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Agustín Díaz Yanes. Cineasta y escritor

"Tenemos que volver a la política, no lograremos nada fuera de ella"

  • El cineasta retrata los turbios intereses del poder económico en su primera novela.

Como sus compañeros Manuel Gutiérrez Aragón y Julio Medem, el director Agustín Díaz Yanes se ha adentrado en la narrativa. Su primera novela, Simpatía por el diablo, publicada por Espasa, reflexiona sobre el momento actual desde el ritmo frenético de un thriller. Una intriga protagonizada por Isabel Prieto, la secretaria personal de uno de los banqueros más poderosos del país, que descubre una trama de corrupción en la que el poder económico pretende desmantelar el Estado.

-Gutiérrez Aragón admite que le cuesta que la gente lo vea como escritor. ¿Usted cómo lo lleva?

-Pues me pasa lo mismo. Cuando entras en una nueva profesión, por así decirlo, y en un terreno tan complicado como el de la novela, tienes que pagar cierto peaje. Pero eso ya me lo imaginaba.

-¿Intentó que no se reconociera al guionista, o pensó que el oficio ayudaría a hacer más ágil la trama?

-Voy a ser sincero: no lo intenté, porque estaba tan aterrado con el proyecto que tiré de todas las armas con las que podía contar. Procuré no hacer una novela como un guión, aunque, claro, supongo que los restos del naufragio estarán ahí.

-Se documentó a fondo para esta obra. ¿A qué conclusiones llegó sobre la realidad que vivimos?

-Que estamos ante un escenario terrible, pero, bueno, sin haber escrito la novela ya lo pensaría. Después de tanto libro leído es peor, me temo que el momento es incluso más duro de lo que pensamos.

-El libro plantea una resistencia a la corrupción. ¿Cómo podría rebelarse un ciudadano común?

-Yo creo que el ciudadano tiene que dejar de pensar que la política es espantosa, y volver a involucrarse en ella. Lo único que puede cambiar esto es la política, aparte no habrá soluciones, hay muy pocas cosas que hacer. Fuera de la política eres un ciudadano anónimo al que pueden aplastar. Por el momento, tenemos que digerir lo que está pasando, y a ver cómo salimos.

-Retrata a los poderosos con unos trajes estupendos que combinan con corbatas imposibles. Y habla de "inteligencias moldeadas para la oscuridad" en el Colegio del Pilar.

-Siempre me ha impresionado que van muy mal vestidos. Ves a Obama, o incluso a Bush, y sólo llevan corbatas azules o rojas. Aquí te meten un color rosa, un amarillo... Lo de las corbatas o lo del Colegio del Pilar son bromas. Pero, si uno echa un vistazo a los altos cargos, ministros, embajadores, el 70% proviene del Colegio del Pilar, de la misma generación. El poder está muy concentrado en determinadas instituciones. Es como si los criaran para llegar a la cúspide. También lo puse porque tengo amigos que han salido de allí, y quería reírme.

-Hablando de altos cargos, en su ficción hay una presidenta del Gobierno.

-Si no hemos tenido una es por casualidad, podría ocurrir. Tanto en el PSOE como en el PP las vicepresidentas han sido mujeres. Falta dar el último paso, que es tener una candidata a la presidencia. Pero aquí nadie se iba a asombrar si en las próximas elecciones se presentara una candidata y ganara.

-Usted siempre ha dado buenos papeles a las actrices ¿Para Isabel, la protagonista, pensó en alguien?

-Al principio, porque estaba acostumbrado a trabajar con caras, me fijé un poco en la Julia Roberts de El informe Pelícano, alguien que tenía unos 30 años, pero en seguida me aparté de ahí. Como no era un guión, pronto se me fue de la cabeza. Y a los demás personajes, por primera vez, los he escrito sin cara.

-A Isabel le cambia la vida una frase de Javier Marías. ¿Tanto lo admira?

-Es amigo, pero es que Javier es el mejor escritor de los últimos años, y también es un autor al que leen mucho las mujeres. Por cierto, que mientras escribía vi a muchas chicas con Los enamoramientos en el metro, como Isabel.

-Como ocurre con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto o Sólo quiero caminar, éste es un relato de género muy apegado a la realidad española.

-A veces me encantaría ser norteamericano y tener una gran amplitud para poder escribir sobre géneros, pero en España, tanto en el cine como en la novela, es más complicado, lo tienes que hacer real. La gente tiende a creerse más un thriller norteamericano, aunque éste trascurra en Arkansas. Ése es el reto que tenemos.

-El proyecto iba a ser una serie.

-Pero muy en un principio. El otro día estaba tirando papeles en mi casa y encontré los 25 ó 30 folios que tenía de aquello, y quitando que la protagonista se llama igual, tampoco tenía mucho que ver con el libro que ha quedado.

-Pero habría estado bien una serie con las ambiciones de esta historia. Parece que nos estamos quedando atrás en ese campo.

-Los canales han decidido, como se decía antes, hacer de su capa un sayo. Es muy complicado que dejen de hacer lo mismo que llevan haciendo 20 años. Es un desastre, porque la gente se cansará de eso algún día, y cuando queramos cambiar no tendremos experiencia para hacer otro tipo de series.

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