Premios Goya en Málaga

Todo (o casi) sobre los Goya 2021

  • La gala que conducirán Antonio Banderas y María Casado el próximo 6 de marzo en el Teatro del Soho constituye todavía, en gran parte, un enigma

  • Pero aquí se apuntan algunas claves esenciales

Antonio Banderas y María Casado, en el encuentro con la prensa celebrado el pasado día 2. Antonio Banderas y María Casado, en el encuentro con la prensa celebrado el pasado día 2.

Antonio Banderas y María Casado, en el encuentro con la prensa celebrado el pasado día 2. / Efe (Madrid)

Salvo conjura funesta, el Teatro del Soho Caixabank de Málaga acogerá el próximo 6 de marzo la gala de los Premios Goya del cine español en su 35 edición. La cita pasará a la Historia como la gala del Covid: la epidemia del coronavirus ha marcado a fuego todo lo relativo a esta convocatoria desde que, el año pasado, el presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso, ofreció a Antonio Banderas la posibilidad de celebrar la gala en su Teatro del Soho como entorno seguro y objeto potencial de un control sanitario más exhaustivo. El anuncio por parte de Banderas de la creación de la división televisiva del Teatro, Teatro del Soho TV, dirigida nada menos que por María Casado (a la que el malagueño reclutó nada más formalizarse su salida de TVE), garantizaba una emisión televisiva de calidad fuese cual fuese el aforo disponible. Finalmente, Antonio Banderas y María Casado conducirán una gala distinta sin remedio, con una organización pendiente de la evolución sanitaria en lo que se refiere a decisiones peliagudas y vivida al día. Será finalmente una gala de carácter virtual y telemático en la que ni siquiera los nominados harán acto de presencia: únicamente los presentadores, los entregadores y los artistas invitados subirán el escenario del Teatro del Soho, mientras que los premiados agradecerán los premios desde sus casas. El gran encuentro del cine español será un poco como siempre y un mucho como nunca. De entrada, la opción por el Teatro del Soho descartaba para este año la celebración de la gala en Valencia (señalada como sede en un primer momento con motivo del centenario de Luis García Berlanga) y devolvía los Goya a Málaga sólo uno año después de la gala celebrada en el Palacio de los Deportes Martín Carpena. Pero también las diferencias con este última cita serán más que notables.

Una gala telemática

Fue en un encuentro con la prensa celebrado el pasado 2 de febrero y protagonizado por Mariano Barroso, Antonio Banderas y María Casado cuando se anunció el definitivo carácter telemático de una gala sin nominados ni premiados. La decisión había sido adoptada por la Junta Directiva de la Academia de Cine sólo unas horas antes y dejaba a la institución en una situación delicada. Barroso insistió en que se trataba de adoptar el formato que ofreciera "más garantías" en una situación harto inestable, en la que resulta imposible prever qué restricciones habría que acatar el 6 de marzo, y admitió de alguna forma que se había optado por salvar los muebles: "La gala de los Goya es, esencialmente, dos cosas: un encuentro festivo de los compañeros del cine español y un programa televisivo. Este año no vamos a poder tener lo primero, pero sí lo segundo. Es más, este año tenemos aún más conciencia y más voluntad de dirigirnos a nuestro público. Queremos reencontrarnos con los espectadores y demostrar que somos capaces de sobreponernos a penas tan duras como la de este año". Admitió el presidente que desde el mismo estallido de la pandemia "barajábamos la hipótesis de una gala no presencial que es como finalmente la vamos a hacer. Pero eso no por eso el espectáculo televisivo va a resentirse". 

