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Hay una condición peor que la ceguera, y es ver algo que no es

  • 'Rompetechos' (1964), de Francisco Ibáñez, es una serie de historietas cortas protagonizadas por un hombre bajito y cabezón, cuya mala visión genera numerosas situaciones muy cómicas

El inolvidable Rompetechos. El inolvidable Rompetechos.

El inolvidable Rompetechos.

Thomas Hardy (Higher Bockhampton, Stinsford, cerca de Dorchester, 1840-Max Gate, 1928) fue un novelista y poeta inglés a quien se atribuye la sentencia: "Hay una condición peor que la ceguera, y es ver algo que no es".

Éste es precisamente el problema de Rompetechos, el protagonista de la serie homónima creada por Francisco Ibáñez, que hizo su primera aparición en Editorial Bruguera, en la revista Tío Vivo nº 161 (1964). El nombre está inspirado en un filme alemán de 1941 titulado Quax, el piloto Rompetechos, llamado así porque al manejar el avión provoca destrozos en los tejados.

Rompetechos es cabezón, miope, despistado y bajito. A pesar de llevar gafas, los problemas de Rompetechos vienen de su miopía exagerada, y las confusiones que ésta le generan, pues interpreta de forma errónea los carteles; e insulta y ofende a las personas confundiéndolas con animales u objetos. Le rodean muchos figurantes, casi siempre anónimos, y además, en su pueblo está el Tío Lentejo, a quien visita con frecuencia.

El rendimiento que Ibáñez supo sacar de Rompetechos -burlándose el autor de sus propias características: miopía y calvicie- supera a cualquier otro intento de crear comicidad partiendo de esta base.

Rompetechos se encuentra en una sociedad hostil sin que él crea haber hecho nada para merecerlo. No es consciente de sus equívocos, ni siquiera al final de la historieta, que suele acabar con el miope protestando en la Gendarmería (así, a la francesa) ante servidores del orden público que visten como bobbies ingleses (para que en las historietas no aparezcan la Policía ni la Guardia Civil Española, cosas de la Censura). Aunque se puede intuir que las aventuras se desarrollan en Barcelona, los personajes no dicen dónde viven. Tampoco se habla de pesetas, sino de leandras, piastras o rupias, para evitar una ridiculización de lo español. Ibáñez reconoce que le habría gustado Rompetechos más gamberro, pero en los años sesenta no podía aspirar a más.

Si en alguna ocasión se ha tildado a este personaje de gruñón, ha sido injustamente. Si Rompetechos se enfada, es porque no soporta su drama personal, y por tanto se transforma en drama social (la comunidad no empatiza con quien ve "de otra forma"). Esto conecta con el lector, porque no es tan ajeno sentirse incomprendido.

Salvo alguna profesión eventual, no se le conoce empleo fijo a Rompetechos. Tal vez viva de las rentas o perciba algún tipo de paga por minusvalía. Al no tener una rutina laboral, se limita a pasear por la calle. En estos paseos, suele encontrarse con algún amigo que acaba de adquirir cualquier objeto. Rompetechos, que es algo envidioso, tomará la decisión de conseguir lo que acaba de "ver" a toda costa, convirtiéndolo en el leit motiv de la historieta.Las historias de Rompetechos son de corta duración y están basadas en una sucesión de gags que explotan la falta de vista del personaje. Es una evolución de tiras cómicas a historias de una a cuatro páginas, con situaciones que nos sacan una sonrisa porque son trasladables a la realidad. Rompetechos provoca desastres al estilo televisivo de Mister Bean, aunque totalmente miope.

La serie protagoniza muchas portadas de la segunda época de Din Dan (1968). Rompetechos tuvo su propia revista y tanto en Bruguera como en Ediciones B, ha tenido recopilatorios en la Colección Olé. Con los años, Ibáñez delega la tinta e incluso el acabado final en sus ayudantes, hasta abandonar completamente al personaje en los últimos años de Bruguera. Desde el año 2000, Rompetechos se publica en Top Cómic Mortadelo, con historietas cortas en las que Ibáñez se desquita de la Censura, y se mete en líos con políticos y con la Iglesia. En 2004, editaron un Súper Humor en homenaje a sus cuarenta años.

Rompetechos, aparte de sus propias páginas, hizo bastantes cameos en 13, Rúe del Percebe y en las historietas de Mortadelo y Filemón, siendo en la actualidad un secundario más en las aventuras de los agentes.

Con estos dos tomos, se recuperan cronológicamente las historias de Rompetechos, respetando el color original, aunque se echan en falta las portadas de la revista Súper Rompetechos para que sea realmente un integral del trabajo de Ibáñez con el personaje.

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