CORONAVIRUS | EL IMPACTO EN LA CULTURA

Las duquelas del flamenco

  • Giras, festivales y cursos cancelados empujan a muchos profesionales de este arte a una situación dramática mientras que la Bienal de Sevilla mantiene sus fechas en septiembre

Estreno del espectáculo de la bailaora Mercedes de Córdoba en el pasado Festival de Jerez. Estreno del espectáculo de la bailaora Mercedes de Córdoba en el pasado Festival de Jerez.

Estreno del espectáculo de la bailaora Mercedes de Córdoba en el pasado Festival de Jerez. / Miguel Ángel González

Miguel Marín, productor y director del Flamenco Festival, se enteró de que Donald Trump cerraba la frontera el tráfico aéreo con España en el asiento trasero de un taxi que le llevaba desde el aeropuerto de Nueva York hasta su hotel. Era 11 de marzo, la cita se inauguraba dos días después con una gira por teatros de nueve ciudades de Estados Unidos de artistas como Patricia Guerrero, Dani de Morón, Rocío Márquez o Manuel Liñán con más de 90 actuaciones en total. Tal como llegó, compró un billete de vuelta. 

Como la mayor parte de la oferta cultural, también este festival, que este año celebraba su 20 aniversario consagrado ya como el gran escaparate internacional del arte jondo, se ha quedado en el aire. "Tenemos más de 150 mil euros invertidos en billetes de avión, gastos en visados, promoción, hoteles reservados y todo el trabajo de año y medio…O me ponía a reprogramar para otoño o cerraba la empresa. Hemos tenido suerte de haber encontrado una complicidad enorme por parte de los teatros y hemos podido reagendar para octubre unas 40 actuaciones, pero no veo claro qué medidas se quieren aplicar para garantizar la seguridad. En el cine, te gusta estar solo y sentarte en la fila de atrás. ¿Irías a un teatro de esa manera?, ¿habrá que cambiar ahora las coreografías?". Como para el resto del mundo, todo son dudas para Marín.

El valor del Flamenco Festival no es sólo que haya servido como un gran trampolín internacional de artistas sino que en este tiempo ha servido además como gancho para un tipo de turista muy preciado por las ciudades, el de larga estancia. Según el estudio, La industria cultural en el flamenco: aspectos económicos y fiscales, "el gasto asociado al turismo flamenco en Andalucía es superior al realizado por otro tipo de turismo". En gran parte gracias a la inversión de muchos aficionados en cursos como los que imparte la Fundación Cristina Heeren en Sevilla, donde el 40% de sus alumnos son extranjeros que estos días reciben clases online de maestros como Esperanza Fernández o José de la Tomasa.

También, en la última edición de Jerez, que terminó una semana antes de la declaración del estado de alerta, hubo más de mil cursillistas a una media de 300 euros por curso y más del 90% de ocupación en los espectáculos. En Sevilla, la taquilla de la Bienal 2018 recaudó cerca de 800 mil euros, en gran parte procedentes de los bolsillos de público venido de Francia, EEUU y Japón, y otras ciudades españolas. Cifras que, a todas luces, no podrán alcanzarse en la edición de este año que, según comunicó el Ayuntamiento en los primeros compases de esta pandemia, tiene previsto celebrarse en las fechas previstas: del 4 de septiembre y el 4 de octubre. Y eso pese a que a estas alturas no se conoce su programación (la presentación solía coincidir con Fitur en enero) ni tampoco cómo podrán ser las medidas de distanciamiento social para garantizar tanto la seguridad sanitaria como el desarrollo normal de un espectáculo que, en el caso del flamenco, es inherente a la energía y al calor que el artista recibe del público cuando está sobre las tablas.

'Sombras', uno de los montajes más aplaudidos de Sara Baras. 'Sombras', uno de los montajes más aplaudidos de Sara Baras.

'Sombras', uno de los montajes más aplaudidos de Sara Baras. / Miguel Ángel González

Con todo, Antonio Zoido, director de la Bienal, se define optimista: "Se va a celebrar sí o sí, queda mucho para septiembre". Sostiene su seguridad en que la mayoría de artistas son de Andalucía y no se requieren viajes internacionales de las principales figuras del cartel. Para Zoido ahora prima garantizar el trabajo para los artistas y sus compañías por una razón de pura supervivencia: "Hablamos de familias enteras que comen de estas actuaciones, artistas que llevan muchos meses de ensayo, preparando estrenos y adelantado mucho dinero".

Según esta tesis, la celebración de la Bienal dentro de cuatro meses vendría a insuflar algo de oxígeno, como el que ha supuesto Jerez. "Me llaman artistas y responsables de academias aliviados de que este festival se pueda cobrar íntegro", explica al otro lado del teléfono Isamay Benavente, responsable del Festival de Jerez.

Pese a las declaraciones de la Unesco y lo mucho que sirve de reclamo como país, lo cierto es que el flamenco es un sector pequeño dentro del ámbito de la cultura, que vive de ingresos itinerantes, nunca fijos y que adolece de estructura empresarial. "Y todavía se estaba recuperando de la crisis de 2008", apunta la periodista Silvia Calado, autora de El negocio del flamenco y profesora del Master de Flamencología de la ESMUC. A esta realidad de autónomos y micropymes, se suma la dependencia del respaldo público para las programaciones y para la producción de espectáculos a través de las líneas de ayudas que son, por otra parte, cada vez más escasas. Se da la circunstancia, además, de que el Instituto Andaluz del Flamenco afronta esta crisis sin director y arrastrando una grave parálisis mucho antes de la salida de Ricardo Pachón.

El Instituto Andaluz del Flamenco afronta esta crisis sin director y arrastrando parálisis en la gestión

Desde la Consejería de Cultura, aseguran que "se está trabajando en la creación de una línea de fondos para inyectar liquidez a todas las pymes y autónomos del sector cultural y el establecimiento de indicaciones básicas generales para establecer posibles fechas de apertura, limitaciones de aforo...".

'El sombrero' de Estévez y Paños en el Festival de Jerez 2020. 'El sombrero' de Estévez y Paños en el Festival de Jerez 2020.

'El sombrero' de Estévez y Paños en el Festival de Jerez 2020. / Miguel Ángel González

Para Calado, "al ser un sector dependiente del directo, los ingresos se van a reducir a cero durante estos meses. En cuanto a los tablaos, vinculados directamente al turismo, la situación se vislumbra dramática. La venta de discos, en caída libre desde el desplome del mercado discográfico por la crisis, y el cobro de derechos de autor de la temporada previa serían las únicas opciones para facturar algo".

Marina Heredia encabeza un grupo de artistas que quieren articular sus demandas

Pero mientras estos mínimos ingresos llegan y las medidas de choque de la Junta se aplican, la situación para muchos profesionales de este ámbito (artistas, productores, representantes, programadores, técnicos...) es dramática: giras en suspenso, festivales internacionales cancelados (Mont de Marsan, Dusseldörf), duda en las citas de verano (La Unión) y cursos, dentro y fuera de España, paralizados. Y todo ello sin una voz corporativa que articule sus demandas, razón por la que varios artistas, encabezados por Marina Heredia, han impulsado estos días la creación de la Asociación Nacional de Artistas Flamencos con el objetivo de poder participar en la ronda de reuniones del ministro de Cultura con los distintos sectores.

Otra cosa, eso sí, será saber cómo, cuando vuelva la actividad, se van a llenar los teatros y cómo se va a recuperar la confianza del público para que vuelva al espacio compartido de una sala y grite, con ganas, ole.

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