Antonio Banderas secundó sin reservas la solución adoptada e incidió en la necesidad "de ser rigurosos con los protocolos sanitarios, no sólo por quienes van a estar físicamente en la gala sino también por el mensaje de responsabilidad que queremos transmitir". Así, "si el verano pasado parecía abrirse la posibilidad de que pudiéramos hacer la gala con los nominados en el teatro, finalmente estamos aquí, en la cresta de la tercera ola", por lo que el malagueño reclamó "el apoyo, la comprensión y la ayuda de todos los compañeros del mundo del cine, especialmente de los nominados. La de este año quedará para la historia como la gala del Covid y hay que atenerse a eso".

Pero cuando Banderas pedía la "comprensión" del sector sabía bien a lo que se refería: numerosos académicos mostraron su malestar ante la organización de un acto al que no iban a poder acudir (y que en gran medida, conviene recordar, sostienen todos los académicos con sus cuotas). Los más críticos con la decisión veían una contradicción entre el empeño de Mariano Barroso en destacar las medidas de seguridad adoptadas para la gala (con pruebas PCR para todos los asistentes, además de los exhaustivos protocolos habituales) y la decisión final de hacer la gala a puerta cerrada. También algunos nominados (a los que se les ha pedido que vistan sus mejores galas en sus casas para intervenir en directo durante la transmisión) han elevado sus quejas ante la falta de información. Estaba claro que no iba a llover al gusto de todos y que la decisión de la Academia de Cine quedaría envuelta en la polémica. Por más que la situación, harto inestable, invite a considerar la salida como la menos traumática.

Antonio Banderas, María Casado y Mariano Barroso, en la presentación de la gala. Antonio Banderas, María Casado y Mariano Barroso, en la presentación de la gala.

Antonio Banderas, María Casado y Mariano Barroso, en la presentación de la gala. / Efe (Madrid)

Menos humor y más cine

El pasado 31 de agosto, en un encuentro con la prensa, Antonio Banderas se refería así al modelo que tenía en mente para la gala de los Goya: "La gala está sometida a la misma provisionalidad. No sabemos a qué situación nos enfrentaremos en febrero, así que tenemos un plan A, un plan B y un plan C para poder dar la mejor respuesta. Pero sí tengo claro que quiero unos Premios Goya más cortos, solemnes y sobrios. No vamos a desechar el humor, desde luego, pero no me da la gana hacer un programa de humor. Hay otras vías que podemos explorar. Pero, ante todo, necesitamos una gala más corta y, si es posible, que empiece antes. Recuerdo bien el momento en que entregué un Goya a Isabel Coixet en Madrid un domingo a las dos de la madrugada. ¿Qué sentido tiene eso? Los Oscars comienzan a las cinco de la tarde y a las nueve todo el mundo está en la calle para que cada uno continúe con la fiesta como quiera. Vamos a hacer todo lo posible para que con los Goya suceda lo mismo".

Desde entonces, todo parece haber evolucionado a tenor de esta premisa. En la misma rueda de prensa del pasado 2 de febrero, María Casado explicó que la gala, ciertamente, será "más solemne y con menos humor", si bien Banderas matizó que "no empujaremos demasiado a la emoción, porque la situación ya es de por sí muy emocionante". Casado apuntó que la gala tendrá una duración de "dos horas y pico", lo que constituye desde luego una novedad respecto a las últimas ediciones, si bien aún queda por ver si efectivamente la ceremonia podrá comenzar antes de las 22:00. Especialmente revelador fue el comentario de María Casado cuando apuntó que Escena en blanco y negro, el programa televisivo de entrevistas y actuaciones musicales creado por Banderas y Casado y emitido en Amazon Prime Video, había servido de "ensayo general". Es de prever que, ciertamente, la puesta en escena sea similar.

El director musical de la gala, Arturo Díez Boscovich. El director musical de la gala, Arturo Díez Boscovich.

El director musical de la gala, Arturo Díez Boscovich. / M. H.

