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Roglic resiste el ataque de Carapaz

  • El esloveno sufrió en La Covatilla, pero sólo se dejó 21 segundos en meta

  • La ayuda del Movistar, la polémica

Roglic tira del grupo, con Carapaz a su estela, durante el ascenso a La Covatilla. Roglic tira del grupo, con Carapaz a su estela, durante el ascenso a La Covatilla.

Roglic tira del grupo, con Carapaz a su estela, durante el ascenso a La Covatilla. / kiko huesca / efe

Primoz Roglic (Jumbo Visma) renovará el título de la Vuelta 2020 al salir airoso del último duelo con el ecuatoriano Richard Carapaz (Ineos) en el Alto de la Covatilla, quien puso al líder contra las cuerdas, en una jornada en la que el francés David Gaudu logró el triunfo de etapa, con doblete incluido tras imponerse en La Farrapona.

Jornada de dobletes, ambos emocionantes. El bretón David Gaudu (Groupama FDJ), de 24 años, rentabilizó la escapada del día y ganó en solitario en la cima salmantina con más de medio minuto sobre sus perseguidores, entre ellos Ion Izagirre (Astana). Por detrás la Vuelta había cobrado un enorme interés por un ataque a cuatro kilómetros de meta de Carapaz que puso en serios apuros a Roglic. El ganador del Giro 2019 tenía que enjugar 45 segundos, pero finalmente sólo pudo limar 21. Fue el único de los favoritos que lo intentó con fuerza y fe y para la polémica quedará la ayuda del Movistar de Enric Mas, que ya no podía sacar nada más que la quinta plaza, a un Roglic al que la pesadilla del Tour se le pasó por la cabeza.

La cooperación de Soler y Mas en el tramo final con Roglig fue decisiva para defender el liderato¿El Movistar? Cada quién busca sus intereses, algo tendrían; no tengo comentario"

Era una jornada de todo o nada. La última oportunidad para asaltar el jersey rojo, el podio, un triunfo de etapa que justificara la presencia en la Vuelta o la renovación de un contrato. Una multitud de 34 corredores se fugaron por carreteras nubladas. Mayoría absoluta del UAE, que tiró al frente con cuatro unidades, por tres del Movistar, uno del Jumbo, ninguno del Ineos de Carapaz... y Cavagna, claro.

El pelotón permitió la expedición para un sube y baja constante. Dirigido por el Jumbo pasó entre la niebla por Alto Portillo de Las Batuecas a 3.50 minutos, rebajando a tres el retraso en el de San Miguel de Valero, justo a mitad de etapa. Esa renta se mantuvo en el Alto de Cristóbal y en Peñacabalera. En esta última subido apareció el Movistar para asumir el mando del pelotón principal. El ritmo del tren azul puso en apuros a Carapaz, pero el carchense pudo enlazar pronto.

Los apuros del ecuatoriano tuvieron otro reflejo en el largo ascenso de 12 kilómetros al Alto de La Garganta, ya que iba ya solo, sin equipo. El ritmo de los Movistar Verona y Oliveira precedieron a un ataque de Marc Soler a cinco kilómetros de la cima. El catalán enlazó con Erviti y ambos con la cabeza de carrera al paso por Candelario, a 19 kilómetros de meta. En la zona noble los favoritos se relajaron con la dirección del Jumbo en la persecución. El retraso aumentó a medida que se acercaba el ascenso definitivo a La Covatilla.

La Covatilla, de categoría especial (11 kilómetros al 7,2%) era el último puerto, la última oportunidad para el milagro. Por delante Izagirre rompió la escapada junto al británico Donovan y el suizo Mader, pero ninguno pudo aguantar la visita del galo Gaudu, quien se esfumó a cuatro kilómetros de la cima para volver a levantar los brazos.

Entre los grandes el primero en atacar fue Carthy, con respuesta inmediata de todos sus rivales. Luego lo intentó tímidamente Enric Mas, pero el arreón no hizo ni cosquillas. Ya no quedaba espacio, ni tiempo. Había que quemar la traca. Y lo hizo Carapaz con un ataque continuado que abrió hueco aprovechando las rampas más duras del 15%. El golpe lo acusó Roglic, que no se cebó y persiguió a su ritmo. El reloj lo apretaba, llegó a estar a 15 segundos de perder la Vuelta, pero el último esfuerzo y la mano que le tendió Movistar en la persecución evitó la catástrofe al esloveno, quien cedió en meta a Carapaz 21 segundos.

Un susto importante, pero Roglic pasó el trago y en Madrid subirá a lo más alto del podio por segundo año consecutivo. El Tour le fue esquivo el último día, pero con la Vuelta mantiene su idilio.

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