¿Qué hemos hecho para merecer esto? | Crítica Manual de tolerancia para austriacos

Una imagen de la comedia austriaca '¿Qué hemos hecho para merecer esto?'. Una imagen de la comedia austriaca '¿Qué hemos hecho para merecer esto?'.

Una imagen de la comedia austriaca '¿Qué hemos hecho para merecer esto?'.

Austria suele aparecer en los primeros puestos del siempre poco honorable ranking de los países más racistas de Europa, dato que viene acompañado de una importante presencia de partidos xenófobos de ultraderecha en su arco parlamentario.

Se entiende así tal vez que cineastas como Haneke o Seidl hayan señalado los orígenes o las diversas manifestaciones de este inquietante repunte fascista bajo la apariencia de una sociedad próspera y ejemplar, y se entiende así también el loable propósito conciliador y amablemente crítico, siempre en clave de comedia, de una película como ¿Qué hemos hecho para merecer esto?, retrato de una familia moderna de padres separados y costumbres liberales a la que un día le sale una hija adolescente convertida al Islam y sus preceptos.

La película de Eva Spreitzhofer estira todo lo que puede la broma en torno a la confrontación amable entre religión y laicismo y la eterna dialéctica generacional entre padres e hijos adolescentes, para proponerse como didáctico alegato en favor de la tolerancia (racial, sexual, política…) y el entendimiento multicultural, que es lo que mismo que pasar de puntillas por la terca realidad en aras de un cierto buenismo caricaturesco más destinado a convencer a los convencidos que a plantear una verdadera crítica sobre los nuevos modelos de sociedad y sus peajes.