Cómics

Juventud, divino tesoro

  • Sexagenario, pero más dinámico que nunca, regresa a las librerías nuestro guerrero galo preferido

Portada del nuevo cómic. Portada del nuevo cómic.

Portada del nuevo cómic.

Todos los lectores y lectoras de cómic, en sus diferentes vertientes, tenemos lugares comunes a los que 'regresamos' de vez en cuando: La oscura urbe llamada Gotham; el brillo de los altos rascacielos de Metrópolis; la apacible, por momentos, villa de Champignac… Y, claro está, en este breve listado no podía faltar (sería un pecado imperdonable) cierto poblado galo sin nombre que lleva muchos, pero muchos años, resistiendo la invasión del ejército romano.

Pues dicho y hecho, ya que tenemos la suerte, todos los que hemos crecido junto a las aventuras de Astérix y su orondo compañero de fatigas Obélix, de regresar a este lugar tan especial, donde el aroma del jabalí asado nos abrirá el apetito nada más llegar.

Pero detengamos un momento nuestras ansias gastronómicas, ya que antes del consabido banquete con el que se cierran todas las peripecias de la eterna pareja de amigos, habrá que vivir junto a ellos, y los otros lugareños, una nueva aventura, ¿no?

En esta ocasión, el muy utilizado 'pasaporte' que ha llevado a los protagonistas a lo largo y ancho del planeta se va a quedar bien guardado, ya que la historia contenida en este álbum número 38 se va a desarrollar en las inmediaciones de la aldea, con solo una inesperada excursión marítima. Pero no adelantemos acontecimientos.

Jean Yves-Ferri y Didier Conrad, profesionales franceses de la BD, y herederos de los míticos padres de la colección, René Goscinny y Albert Uderzo, van a presentarnos a un nuevo personaje que va a revolucionar por unos días la existencia de los resistentes galos. Se trata, nada más y menos, que de la hija de Vercingétorix, el líder galo que rindió sus armas ante los pies de Julio César (hecho que los juanetes del emperador no agradecieron demasiado…).

Los padrinos de la chica, guerreros arvernos a los que les fue confiada su protección, le piden a Abraracúrcix que dé asilo a la muchacha durante unos días, mientras preparan el viaje final que la alejará de las garras del César, cuya principal pretensión es adoptarla y convertirla en una ejemplar romana.

Cosa que, si llegara a suceder, volvería loco al emperador, ya que Adrenalina, como su propio nombre indica, es un auténtico huracán de rebeldía, hecho que va a poner en más de un aprieto a ¿adivináis quiénes? Pues sí, la nueva misión de Astérix y Obélix será la de convertirse en la sombra de la chica, pero sin que ella se percate, ya que si no su fuerte carácter hará aparición y quién sabe lo que puede suceder.

Lo malo, o bueno, es que Adrenalina enseguida hará buenas migas con la chavalada del lugar, en concreto con los hijos del pescadero y el herrero, Selfix, Blinix y el renacuajo Surimix.

Y claro, en toda buena historia debe haber un villano, y en este caso será un propio galo, el escurridizo traidor Adictóserix, al que se le encarga encontrar a Adrenalina y, sobre todo, hacerse con el objeto que esta porta en su cuello, herencia de su padre, el Torques.

Aventura, humor, romanos golpeados, poción mágica… ¿Qué más se puede pedir?

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