Fútbol internacional

Fútbol y Brexit, un camino incierto

  • Un estudio apunta que dos tercios de los futbolistas de la UE no cumplen los requisitos para Gran Bretaña

El sevillano Adrián, uno de los futbolistas españoles en la Premier, el pasado miércoles antes del West Ham-Liverpool. El sevillano Adrián, uno de los futbolistas españoles en la Premier, el pasado miércoles antes del West Ham-Liverpool.

El sevillano Adrián, uno de los futbolistas españoles en la Premier, el pasado miércoles antes del West Ham-Liverpool. / holly allison / efe

La decisión de los británicos de decir sí a la salida de la Unión Europea posiblemente tendrá efectos en muchos sectores como el financiero, el energético o el farmacéutico. No serán los únicos. En el deporte, el Brexit podría dar un giro a especialidades como el fútbol o la Fórmula Uno, pendientes de las consecuencias que tendrán para ellos la marcha de Reino Unido.

El tiempo y la legislación serán los encargados de moldear las relaciones del deporte británico con el resto de los estados miembro. Después del 31 de enero comenzará un periodo de transición que lentamente romperá un acuerdo iniciado el 1 de enero de 1973 y que finalizó el 23 de junio de 2016 con el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

Con el marco legislativo actual, españoles como Adrián, Azpilicueta o Mata no podrían seguir

El fútbol acaparará muchos focos por los posibles cambios que generará el Brexit. En las tres competiciones nacionales -Premier League, Championship y liga escocesa-, se puede complicar el trabajo de los futbolistas y el nivel de la competición podría debilitarse por la disminución de la libertad de movimientos en las transferencias.

Visado de trabajo

Ahora mismo, los futbolistas de la UE pueden firmar contratos sin la necesidad de un visado o de un permiso de trabajo. Con esta normativa, la Premier League, en los últimos años, se ha convertido en uno de los mercados más activos que podría decrecer después del Brexit.

Abandonar la UE pondría trabas a los clubes, que tendrían muchas dificultades para mantener o fichar estrellas. Una gran cantidad de futbolistas no cumplirían con los requisitos de excepción de visado para poder trabajar.

El marco actual para jugadores extracomunitarios establece que sólo podrán firmar un contrato aquellos que hayan disputado al menos el 30 % de los partidos con su selección en los últimos dos años antes del acuerdo. Eso ocurre siempre que el país de origen esté entre los diez primeros puestos de la clasificación FIFA.

Si está entre el 11 y el 20, necesitan haber jugado el 45% de los partidos con su selección; entre el 21 y el 30, el 60%; y del 30 en adelante, el 75. Hasta 154 jugadores de la Premier League, el 35,7%, según un recuento de Efe sujeto a cambios por el mercado de invierno, pertenecen a la UE. Francia, con 28 futbolistas, y España, con 26, son los que aportan más cantidad de jugadores de la UE. A estas cifras hay que sumar 19 jugadores europeos que no pertenecen a la UE, 23 africanos, 2 caribeños, 4 asiáticos, 3 australianos y 2 estadounidenses. Los británicos son 182, un 42,2%.

Con la reglamentación actual, nombres como Mata (Manchester United), Azpilicueta (Chelsea) o Adrián (Liverpool), se verían afectados por el Brexit. El diario The Guardian publicó una investigación que concluyó que dos tercios de los jugadores de la UE no cumplirían con los requisitos para conseguir un visado de trabajo.

Incertidumbre

En este sentido, José Lasa, letrado experto en deporte de Laffer Abogados, es contundente: "Habrá un gran cambio porque la libre circulación de personas permitía a la Premier, la liga más adinerada del mundo, acceder a muchos jugadores sin un problema de inmigración y de permisos de trabajo", dice.

"La gran pregunta que tienen en Reino Unido es la de cómo va a afectar a su mercado y a su Liga. Si van a poder seguir compitiendo en Europa, si va a haber mejores equipos en la Champions... cómo va a quedar el mapa y cuál va a ser la consecuencia operativa y financiera del Brexit", apunta.

En el Leeds United, el español Víctor Orta es el director deportivo del club inglés. Desde que llegó a Ellen Road en 2017, el fantasma del Brexit acecha. Para Orta, según asegura a Efe, la palabra clave que define la situación del fútbol inglés es "incertidumbre". Sin embargo, todo es especulación: "La realidad es que no hay nada seguro, ni nada legislado, ni nada previsto. No tenemos ningún comunicado oficial por parte de la FA (Federación Inglesa) ni de la EFL (Liga Inglesa) porque no hay nada decidido", explica.

¿Impulso autóctono?

Una de las grandes cuestiones a resolver será el cupo de extranjeros que podrán jugar en los clubes de la Premier League. Actualmente, el máximo es 17. La FA considera que el Brexit es una oportunidad para aumentar el número de jugadores ingleses en la Premier League. The Times avanzó hace un año que el organismo federativo abogaría por acotar el número a 12 para asegurarse de que más de la mitad de los jugadores de cada plantilla sean británicos.

Al final, dos normativas podrían chocar. Primero, la que impone un porcentaje mínimo de partidos internacionales con el país de origen dos años antes de firmar el contrato para poder tener un permiso de trabajo. Y, la segunda, la que puede imponer un máximo de jugadores extracomunitarios por cada club. Eso, seguramente, beneficiará a la presencia del jugador británico.

Este curso, el club con más británicos en su plantilla es el Sheffield. Tiene un total de 13. Un estudio del Cies Football Observatory confirmó la decadencia de los jugadores ingleses desde la campaña 2009-10 hasta la 2018-19. Han pasado de participar en el 40 por ciento de los minutos al 35,2. Con el Brexit, esos porcentajes podrían aumentar.

"En el Leeds United tenemos un gran número de jugadores ingleses, cosa que nos daría bastante margen de maniobra respecto a otros equipos. Hay que estar preparado. Quizás a lo mejor sí que se consigue que el jugador inglés dispute más partidos. Para ser honesto hay calidad, mucha, pero vuelvo a la incertidumbre. Para mantener el espectáculo y la competencia internacional, la regulación tendría que ir a un término medio", afirma Orta.

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