'Un Eliot para españoles' | Crítica Otra lectura sobre T. S. Eliot

  • Jaime Siles propone, en un libro publicado por Athenaica, una nueva mirada a un autor complejo que en España fascinó a poetas como Cernuda o Valente

El poeta y Premio Nobel T. S. Eliot (San Luis, Misuri, 1888 - Londres, 1965). El poeta y Premio Nobel T. S. Eliot (San Luis, Misuri, 1888 - Londres, 1965).

El poeta y Premio Nobel T. S. Eliot (San Luis, Misuri, 1888 - Londres, 1965).

Jaime Siles (Valencia, 1951), poeta, filólogo, traductor, publica una nueva lectura sobre el poeta T. S. Eliot en Un Eliot para españoles. En la editorial Athenaica, cuya colección Breviarios promete títulos sugerentes, Siles nos aproxima y renueva la obra del Nobel. Una obra poética y crítica esencial para comprender la poesía del siglo XX, y que influyó, aquí en España, en nombres como Luis Cernuda, José María Valverde, José Ángel Valente o Claudio Rodríguez. Quizá haya sido Eliot el último gran clásico, a la altura de Homero, Dante o Shakespeare. El poeta que codificó el lenguaje de la modernidad, el lenguaje de una época, en la poesía.

Sobre poesía, crítica literaria, disquisiciones, apuntes más o menos divagatorios, Jaime Siles construye el pensamiento poético de Eliot, sus consideraciones sobre el poema, sobre la escritura del poema. La poesía de Eliot, tan nutrida de referentes culturales –religiosos, filosóficos–, no siempre resulta accesible para el lector. En este volumen, aunque desde un enfoque más cercano a lo académico que a la divulgación, se procuran aclarar las nociones, las posibles interpretaciones, de los, a veces, crípticos poemas del angloamericano.

Portada del libro. Portada del libro.

Portada del libro.

Siles comienza su ensayo cuestionando las afirmaciones de la académica Viorica Patea, quien concluye que la obra de poetas como Pound o Eliot, con sus respectivas búsquedas e inspiraciones en la tradición, en el sentido de la armonía o en la idea de Europa, suponen una especie de defensa de las desigualdades sociales y del "eurocentrismo". El argumento de Viorica Patea es que son poetas elitistas cuyas ideas se habrían traducido en un discurso contrario al igualitarismo. Para la académica, "la erudición de Eliot, su conservadurismo político y sus predilecciones religiosas, junto con su estética vanguardista culta han herido la sensibilidad posmoderna defensora de la cultura de masas". Es habitual trasladar las fobias y obsesiones personales o ideológicas al estudio de la teoría literaria. Una costumbre que Siles, con acierto y elegancia, califica de falacia. Desde este punto de partida, el investigador se propone leer y glosar de nuevo la obra de Eliot, y aprovechar el trabajo para reflexionar sobre "los problemas de la cultura de nuestro tiempo, en la que conceptos como tradición o educación clásica han perdido vigencia". Un Eliot para españoles no es sólo un ensayo con el que conoceremos mejor a un poeta ya clásico y canónico, también es un análisis sobre el estado de la cultura en la sociedad que hoy vivimos.

Es conocido que el poeta Jaime Gil de Biedma –quien en estos días está de actualidad, aunque por razones ajenas a su obra– trató a T. S. Eliot. Nos cuenta Siles que en la década de los años cincuenta se produjo un debate de interés sobre si la poesía debía ser conocimiento o comunicación –una conversación que por cierto se sigue dando–. Gil de Biedma nos da una serie de puntualizaciones, lúcidas, que esclarecen el sentido y el significado del poema, de qué es un poema. Para él, el poema, más que comunicación, sería transmisión, en consonancia con el criterio de Eliot, que nos indica que la poesía es recreada, nace, desde una realidad independiente de lo que el escritor quiere decir y de lo que el lector pretende leer.

Fue Eliot un autor complejo en su ideario. En sus ideas. Poéticas, políticas, religiosas. Un hombre al que es difícil asignar una etiqueta. Aunque formalmente cercano a las vanguardias, sin embargo, sus inquietudes personales, sobre todo en sus últimos años, manifestaron una evidente inclinación por ideas conservadoras. En su obra hay mística, simbolismo religioso, tonos muy similares a las oraciones de los creyentes; pero también hay ruptura, transgresión respecto del romanticismo, otras orientaciones de lo que hasta entonces predominaba en la literatura europea.

Jaime Siles. Jaime Siles.

Jaime Siles.

Jaime Siles, para sintetizar este complicado mapa de influencias y referentes, nos recuerda el ensayo Tradition and the Individual Talent. Donde Eliot define su teoría poética en seis puntos. Estos: 1) la historia es "un acontecimiento imaginativo y psicológico" y el pasado y el presente no pueden disociarse; 2) de ahí que todos los poetas clásicos de la historia sean actuales y pertenecientes de una misma generación; 3) porque el artista o el poeta es tal en función de su relación con los otros que le precedieron; 4) el pasado puede modificar el presente del modo en que el presente modifica el pasado; 5) el arte no tiene progreso; y por último, 6) para Eliot la poesía debe evitar la emoción subjetiva, pues el buen poema es aquel que consigue transmitir desde lo impersonal. Lo que conecta con su famosa propuesta del "correlato objetivo". Idea que consiste en evocar, sugerir, a través de una sucesión de imágenes, símbolos, que el lector hará suyos e interpretará según su juicio, generando así propias sensaciones subjetivas.

Resultan interesantes las valoraciones que Eliot sostuvo de la generación anterior, de los poetas románticos ingleses. A lo largo del texto, Siles da muestras del rechazo que le provocaba a Eliot la estética y el pensamiento romántico, con su individualismo, el yo en el poema, lo lírico, la expresión poética vertebrada por la emoción de la persona que escribe. Al respecto, nos cita Jaime Siles lo que Eliot consideraba de Carlyle, Ruskin, Tennyson y Browning: "su cultura no siempre era completa" y añade que "su conocimiento del alma humana [era] a menudo fragmentario y superficial".

Erudito, abundante en datos, fechas, autores, paralelismos entre estos, citas, es este un ensayo que se sitúa en un equilibrio entre la academia y la divulgación –quizá más inclinado hacia lo primero–. Que nos retrata a un Eliot renovado, diseccionado desde una nueva óptica, y con la que los lectores, quizá sea preferible una mínima familiaridad con la obra del Nobel, descubrirán el asombroso legado poético y crítico que Eliot nos dejó.

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