San Gonzalo

Una estampa y miles de escenas

  • El Barrio León vivió su día más importante con la salida de la cofradía

Barrión León. Lunes Santo. Cada chalé es un escenario distinto. Cada porche se convierte en una liturgia diferente. Rituales diversos antes de que salga la cofradía. Los del número 17 degustan un banquete a base de frituras y productos cárnicos (ibéricos, por supuesto), entre los que tiene cabida hasta el chorizo dietético, que siempre hay que mirar por la Salud, que para eso es la Virgen del barrio. En otro, el piquislavi va por lo fino. Copas de cristal y mucho fruto seco, que el hambre habrá que saciarla andando. En otra casa, ya cercana a la parroquia, se dan los últimos retoques a las túnicas y capas. Todo un alarde de sastrería.

Mientras, en la plaza principal, como un domingo cualquiera, la chavalería inunda los aledaños de la iglesia. Se reencuentran las familias, los antiguos vecinos. Los hijos han crecido, los dobladillos de la túnica ha menguado.

Las gitanillas pregonan el agua fresca en las calles. Otra escena. La Policía remata este cartel costumbrista cuando requisa la maleta de una china llena de sillas plegables. La intervención provoca una estampida de todos los vendedores ambulantes.

La estampa se va dibujando como todos los Lunes Santo. Sólo falta que se ponga la cruz de guía en la calle. Tras una blanca hilera de capirotes llegan los de Garduño con el izquierdo por delante.

Brillos en la canastilla y en los ojos. Calor en el ambiente y en el alma. El Señor del Soberano Poder ante Caifás conmueve hasta el tuétano. Se calman los ánimos. Las sensaciones dan una tregua. Escasa. Cuando sale la Virgen de la Salud los costaleros entonan una melodía apenas percibida, pero que todos conocen. Un año más el barrio León pintó para Sevilla su mejor cuadro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios