, Jessica Lange, o la exitosa Elegidos para la gloria, por la que fue candidato al Oscar. En 1984 volvió a compartir proyecto con Lange en el filme Country, en el que ambos interpretan a una pareja de granjeros acosada por un banco que quiere embargar sus propiedades.

Dentro de su actividad cinematográfica también intervino en Días del cielo o Locos de amor, de Robert Altman, basada en una obra suya y de la que, además, fue guionista. Otras películas en las que participó fueron Crímenes del corazón (1986) o Magnolias de acero (1989). Durante los 90 su actividad como intérprete no cesó, y trabajó en largometrajes como El informe Pelícano (1993) o Mientras nieva sobre los cedros (1999).

Aunque Shepard fue alejándose progresivamente de las ciudades y de la atención de los medios de comunicación para vivir en el campo y rodeado de la naturaleza sin mayores agobios, en estas últimas décadas prosiguió con sus papeles de secundario relevante en títulos como Black Hawk derribado (2001), El diario de Noah (2004), Blackthorn (2011), a las órdenes del español Mateo Gil, Mátalos suavemente (2012) y Agosto: condado de Osage (2013).

Su mayor mérito como guionista fue escribir en 1984 la película París, Texas, basada en un relato suyo de viajes, Crónicas de motel, que había redactado en 1982 y en el que narraba su experiencia viajera cuando era niño. Además, Shepard era miembro de la Academia de las Artes y las Letras de Estados Unidos, de la que recibió en 1992 su medalla de oro, y fue candidato a dos premios Tony, por Buried Child y El verdadero Oeste.

Shepard deja tres hijos: Jesse, fruto de su primer matrimonio con la también actriz O-Lan Jones, de la que se divorció en 1984; Hannah y Walker, que nacieron de su relación con Jessica Lange, de la que fue pareja durante más de 27 años. Durante su primer matrimonio, Shepard mantuvo un idilio en 1971 con la cantante Patti Smith. Tras conocerse la muerte de Shepard, numerosas voces expresaron su tristeza en las redes sociales. "Es uno de los grandes. Escribió de lo que vio con una honestidad valiente y eterna. Descansa en paz, maestro", señaló en Twitter el guionista y dramaturgo Beau Willimon.

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