¿Qué te juegas? | Crítica El empresario y la monologuista

Lo malo de señalarse una tanto como adalid inquebrantable y regañona de cualquier causa o reivindicación justa es que, a las primeras de cambio, te pueden coger a contrapié y devolverte el rapapolvo.

Podríamos hacerlo aquí fácilmente con Leticia Dolera, que recorrió platós, emisoras e incluso publicó un libro muy feminista para acabar ahora interpretando a un personaje cuyas dudas y torpezas sentimentales acaban enjuagadas en una entrega romántica al macho (Javier Rey) que, para colmo de estereotipos del viejo género de la lucha (suave) de géneros, resulta ser un millonario atolondrado (lejanísimo trasunto de aquellos personajes de Cary Grant en la screwball comedy) al que la vida de los pobres mortales de clase media y precaria le interesa lo que una mera extorsión para aplastar a su hermana pija (Amaia Salamanca).

En fin, son las cosas de este tiempo de reivindicaciones de temporada en forma de monólogo cómico que al final se disuelven en otras fórmulas y modelos del capitalismo de ficción mucho más poderosos y de mayor alcance, incluso en su vocación paródica: ¿Qué te juegas? se engrasa así a duras penas sobre viejos asuntos y esquemas de la comedia romántica en un presente liberal (que no falte el amigo mariquita: Brays Efe), pop y deslenguado en el que la lucha de clases no deja de ser un chiste más para calzar bromas sexuales y escatológicas, mucho product placement, cameos de lujo (Segura, Vigalondo), algunos apuntes de actualidad sociológica (Internet, las RRSS, Spotify) y recordar que toda película de los 90 con Hugh Grant o Julia Roberts sigue siendo la referencia en fondo y forma para guionistas, directores y espectadores.