Retahílas

Unas Miradas con muy Buenavista

  • Dos cofrades de la Madrugada, uno del Calvario, otro del Gran Poder, presentan visiones de la Semana Santa El 27, la línea más cofrade con parada en la Fundación Cruzcampo.

EL 27 se convirtió en la línea más cofrade, con parada en la Fundación Cruzcampo, un 27 más de Juan Sierra y Núñez de Herrera que de Alberti o Cernuda, aunque la poesía de éste salió a flote. En dos días sucesivos, Miércoles de Ceniza y el jueves, festividad de San Olegario, Julio Cuesta se duplicó como anfitrión para dos primicias literarias acordes con el nuevo tiempo de la ciudad.

Una de las obras se titula Miradas (de la Semana Santa de Sevilla); la otra, Viñetas Cofrades, la edita Buenavista. En ambos casos, contaron como presentadores con sendos hermanos de cofradías de la Madrugada. La primera, uno del Calvario (José Rodríguez de la Borbolla); la segunda, uno del Gran Poder (José Ignacio Jiménez Esquivias).

La imagen al cuadrado con dos soportes dinámicos, la fotografía y el cómic. Con curiosos nexos entre el libro con fotografías de José Antonio Zamora y textos de Francisco Robles y las viñetas de los hermanos David y Damián Díaz-Cantelar Álvarez-Junco, apellidos de una delantera stuka que completaron con una historia del futbolista Araujo para completar el quinteto.

Miradas es un tren de cercanías Robles-Zamora, nunca tan cerca lo divino de lo humano, como glosó Borbolla. La primera foto que Zamora le envió a Robles fue la de un nazareno de los Servitas, cofradía del Sábado Santo, que saldría el día del año 1977 que fue legalizado el Partido Comunista dos meses y medio antes de la primera Copa del Rey del Betis.

La portada de la cuarta entrega de las viñetas es la cruz de guía del Gran Poder, hermandad a la que desde 1976 pertenece José Antonio Zamora, que nunca salió de nazareno. La primera imagen de la presentación fue la del Cachorro, mirada que llenaba toda la sala el Miércoles de Ceniza. Un día después, en primera fila, Emilio Díaz-Cantelar, pintor y padre de los artistas del primer cómic cofrade, que ha ilustrado un poema que hace 60 años le escribió Aquilino Duque al Cachorro. Arbotante cofrade.

Gente del libro se dio cita en el libro de Robles y Zamora. Rafael García Orgambidez, además de director de la Casa del Libro de Sevilla, es costalero del Valle y amigo de Ana Córdoba, viuda de Alberto Fernández Bañuls. Esta catedrática de Literatura hace todo el año la carrera oficial desde Hernando Colón a Torreblanca, donde ejerce de jefa de estudios de instituto y todos los Viernes de Dolores coincide con el fotógrafo José Antonio Zamora. Alguna de las fotos del libro se ha hecho desde la casa de Ana, donde se visten nazarenos del Calvario, del Valle y de la Amargura. También acudió el editor José María Toro y uno de sus autores, Joaquín Arbide. El hermano mayor de Pasión, Javier Criado, loco por la Semana Santa y recién llegado de un congreso de psiquiatras en Munich. Y Manuel Jesús Roldán, Fellini de la sevillanía femenina, su ciudad de las mujeres, que ese Miércoles de Ceniza habló de la Feria de Sevilla al Ciudadano García, juglar de Radio Nacional de España.

Al bautismo de la cuarta entrega de las viñetas asistió Rosamar Prieto-Castro, cuyo mandato como delegada de Fiestas Mayores recuerdan con agrado las cofradías. En el día de la Mujer Trabajadora, se congratula uno, verbo eurovisivo, de señalar que en el acto se dieron cita la hija de Maruja Vilches, hermana mayor de los Javieres, única al frente de una cofradía, y Anabel Moreno, presidenta de la plaza de toros de la Maestranza, que sabe que el Domingo de Resurrección abre la fiesta de clarines. También fue el cofrade, cinéfilo y catedrático de Derecho Manuel Grosso.

Rodríguez de la Borbolla llevó un libro de teología, La humanidad de Dios, de Manuel Castillo, e hizo un nexo entre dos de sus querencias, el Betis y el Calvario, cuando dijo que éste es el único "que sabe que va a resucitar". Glosa de la resurrección digna de figurar en el tratado de Andrés Torres Queiruga.

El autor de una de las obras y el presentador de la otra son hermanos del Gran Poder. En la de los hermanos Díaz-Cantelar -su padre hizo el cartel de la Semana Santa de 2008- estuvo Félix Acuña, inmortalizado en la ilustración de una de las cuatro historias. El que durante muchos años fue capiller del Gran Poder, suegro de Manuel Saenz y Pedro Lissén, duendes del Consejo y de la Cabalgata, les regaló una historia digna del realismo mágico con taller mecánico. Una leyenda urbana sobre la fe y sus dudas de un mítico futbolista, Araújo, autor del gol que le dio la Liga al Sevilla, leyenda incorporada al pregón de Rafael Duque y desmentida por la viuda del deportista. Historia anclada en las misiones creadas por Bueno Monreal para llevar las imágenes al extrarradio en 1965, traslado del Gran Poder a Santa Teresa en tránsito marcado por un aguacero.

Cofrades en la Fundación Cruzcampo, dominios de la Sed. Hay un nexo cervecero, el pregón de Semana Santa que en 1983 pronunció Enrique Osborne, hombre de la casa. En la presentación de Miradas (Algaida) en la mesa dos nombres que sonaron para pregonero: Julio Cuesta y Paco Robles. En el público, muchos fotógrafos: Roberto Pardo, Martín Cartaya, Fernando Salazar. En sus páginas, signos de la nueva Sevilla: las setas de la Encarnación y el arzobispo Asenjo.

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