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arte y pensamiento

Alertas frente a la disciplina social

  • Varios creadores participan en una iniciativa virtual que invita a una mirada crítica sobre el estado de alarma y sus consecuencias

Una de las ilustraciones firmadas por Paco Espinar para el proyecto. Una de las ilustraciones firmadas por Paco Espinar para el proyecto.

Una de las ilustraciones firmadas por Paco Espinar para el proyecto. / Paco Espinar

Si hace tan sólo un mes hubieran escuchado el término “disciplina social” probablemente lo hubieran asociado con totalitarismo, con una sociedad gris paloma obediente en sus columbarios. Desde hace un par de semanas, el término disciplina social se nos ha inoculado. Disciplina social es obedecer, actuar por el bien de la comunidad, quedarse en casa, escuchar a los que hablan desde las muchas pantallas.

Disciplina social es también el nombre de un proyecto artístico, y virtual, que reúne a creadores como Paco Espinar, NWOCorp System o Paula García. Una iniciativa que pretende no sólo colgar propuestas artísticas, sino también abrir un espacio al pensamiento y la reflexión. La lista de colaboradores irá creciendo, calculan, por “contacto vírico”.

De trayectoria vinculada a las artes, Luis Navarro ha sido el encargado de firmar el texto introductorio del proyecto:“Vivimos bajo la consigna de la disciplina social en la peor de sus acepciones: concentración del poder, obediencia sin réplica, usurpación de los espacios de encuentro, de experiencia y de debate, humillación de toda expectativa de liberación y cambio. Y frente a ello, nula capacidad de respuesta”.

“Se está aprovechando el pánico inducido en la población –comenta Luis Navarro–. Hay un reseteo generalizado de la economía y del sistema en general, porque no creo que se paralice del todo la economía por esto:son capaces de mantener a los repartidores de comida, por ejemplo. De hecho, si han sido capaces de promover una reforma laboral y de destruir la sanidad como lo han hecho, ¿quién va a creer que actúan por nuestro bien?”.

El sistema –afirma– no va a “caer delante de nuestros ojos, sino sobre nuestras espaldas”: “Incluso ahora mismo hay mucha gente que tiene que seguir trabajando. Vamos a ver de nuevo un trasvase económico similar al de la crisis que empezó en 2008: otra vez 200 mil millones de euros abocados a una situación de crisis”.

La sociedad que despierte de esta cuarentena saldrá, desde luego, en estado de shock: nosotros, que creíamos que ya nos habían ablandado suficiente. “El confinamiento y el miedo van a tener consecuencias a nivel de relaciones humanas –continúa Navarro–.Por lo pronto, ya se ha destruido toda posibilidad de construir una respuesta: se ha desactivado de raíz. Algo parecido a lo que pasó el 15M es imposible. Y luego, el ver al otro como algo ajeno, como amenaza. Ahora mismo, ya casi nadie se mira a los ojos, y parece que está prohibido sonreír”.

“De hecho, estamos ya normalizando una situación que no habríamos aceptado hace unos meses: el miedo al virus, la lógica del contagio nos lo imponen –continúa–. El virus es el pretexto perfecto para resetear la economía y pasar a otro nivel”.

Navarro apunta que el virus se ha convertido la representación suma del miedo en el siglo XXI:“Las representaciones del terror han ido acompasando los cambios históricos –desarrolla–. El terror clásico acudía a lo espectral del más allá, a los fantasmas. Después, con la llegada del cine, se hizo muy populares el mito del vampiro; mientras que en la era tecnológica del neoliberalismo jugamos con el concepto de virus, que es un elemento material pero invisible:no supone una ruptura del orden natural pero trastorna el orden social”. Lo único que nos queda, señala, son los “anticuerpos de la crítica”.

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