Cierre del curso pastoral

Asenjo apela al compromiso del cofrade

  • La capilla del Palacio Arzobispal acogió la eucaristía en la que el arzobispo pidió a las cofradías que potencien el apostolado y les agradeció toda la labor formativa y caritativa realizada el último año.

Un cierre de curso para dar las gracias. El Consejo de Cofradías culminó ayer el ejercicio con una eucaristía presidida por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y concelebrada por el delegado diocesano de Hermandades, Manuel Soria Campos, en la capilla del Palacio Arzobispal. La hora de la celebración, la una de la tarde, impidió que todos los hermanos mayores pudieran acudir a la cita, aunque sí se desplazaron en buen número hasta el Arzobispado.

Durante la homilía, el prelado sevillano tuvo unas palabras de cariño y de gratitud para los miembros de las hermandades. Les animó a seguir difundiendo el testimonio de Jesucristo entre la sociedad y alabó la labor que están ejerciendo las cofradías sevillanas en una época complicada: "Hay que dar las gracias al Señor por los muchos dones que nos ha regalado en este curso pastoral. También por el mucho bien que las hermandades han hecho a tantas personas a través de sus iniciativas espirituales, formativas, sociales y caritativas. Tenéis la gratitud del arzobispo por el esfuerzo, la imaginación y el compromiso con la Iglesia de Sevilla a lo largo de este último año".

El arzobispo, que aseguró que se siente muy cómodo y querido por las hermandades, destacó que desde que llegó a Sevilla se han venido dando pasos positivos en las corporaciones, "aunque es verdad que hay cosas que hay que modificar, pero vamos buscando la identidad más genuina de estas corporaciones que son providenciales en la vida de nuestra Diócesis". Asenjo destacó la importancia que tienen las estaciones de penitencia: "Sacar a los titulares es hacer presente a la Iglesia en la vida pública. Tiene un componente catequético innegable. Contemplando Cristos, Nazarenos o Dolorosas hay muchas gentes que se han sentido tocadas". Los pasos que se han dado en materia formativa también fueron destacados por el arzobispo, que añadió que le gustaría que se potenciara más el apostolado: "El Señor es el mayor tesoro de nuestras vidas. Tenemos la obligación de anunciarlo y compartirlo con nuestros hermanos. Nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo. Lo necesitan especialmente los jóvenes".

La eucaristía celebrada en el Palacio Arzobispal también sirvió de despedida a hermanos mayores que abandonan el cargo tras agotar sus legislaturas, como Manuel Losada en la Quinta Angustia, o José Carretero en la Redención; así como de bienvenida a los recién llegados, caso de Félix Mezquita en la Carretería.

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