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El Premio Cervantes honra la voz crítica de Juan Goytisolo

  • El intelectual y humanista barcelonés representa, según el acta del jurado, "una de las cumbres de la literatura española, sobre todo desde la posguerra".

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"Cuando me conceden un premio, dudo de mí mismo. Cuando me declaran persona non grata, sé que tengo razón". La frase es de Juan Goytisolo Gay (Barcelona, 1931), uno de los grandes de la narrativa española, siempre crítico e incorrecto políticamente, al que el Premio Cervantes sitúa ahora en la cumbre de las letras en español. El escritor nunca se ha interesado por los galardones y, cuando en 2008 sumó el Premio Nacional de las Letras al Octavio Paz de Literatura (2002) y al Juan Rulfo (2004), llegó a asegurar que el Cervantes no le daría especial alegría. "A mi edad ningún premio hace ilusión, son para gente joven", dijo. "No me presento a ningún premio. No sé si el premio es importante o no, yo vivo muy al margen de todo esto".

Y lo vive desde la distancia mental pero también física, en la ciudad marroquí de Marrakech, donde a la muerte de su esposa, la novelista francesa Monique Lange, fijó en 1996 su residencia. Allí lo llamó ayer el ministro de Cultura español, José Ignacio Wert, para comunicarle que era el nuevo Premio Cervantes. Y parece que, ahora sí, se mostró agradecido.

Goytisolo está considerado como uno de los mejores narradores de la Generación de los 50, esa conformada por hijos de la Guerra Civil española que unieron sus reivindicaciones sociales a la preocupación por el lenguaje y la reflexión filosófica. Su carrera literaria comenzó oficialmente hace 60 años, cuando en 1954 publicó Juegos de manos, una novela en la que presentaba a un grupo de jóvenes procedentes de familias acomodadas que se embarca en actividades delictivas en la inmediata posguerra. No había cumplido aún 22 años cuando la escribió, pero lo cierto es que llevaba ya tiempo embarcado en la literatura: comenzó a escribir con siete u ocho años y hacia los 15 ya redactaba tres novelas por verano, según contó en alguna ocasión.

Llegó al mundo en una familia que acabaría apuntalada por las letras: su hermano mayor fue el poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999), que se suicidó, y su hermano menor, el también novelista Luis Goytisolo (1935). Como a ellos, también a Juan lo marcó la muerte de su madre, en 1938, en un bombardeo del bando franquista sobre Barcelona durante la Guerra Civil. Antifranquista acérrimo, partió a París en 1957, abandonando una España tradicional y conservadora que lo repelía. Allí trabajó como asesor literario de la editorial Gallimard mientras terminaba su trilogía El mañana efímero y escribía obras como La Chanca sobre el barrio almeriense.

Su destino fue luego Estados Unidos. En universidades de California, Boston y Nueva York dio clases de literatura mientras se censuraban sus obras en la España de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975). No podía por menos que generar el rechazo del régimen con el realismo social de sus inicios, sus críticas al sistema burgués y su literatura heterodoxa -como él mismo- y moderna.

Entre sus novelas destacan Duelo en el paraíso (1955), El circo (1957), Señas de identidad (1966), Reivindicación del conde don Julián (1970), Paisajes después de la batalla (1982) y La saga de los Marx (1993). Su última novela es El exiliado de aquí y de allá (2008) y desde entonces no ha dado señales de que vaya a haber otra. "No creo que vuelva a escribir novela; si uno no tiene nada que decir, se calla", dijo en 2010. Situado siempre en la izquierda, sí ha escrito y publicado artículos, ensayos y poesía. Su último libro es el poemario Ardores, cenizas, desmemoria (2012).

La faceta de intelectual forma parte de la esencia de quien se ha destacado por su compromiso con los derechos humanos y el Tercer Mundo. Crítico con Occidente, defiende en artículos y ensayos el diálogo cultural con el mundo árabe. De hecho, Juan Goytisolo está considerado un "interlocutor entre la cultura europea y la islámica". Representa además "una de las cumbres de la literatura española, sobre todo desde la posguerra", resumió ayer el escritor José Manuel Caballero Bonald, en el acto en el que su nombre quedó incluido en la lista de los Premios Cervantes.

El de Goytisolo será el primer Premio Cervantes que entregue el Rey Felipe VI como monarca, aunque ya en otras dos ocasiones anteriores, en las ediciones de 2011 y 2012, lo hizo en sustitución de su padre, el Rey Juan Carlos I cuando éste se encontraba convaleciente.

Tras siete votaciones sucesivas, el jurado de este premio, que concede el Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte y que está dotado con 125.000 euros (154.814 dólares), decidió otorgar el galardón a Goytisolo por "su capacidad indagatoria en el lenguaje y propuestas estilísticas complejas desarrolladas en diversos géneros literarios; por su voluntad de integrar a las dos orillas, a la tradición heterodoxa española y por su apuesta permanente por el diálogo intercultural", según el fallo leído en rueda de prensa por Wert.

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