Cómics

¿Qué me pasa, doctor?

  • Explorar la mente del psicópata más peligroso de Gotham puede resultar una tarea letal

Detalle de la portada del cómic. Detalle de la portada del cómic.

Detalle de la portada del cómic.

Todas y cada una de las personas, reputados profesionales, que han tenido la osadía (u obligación) de enfrentarse cara a cara con el Payaso del Crimen, han comprobado, y sufrido en sus carnes, que a partir de entonces sus vidas ya no han sido lo mismo.

Por desgracia, la mayoría no puede contar su experiencia, ya que han fallecido. Eso sí, casi todos con una gran sonrisa en sus caras, sello de la casa.

Tan solo hay una excepción que imagino que todos los lectores devoradores de cómics de la editorial norteamericana DC Comics ya conocéis. Y la salvación de esta persona fue por amor. Amor loco, sí, pero amor al fin y al cabo. La doctora Harleen Quinzel se acercó tanto a El Joker que se convirtió en una persona trastornada, una criminal que, reconvertida en una especie de Bonnie, compartió junto a su particular Clyde multitud de peripecias criminales.

Pero volvamos al principio. Joker está internado, una vez más, en el sanatorio Arkham, un lugar en el que se ha pasado media vida, y del que siempre, de una manera u otra, logra fugarse. Es habitual que deje a su paso un reguero de sangre y caras sonrientes, presas de un rictus irrefrenable, envenedados.

Pues bien, hay un nuevo doctor, el psiquiatra Ben Arnell que, como antes tantos colegas, trata de indagar en el caos, en los recuerdos del criminal, que le va a ir narrando la motivación que tuvo en su momento para elucubrar sus originales (eso sí hay que concedérselo) crímenes.

Letales globos, peces que sonríen… Arnell se va introduciendo cada vez más y más en la mente del asesino, sin percatarse que al traspasar esa puerta imaginaria él está completamente expuesto y puede convertirse, y de hecho lo hará, en una víctima propicia para este predador de pelo verde y sonrisa rasgada.

Con una vida familiar tranquila junto a su mujer e hijo, Arnell será incapaz de evitar poder llevarse el trabajo a casa. Una sorda punzada en la cabeza que hará que se sienta observado por una presencia que reconoce.

Como todos sabemos ya, Joker siempre tiene un plan, y tal vez Arnell le sirva de llave para huir, una vez más de Arkham. ¿O tal vez esté solamente jugando con él como lo hace un gato con un ratón?

Que un cómic venga firmado por Jeff Lemire es ya garantía de calidad segura. En los últimos años y con una producción imparable, se ha convertido en ese guionista con el que todos los dibujantes sueñan trabajar. Su habilidad para meterse dentro de los personajes y diseccionarlos es única.

Y si junto a él le acompaña en este viaje artístico un gran artista como Andrea Sorrentino, con el que ya ha compartido pasadas experiencias (Green Arrow, Old Logan, Gideon Falls) pues la calidad del producto está más que asegurada, y te deja, con esta primera entrega, enganchado a su trama, tratando de averiguar qué pretende el criminal más famoso de la ciudad oscura.

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