Cómics

A contracorriente

  • Buena parte del encanto de 'Los Vengadores' de Busiek y Pérez se halla en la voluntad de remontar la corriente para llegar a la fuente

Los Vengadores de Busiek, Pérez y Ordway.

Los Vengadores de Busiek, Pérez y Ordway.

Cuando el guionista Kurt Busiek y el veterano dibujante George Pérez se hicieron cargo del relanzamiento de Los Vengadores en 1998, tenían el objetivo de devolver la cordura narrativa a una serie que había padecido los excesos de Rob Liefeld, y, para ello, apostaron por recuperar el sabor de tiempos pretéritos. Busiek venía de plantar una pica con la celebrada Marvels y declarar el inicio de un periodo reconstructivo con Astro City (como oposición a la moda deconstructiva auspiciada una década antes por Frank Miller, Alan Moore y sus acólitos), y continuó aquí apelando a un estilo que tenía los días contados y que acabaría siendo barrido por la narrativa descomprimida de tipos como Warren Ellis o el recién llegado Brian Michael Bendis.

Y Pérez, siendo Pérez (es decir, un maestro del medio), apenas modificó las características visuales que lo habían convertido en uno de los autores de referencia en la década de 1980, dando la espalda al naciente widescreen de artistas como Brian Hitch. De modo que Los Vengadores de Busiek y Pérez se leen como una continuación directa del espíritu que atraviesa las temporadas de Roy Thomas y John Buscema, Steve Englehart (con diversos dibujantes), Jim Shooter y el propio Pérez o Roger Stern y, otra vez, Buscema (más apoyado en el entintador Tom Palmer que en su primera intervención); es decir, como un orgulloso heredero de la mejor tradición de la cabecera. Poco o nada tiene que ver con la violenta y epatante renovación de la franquicia que propondría el citado Bendis unos años más tarde, ni con la ola de innovaciones formales y temáticas vertidas en tebeos coetáneos como JLA, de Grant Morrison y Howard Porter; The Autorithy, de Warren Ellis y Brian Hitch; o Wildcats, de Joe Casey y Sean Phillips.Quiero decir con esto que Los Vengadores de Busiek y Pérez estaban pasados de moda ya de inicio, pero esta afirmación no es una crítica. Todo lo contrario, buena parte de su encanto se halla, precisamente, en la voluntad de ir contracorriente, mejor aún, de remontar la corriente para llegar a la fuente. En este sentido, cabe afirmar que el dúo produjo (junto con el resto de dibujantes de la etapa, entre ellos, Jerry Ordway y Alan Davis) la última etapa clásica de Los héroes más poderosos de la Tierra.

Un tebeo Marvel de los de toda la vida, asentado en la continuidad, con personajes que recuerdan a sí mismos (y no cambian sus motivaciones al antojo del guionista), diálogos nutridos, argumentos bien trenzados y un storytelling sólido y ordenado. Fue lo mejor de un momento crítico de Marvel, el de los años de la bancarrota, y se mantiene en el tiempo con la convicción y los valores de un clásico.Panini está recuperando esta etapa completa en su colección Heroes Return, en tomos recopilatorios de los que van publicados dos. El segundo se titula Ultrón ilimitado y ofrece la saga homónima, pináculo de la colaboración entre Busiek y Pérez, con los héroes enfrentados a una legión de robots asesinos. Son los números 13 a 23 de The Avengers, más el Annual'99 y el Avengers 0.

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