Cómics

Museo de la idiotez

  • Culmina en este tercer tomo el divertido viaje a través del personal universo de Peter Bagge

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

¿Quién iba a suponer qué, en los años ochenta, un joven autor de comic undeground iba a componer un catálogo tan completo de identidades que se ajusta a la perfección a los futuros habitantes de un frenopático?

Si nos paramos a pensarlo, tal vez el único que se salve de la quema sea precisamente su personaje más famoso y carismático, Buddy Bradley, pero creo que el resto de creaciones de Peter Bagge se ajustan a la perfección a este perfil.

Hagamos un breve recorrido por esta galería de tarados, esquizofrénicos, vagos, obsesos sexuales e hiperactivos personajes que con tanta gracia Peter Bagge llevó al papel en la revista Neat Stuff, y cuya recopilación concluye con este magnífico tercer volumen, editado con mimo por La Cúpula.

Chet y Bunny Leeway son el perfecto retrato de ese matrimonio que aún está a punto de rozar la cuarentena y cuyas vidas se ha convertido en un interminable ciclo de bostezos, reproches, peleas y, sobre todo, aburrimiento. Cada vez que salen de su hábitat natural la lían de una manera u otra, dirigiéndose todas las miradas hacia ellos. Un magnífico ejemplo es la historieta Aguafiestas, en la que Bagge lanza una mirada de lo más cínica, tanto a la sociedad media norteamericana como a la del mundillo del arte.

Las peripecias de Studs Kirby ocupan buena parte de esta entrega final, cosa que nos congratula, ya que este personaje es tan, tan repugnante, que tiene la extraña e hipnótica capacidad de alucinarnos con las cosas que le pasan: Locutor de radio de lo más radical, siempre tiene una mala palabra o un insulto para casi todo y todos lo que le rodean. Pero, ¿Qué ocurrirá cuando a su ciudad llega un conocido locutor que parece empeñado en arrebatarle la corona a Studs? Os aseguro que el desenlace es devastador…

Girly Girl y Chucky Boy son dos chavales que ocuparían muchas, muchísimas páginas de cualquier tratado de psicología infantil-juvenil, ya que, pese a ser tan diferentes, ambos son dos trastos de cuidado. Sus caóticas personalidades son capaces de desbaratar completamente a los diferentes tutores de un campamento, mandando al psiquiatra a más de uno.

Junior, pese a tener poca participación es este tercer tomo, protagoniza una historia muda que lo retrata a la perfección como el niño de mamá que es, pero que esconde en su interior a un reprimido sexual de mucho cuidado, que ve como esa falsa paz que vive rodeado por las cuatro paredes de la casa de su progenitora se trastoca cuando algo tan normal como un par de pechos de mujer entran en su campo de visión.

A veces los sueños se hacen realidad, y si no que se lo digan a Goon on the Moon, que verá como sus lascivos deseos se cumplan al conocer a una, aparentemente, pacata bibliotecaria, que esconde en su interior una bestia sexual.

Y he dejado para el final a los Bradley, esa maravillosa familia (es un decir, claro) formada por los padres, una pareja que ya ha superado los límites del cansancio, que se soporta por la propia inercia de sus grises vidas. Su a eso sumamos tener que soportar a sus tres hijos, pues la ecuación se trastoca, convirtiéndose en una auténtica y caótica locura, plagada de broncas.

Y no es para menos, ya que, el hiperactivo comportamiento del menor de la casa, Butch, puede sacar de sus casillas al mismísimo santo Job.

Si seguimos con la letra “h”, Babs, la chica de la casa, se lleva el premio a la más histérica del grupo. Diana constante (y con razón) de su hermano, Buddy, ese joven que tan bien retrató el autor (que más tarde protagonizaría ese ya clásico moderno titulado Odio) y que en este volumen se encontrará ante uno de esos momentos de la vida en el que tienes que tomar una decisión que lo cambiará todo. ¿Lo veis capaz de hacerlo?

En fin, si queréis pasar un buen rato con los cáusticos relatos de Peter Bagge, aquí tenéis una antología que os va a sacar más de una sonrisa. Si esto no ocurre, hacéroslo mirar, por favor.

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