Diario de Sevilla Mantenemos la cita diaria en los quioscos como actividad esencial decretada por el Gobierno en la crisis del coronavirus

Ru | Crítica

Recuerdos para mañana

  • 'Ru' es un libro de memorias compuesto al modo de estampas orientales, cuyo fondo dramático, cuyo peso histórico, viene amumentado por una acusada predilección por la belleza

La escritora vietnamita, residente en el Canadá, Kim Thúy La escritora vietnamita, residente en el Canadá, Kim Thúy

La escritora vietnamita, residente en el Canadá, Kim Thúy

Diez años después vuelve a editarse este Ru de la escritora vietnamita, afincada en Canadá, Kim Thúy; escritora cuya obra goza de una merecida celebridad, pero que acaso se haya visto embarnecida por el rubro, un tanto equívoco y socorrido, del exotismo. No parece, sin embargo, que Thúy, al elaborar o filtrar sus recuerdos, mediante una breve selección de estampas, esté haciendo algún tipo de “orientalismo”, sino una sencilla enumeración de recuerdos familiares, antes de emigrar de su país en condiciones adversas.

La obra de Thúy, tan atenta a su tradición y sus fantasmas, pertenece a esa otra tradición, tan vieja como el hombre, cual es la del exiliado y el viajero

Tampoco parece que Thúy quiera ajustar cuentas con la Francia que colonizó Indochina, ni con los estadounidenses que fueron a combatir a su país, escindido por una guerra bárbara y devastadora. Digamos que Thúy, inevitablemente, incorpora dichas presencias en la memoria familiar (una familia educada, altoburguesa, francófila), barajando su huella, ora espléndida, ora criminal, en el continuo anímico del que es legataria y transmisora. En buena medida, pues, la obra de Thúy, tan atenta a su tradición y sus fantasmas, pertenece a esa otra tradición, tan vieja como el hombre, cual es la del exiliado y el viajero. Esto implica, inevitablemente, grandes porciones de soledad, de dolor, de contenida desesperanza. Pero también, y esto pertenece al mismo género literario, amplias muestras de gratitud y de asombro ante la inquieta maravilla del mundo.

Es agradable repasar estas estampas, como llegadas del Extremo Oriente, y que parecen remitir a un cliché aromático, ambarino, surgido de lo verde, donde el dolor se remansa entre el bambú y se pierde en la tiniebla vespertina. Sin embargo, lo que se divisa tras esta débil gasa de orientalismo es, sencillamente, un trozo del oriente; el oriente vietnamita de los últimos cincuenta años. A través de esa cuadrícula, Thúy nos surte de una vida cualquiera, escandida en imágenes de grave y contenido dramatismo. Todo el arte de Thúy parece radicar ahí, en ese gesto donde ofrece y sublima, educadamente, su infortunio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios