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Alarma en una caída peligrosa

  • El equipo pierde los atributos con los que comenzó con Merino Nueve goles encajados en tres partidos

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Aunque el Betis continúa mirando de reojo la permanencia, con una distancia todavía considerable a estas alturas de la temporada, la alarma ha empezado a sonar en un equipo con síntomas que invitan a la preocupación. A las tres derrotas consecutivas, la peor racha en esta Liga, se unen otra serie de factores que generan inquietud antes de la visita del Levante, el día marcado en el calendario para evitar los apuros hasta el final.

El propio Juan Merino lanzó un aviso a su vestuario nada más terminar el partido ante el Atlético. "El que quiera y esté tirará hacia adelante. El que no quiera, pues se queda a entrenarse con el filial, se aparta o lo que sea", señaló el técnico linense, quien ayer aprovechó el día de reflexión para analizar lo que le viene sucediendo a su equipo.

Las caras largas en el AVE de vuelta de Madrid ya reflejaban el sentir del equipo. A una aceptable puesta en escena, con el Betis cumpliendo el guión previsto, le sucedió la desaparición del partido tras encajar el 1-0. Esa circunstancia, que ya ocurrió en San Mamés, ha sido una constante para el Betis en esta temporada, en la que siempre le ha costado aparecer con el marcador en contra. Desde la llegada de Merino, los verdiblancos sólo han igualado un partido en el que comenzaron perdiendo, el de la jornada vigésima quinta ante el Sporting (1-1). En los demás -Real Sociedad, Athletic, Málaga y Atlético-, el Betis acabó perdiendo y ofreciendo malas sensaciones.

De manera progresiva, y con apenas dos meses y medio de competición, el cuadro verdiblanco ha ido perdiendo los atributos que pareció adquirir con Merino. Si era un conjunto complicado de superar, ahora acumula tres derrotas seguidas; si pareció haber aumentado su solidez defensiva, la misma ha ido desapareciendo en los últimos partidos.

De hecho, el Betis ha encajado nueve goles en los tres últimos encuentros. En los nueve anteriores con el entrenador linense en el banquillo, los verdiblancos encajaron ocho, lo que les valió para acumular tres victorias, cinco empates y una sola derrota.

A los datos numéricos se añaden las sensaciones. Si Merino había encontrado en la alternancia de sistemas de juego una virtud, ahora el equipo ofrece unas prestaciones inferiores con cualquiera de ellos. Si en San Mamés o ante el Málaga saltó al césped con dos delanteros, en el Vicente Calderón lo hizo con un mediapunta de cualidades más de control como Fabián, pero tampoco le sirvió ni para controlar el juego.

Jugadores como Van Wolfswinkel, Petros o Kadir, que comenzaron siendo importantes para el linense, han ido disminuyendo su rendimiento hasta casi desaparecer de las alineaciones, mientras que otros llamados a desempeñar roles importantes como Joaquín, Jorge Molina y Leandro Damiao, apenas le han aportado virtudes al equipo. De los más destacados como Adán, Vargas y Musonda también han bajado en los últimos partidos, lo que ha repercutido en el nivel general del equipo.

Las propias rotaciones de Merino, que ha dejado en los dos últimos partidos a Bruno en el banquillo o que dejó a Joaquín y Jorge Molina fuera de la citación ante el Atlético, tampoco han servido para recuperar el nivel. Mientras tantos, jugadores como Varela, Vadillo, Digard y Van der Vaart aparecen en el olvido, lo que también repercute en la calidad de los entrenamientos.

El toque de atención del preparador linense, que hoy regresa a los entrenamientos y analizará la situación con los jugadores, llega justo antes de una cita que parece decisiva para el devenir del equipo bético. La visita del Levante el próximo sábado es el día marcado para lograr esa victoria que permita encarar el sprint final de la Liga sin demasiados apuros. Todo lo que no sea una victoria, lo que alargaría la dinámica negativa, enrarecería el ambiente en Heliópolis hasta el punto de poner en cuestión al propio Merino, al que hasta el momento lo han venido respaldando tanto su trabajo como los resultados.

Sin que la situación del Betis haya llegado a la alarma roja, al menos por los puntos de ventaja con respecto a la zona de descenso, las sensaciones de los últimos encuentros y el nulo efecto de los cambios introducidos por Merino han vuelto a elevar la preocupación en verdiblanco.

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