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de libros

La última diva

Devoto de Maria Callas, Fernando Fraga ha publicado en Fórcola uno de los pocos trabajos biográficos que haya salido nunca de la pluma de un español sobre la Divina, un mito cuya luz no parece apagarse aunque hayan pasado ya 40 años de su muerte. Con su peculiar e inconfundible estilo, dado a las divagaciones (no hay detalle que le llame la atención que no le dé para al menos un breve excurso), Fraga hace algo más que seguir los acontecimientos de la vida de la mayor cantante-actriz del siglo XX, desde su nacimiento en Nueva York en 1923 hasta su muerte en París en 1977; se pone la capa de crítico y valora hasta el más mínimo testimonio conservado de su arte canoro, en un ejercicio comparativo que sabrán apreciar especialmente los melómanos acostumbrados a seguir las revistas de crítica discográfica.

Con una organización del material más temática que estrictamente cronológica y recurriendo a menudo a las opiniones de quienes compartieron con Callas profesión y vida, la obra nos dibuja a la diva en su grandeza artística y su humana vulnerabilidad, sin obviar episodio alguno, por escabroso que fuere, pero sin aceptar acríticamente rumores tomados como verdades u opiniones sacralizadas. A Fraga le interesa todo de Callas, desde sus amoríos menos divulgados a los museos y documentales que se le dedican en medio mundo, pero sobre todo le interesa penetrar y desvelar las claves que la hicieron única como artista: sus extraordinarios medios vocales y, por encima incluso de ellos, su capacidad para dotar a cada personaje que interpretaba de una verosimilitud dramática sin resquicios. Es ahí, en ese peligroso terreno en el que cantante y actriz se fundían en singular simbiosis, en el que Maria Callas trazó la raya revolucionaria que cambió el mundo de la ópera para siempre.

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