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Redescubriendo a Montes de Oca

  • El IAPH concluye la restauración del misterio de la Piedad de los Servitas

Diez meses de trabajo, un coste de más de 40.000 euros, una importante actuación tanto en la policromía, como en el soporte. El grupo escultórico de la Piedad de los Servitas, obra de José Montes de Oca fechado en la década de los 40 del siglo XVIII, vuelve a lucir en todo su esplendor. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) presentó ayer los resultados de la restauración practicada al Cristo de la Providencia, poniendo de esta manera punto y final a la intervención, toda vez que la Virgen de los Dolores fue presentada el pasado mes de enero.

Al igual que ocurriera con la Virgen de la Estrella, el acto volvió a suscitar un gran interés en la sede del IAPH del monasterio de la Cartuja. Rosa Torres, consejera de Cultura, volvió a llevar las riendas de la presentación y ejerció de técnico para explicar los pormenores de la intervención: "Ha sido un trabajo con muchas complejidades. El Cristo está conformado por muchas piezas que componen una especie de puzzle -rasgo característico del modo constructivo de Montes de Oca-. Ha sido uno de los trabajos que más ha emocionado a los profesionales del Instituto".

La imagen del Cristo de la Providencia presentaba tres estratos de policromía. Se han eliminado los repintes y la repolicromía de una intervención del año 1978 y se ha recuperado el segundo estrato polícromo, según explicó la restauradora Cinta Rubio: "Antes casi no se apreciaba nada en la obra. Ahora se puede apreciar la anatomía de la imagen, el rigor mortis en el color violáceo de pies y manos, y las laceraciones propias de la pasión. El Cristo presenta ahora un aspecto más humano y relajado".

La restauradora también reveló que no se había recuperado la policromía más antigua por seguir un criterio conjunto en las dos imágenes. "Técnicamente era viable, pero tal vez no era deseable acceder a esa policromía".

Román Fernández-Baca, director del IAPH, aseguró que policromía que ahora presenta la imagen, se puede situar en el primer tercio del siglo XIX, "aunque no tenemos constatado su origen. Antes no se podía admirar el cromatismo de la imagen". Gracias a la eliminación de los repintes los técnicos han podido acceder a los ensambles para poder actuar sobre ellos.

Durante el proceso de desensamblaje y gracias a las técnicas de endoscopia los técnicos han encontrado en el interior del Cristo un documento -de papel de estraza y escrito a mano y a lápiz-, que, fechado en 1950, da fe de una restauración anterior llevada a cabo por el capiller Manuel Crespo, tanto de esta imagen como de la Virgen de los Dolores y del propio altar de la capilla de la hermandad.

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