Música en directo

De hecho, una de las grandes novedades de la gala será un mayor protagonismo de la música, que será interpretada en su totalidad en directo. Tanto es así que la cita servirá para la presentación de la Orquesta Sinfónica del Teatro del Soho, creada recientemente a base de audiciones y puesta en marcha en tiempo récord. La dirección musical de la gala correrá a cargo del mismo director musical del Teatro del Soho, el malagueño Arturo Díez Boscovich, quien, de paso, ha regalado a los Premios Goya para la ocasión un elemento del que hasta ahora, inexplicablemente, habían carecido: su propia sintonía. En cuanto a las actuaciones musicales, María Casado adelantó los nombres de Vanesa Martín y Aitana, lo que da una idea del tono general que cabe esperar. Corresponde preguntarse, eso sí, si Antonio Banderas se arrancará con un cantecito. Lo mejor será no descartarlo.

Kiti Mánver y Juana Acosta, en 'El inconveniente'. Kiti Mánver y Juana Acosta, en 'El inconveniente'.

Kiti Mánver y Juana Acosta, en 'El inconveniente'. / M. H.

Nominados

Pero, al final, lo importante de los Goya son los premiados y antes hay que pasar por los nominados. Adú, de Salvador Calvo, parte como favorita con nueve nominaciones, mientras que Las niñas, dirigida por la debutante Pilar Palomero y gran triunfadora en la pasada edición del Festival de Málaga, aspira a llevarse nueve premios, al igual que Akelarre, de Pablo Agüero. La boda de Rosa, de Icíar Bollaín, presentada también en certamen malagueño, cuenta con ocho nominaciones en su haber.

Adú, La boda de Rosa, Las niñas, Ane y Sentimental se disputarán el Goya a la mejor película, mientras que por el reconocimiento a la mejor dirección se enfrentan Salvador Calvo (Adú), Icíar Bollain (La boda de Rosa), Isabel Coixet (Nieva en Benidorm) y un recuperado Juanma Bajo Ulloa (Baby). En un año que ha dejado potentes retratos femeninos las candidatas al Goya a la mejor actriz protagonista son Amaia Aberasturi (Akelarre), Patricia López Arnaiz (Ane); Kiti Mánver (El inconveniente) y Candela Peña (La boda de Rosa). En principio, la veterana Mánver apuntaba desde el pasado Festival de Málaga como la favorita, pero la victoria de López Arnáiz en los Forqué dejó claro que va a ser una competición reñida.

En cuanto a la categoría de mejor actor protagonista, Mario Casas rompe "la maldición", como destacaba el productor Enrique Lavigne, y consigue su primera candidatura por No matarás, por la que competirá con Javier Cámara (Sentimental), Ernesto Alterio (la única nominación lograda por Un mundo normal, el regreso de Achero Mañas que ha pasado desapercibido) y David Verdaguer (Uno para todos).

Ángela Molina, en un reciente encuentro con la prensa. Ángela Molina, en un reciente encuentro con la prensa.

Ángela Molina, en un reciente encuentro con la prensa. / Efe (Madrid)

Ángela Molina, Goya de Honor

De momento, el único premio confirmado del palmarés es el Goya de Honor que recibirá Ángela Molina, quien sí ha confirmado su presencia en el Teatro del Soho Caixabank para recoger su galardón (lo que, curiosamente, constituye una distinción singular respecto a la edición de 2020, cuando la posibilidad de que Pepa Flores acudiera a recibir su Goya de Honor estuvo en el aire hasta el mismo día de la gala. Finalmente, la artista no acudió, con lo que las expectativas quedaron radicalmente enfriadas). Hace unos días, en otro encuentro con la prensa, la actriz daba cuenta de la excepcionalidad de la coyuntura pero invitaba a apostar por la esperanza: "El cine no morirá nunca, al menos mientras estemos aquí los que estamos, y luego seguramente tampoco. Hay que tener una gran confianza en lo que somos, hay que seguir creando y estar más unidos que nunca: confío en que se están desarrollando maniobras para crear y lo demás es vivir y confiar". Lo que sí está claro es que el suyo será uno de los grandes momentos de la gala. 

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